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El odio de los anarquistas


El comunismo como ideología esta cada día perdiendo adherentes y como filosofía de gobierno, son pocos los países en los cuales controla los organismos de poder. Hoy día las derechas, en términos generales, se acercan al centro y las izquierdas hacen otro tanto. Es muy deseable que esas tendencias, que en otra era se distanciaban cada vez más, traten de encontrarse para lograr un humanismo universal más justo. Mijail Gorbachov, quien fue uno de los artífices de esta política de cambios, dijo en reciente escrito: "Los intereses humanos deben estar protegidos por encima de todos los demás..." "La raíz de todos los fracasos de la última década está en el hecho de que, en la mayor parte de este período, los reformadores no pensaron en la gente cuyas vidas querían transformar" - y al enfatizar exhortó a "todos aquellos para quienes las libertades democráticas, la justicia social y el bienestar del pueblo son algo más que palabras huecas, deben apoyar los esfuerzos por reconstruir nuestro país de un modo más justo".
En Panamá hay marxistas que por la convicción de sus ideas y la actitud rectilínea de sus actuaciones merecen respeto, aún de quienes son contrarios a sus ideas, pero también hay otros que dicen serlo, pero en realidad son unos anarquistas que reflejan un profundo odio hacia la sociedad en la cual conviven. En general, estos actúan guiados por sus sentimientos rencorosos y no con su inteligencia. Se oponen a todo y piensan que para poder triunfar deben llevar primero al país a la anarquía, aunque con sus acciones empobrezcan más al panameño, ya de por sí muy empobrecido. Camino este que no escogieron los comunistas clásicos en el pasado. Estos comunistas criollos o de nuevo cuño -por suerte son muy pocos- no pueden permitir que Panamá salga de la postración económica en que está. Eso iría en contra de sus designios y objetivos.
Quieren hundir más al país para achacarle al sistema de libre empresa o capitalista la culpa del desastre que ellos vienen promoviendo con sus acciones. Solo hay que ver que hacen a diario y qué dicen esos pocos desfasados que se autoproclaman "dirigentes de las masa oprimidas". Fueron ellos los primeros en respaldar la ley que acabó con el SIACAP, el primer intento serio de crear el ahorro colectivo. No sería de extrañar que utilizando los mismos argumentos de pobreza, desempleo, hambre, etc. sean empleados en el día de mañana para que se devuelva al trabajador sus cuotas de la CSS, argumentando que las jubilaciones están por ver y que más adelante "alguien" proveerá como dárselas.
Si en Colón protesta un pequeño grupo, algunos de los cuales no busca trabajo sino "becas" o "contratos" para recibir dinero sin hacer nada, inmediatamente le brindan su respaldo y... a cerrar las calles se ha dicho. El futuro de oportunidades muy halagador que se vislumbra para el colonense, a corto plazo, que requiere entre otras cosas, paz social, no es tomado en cuenta por ellos, los asuzadores. Hay que obstaculizarlo todo, esa es su consigna.
Si en Chiriquí la población ve con justificada preocupación la huelga bananera, ellos, por su parte, fomentan la confrontación y no promueven el dialogo serio y respetuoso. De producirse un arreglo entre las partes, al imponerse el sentido común, no será, podemos estar seguros, que la solución contó con su consenso y menos satisfacción.
En el problema del agua se ha mantenido en aparente marginación, pero cuando comiencen en la Asamblea las discusiones del tema, iniciarán sus protestas contra cualquiera que sea la solución. Qué harán? Lo de siempre, salir a cerrar las calles.
En el tema de la CSS, que del foro de discusiones el CONEP equivocadamente se separó, afortunadamente en forma temporal han mantenido hasta ahora cierta moderación por estrategia, para tratar de que el Director Jované se sienta comprometido con ellos por sus inclinaciones izquierdistas. Se han notado, no obstante, ciertas señales tendientes a desprestigiar los esfuerzos que se hacen por encontrarle soluciones permanentes que fortalezcan financiera, económica y administrativa a esa institución tan arraigada al pueblo panameño.
Se comenzó ya a atacar al representante de las Naciones Unidas, Eduardo Stein, panameño de corazón y dueño de un merecido prestigio y honra personal que sobrepasan las fronteras de su país y el nuestro. Así podemos seguir observando sus planteamientos en otras cuestiones de interés nacional, -la ampliación del Canal, el ALCA, etc.- actuando siempre con el negativismo que les es prohibido el sonreír o tener sentido del buen humor.- los lleva a estas actitudes que tanto daño le hacen al país y a los esfuerzos que hacemos quienes buscamos mejorar las condiciones de vida de todos, absolutamente de todos los panameños sin exclusiones de ninguna índole.

101 años de Panamá América

 
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