El otoño de Simon Wiesenthal
Proximamente cumplirá 96 años de vida el renombrado cazanazis ( y desde el pasado mes de febrero, Sir Simon Wiesenthal -SSW- nombrado caballero por la Reina Isabel). Ukraniano estoico de origen hebreo, SSW completó sus estudios universitarios y ejerció por 12 años como arquitecto antes de ser enviado en 1941 a un campo de concentración.
Por cuatro años Wiesenthal sobrevivió en 13 campos de exterminio operado por los sádicos de la SS. No fueron suficientes tres pelotones de fusilamiento, hambruna y un tiro a quemarropa por un oficial de la Gestapo para acabar con la vida de un hombre que vio a sus padres y su extensa familia perecer en el holocausto. La "Solución Final" diseñada por Adolf Eichmann a petición de Hitler acabó con seis millones de judíos (la suma de la población de Panamá y Costa Rica) durante la II Guerra Mundial.
A sus 35 años SSW es liberado de Mauthausen por el ejército norteamericano. Superando su dolor y tristeza, abandona su exitosa carrera profesional y se transforma en un férreo perseguidor de los criminales de guerra nazis responsables de la muerte de millones de inocentes. Aprovechando su memoria fotográfica, entrega el nombre de 91 oficiales nazis de alto rango (localizó personalmente a 70 de ellos) que merecían ser enjuiciados en Nuremberg. Luego continua su cacería, localizando a más de un millar de criminales de guerra por todo el mundo.
Al culminar en 1949 los tribunales de guerra y desatarse la Guerra Fría, el tema de los nazis y criminales de guerra pasa a segundo plano. SSW no descansa y en 1960 juega un papel clave en la localización y captura del cerebro de la "Solución Final", Adolph Eichmann en Argentina por agentes israelíes. Enjuiciado en Israel, Eichmann terminó al año siguiente en el patíbulo.
Para SSW su persecución implacable de los criminales de guerra nazi no respondía a un deseo de venganza, sino más bien a un sentido de la justicia. Es para mí un honor empuñar mi bolígrafo y honrar a un individuo que es un fuera de serie en una sociedad como la nuestra donde la norma es rendirse ante la más mínima adversidad o peor aún, mirar en la otra dirección cuando ocurren fechorías o injusticias.
Mi descendencia celta y la educación que recibí en mi hogar explican porqué no soy ni xenófobo ni antisionista. Me enteré por primera vez de la existencia de Wiesenthal al leer la obra de Ira Levin "The Boys from Brazil". Conocí los detalles históricos que explican el ascenso de Hitler al poder en Alemania de la mano de la élite industrial y política, apoyándose en un antisemitismo irracional que alimentaba la demagogia de los nazis.
Muchos sobrevivientes del Holocausto llevaron a juicio a sus verdugos, pero con el tiempo la indiferencia, la edad y el pasar de los años, dejaron a SSW sólo con su cruzada de hacer justicia. Sin recursos propios, localizó y persiguió a cientos de criminales que se habían reciclado en democracia. Ricos e influyentes "Burghers" en Alemania y Austria, quienes habían logrado ocultar su pasado Nazi, tuvieron algunos paros cardíacos debido a la sorpresa cuando su mayordomo les notificaba que "un tal Weisenthal" quería conversar con ellos. SSW fue tan efectivo en su labor que en varias ocasiones trataron infructuosamente de acabar con su vida, incluyendo un atentado con un coche bomba frente a sus oficinas en Viena.
SSW recientemente dijo que el pasar del tiempo había reducido a nada la lista de nazis que todavía debían ser llevados ante la justicia. Deseoso de que futuras generaciones no olviden las lecciones del Holocausto, SSW ha digitalizado sus extensos archivos en Internet para impedir que nuevos neonazis logren el poder político que permitió los abusos y muertes que se vieron durante la II Guerra Mundial.
Montesquieu dijo que no había tiranía más grande que aquella que escuda su oscuro cometido por la ley escrita. Terminados los juicios de Nuremberg por las tropas aliadas con la condena de los jerarcas nazis del Tercer Reich estuvieron entonces altos jueces y magistrados de Alemania que avalaron atropellos y fechorías cometidas por el régimen dictatorial de Hitler en vez de proteger a las víctimas de la "Solución Final", fueron llevados al banquillo también.
Les recomiendo a los abogados panameños leer la biografía de SSW. Es de dominio público que el Colegio Nacional de Abogados de nuestro país tiene un Tribunal de Honor que rara vez funciona. Fallas contra la ética y la corrupción imperante en el Organo Judicial escapan la atención de aquellos que por su profesión y entrenamiento debían encabezar la lucha por el adecentamiento de la justicia en Panamá. Jueces, fiscales y magistrados que no comulgan con los principios de equidad y honestidad siguen en sus puestos con la colaboración silenciosa de un gremio que no inspira la confianza ciudadana. En fin, les queda la toga muy grande. Aquellos que hemos perdido un ser querido por esta impunidad local, admitimos que no poseemos la paciencia oriental de un Simon Wiesenthal que dejó en manos de un Poder Supremo el destino de aquellos que escaparon de la justicia terrenal. No obstante, creemos que en un futuro cercano, villanos y perseguidores se sorprenderán cardíacamente también al conocer de nuestro regreso inevitable a Panamá.
(desmond @ cwpanama.net)
Por cuatro años Wiesenthal sobrevivió en 13 campos de exterminio operado por los sádicos de la SS. No fueron suficientes tres pelotones de fusilamiento, hambruna y un tiro a quemarropa por un oficial de la Gestapo para acabar con la vida de un hombre que vio a sus padres y su extensa familia perecer en el holocausto. La "Solución Final" diseñada por Adolf Eichmann a petición de Hitler acabó con seis millones de judíos (la suma de la población de Panamá y Costa Rica) durante la II Guerra Mundial.
A sus 35 años SSW es liberado de Mauthausen por el ejército norteamericano. Superando su dolor y tristeza, abandona su exitosa carrera profesional y se transforma en un férreo perseguidor de los criminales de guerra nazis responsables de la muerte de millones de inocentes. Aprovechando su memoria fotográfica, entrega el nombre de 91 oficiales nazis de alto rango (localizó personalmente a 70 de ellos) que merecían ser enjuiciados en Nuremberg. Luego continua su cacería, localizando a más de un millar de criminales de guerra por todo el mundo.
Al culminar en 1949 los tribunales de guerra y desatarse la Guerra Fría, el tema de los nazis y criminales de guerra pasa a segundo plano. SSW no descansa y en 1960 juega un papel clave en la localización y captura del cerebro de la "Solución Final", Adolph Eichmann en Argentina por agentes israelíes. Enjuiciado en Israel, Eichmann terminó al año siguiente en el patíbulo.
Para SSW su persecución implacable de los criminales de guerra nazi no respondía a un deseo de venganza, sino más bien a un sentido de la justicia. Es para mí un honor empuñar mi bolígrafo y honrar a un individuo que es un fuera de serie en una sociedad como la nuestra donde la norma es rendirse ante la más mínima adversidad o peor aún, mirar en la otra dirección cuando ocurren fechorías o injusticias.
Mi descendencia celta y la educación que recibí en mi hogar explican porqué no soy ni xenófobo ni antisionista. Me enteré por primera vez de la existencia de Wiesenthal al leer la obra de Ira Levin "The Boys from Brazil". Conocí los detalles históricos que explican el ascenso de Hitler al poder en Alemania de la mano de la élite industrial y política, apoyándose en un antisemitismo irracional que alimentaba la demagogia de los nazis.
Muchos sobrevivientes del Holocausto llevaron a juicio a sus verdugos, pero con el tiempo la indiferencia, la edad y el pasar de los años, dejaron a SSW sólo con su cruzada de hacer justicia. Sin recursos propios, localizó y persiguió a cientos de criminales que se habían reciclado en democracia. Ricos e influyentes "Burghers" en Alemania y Austria, quienes habían logrado ocultar su pasado Nazi, tuvieron algunos paros cardíacos debido a la sorpresa cuando su mayordomo les notificaba que "un tal Weisenthal" quería conversar con ellos. SSW fue tan efectivo en su labor que en varias ocasiones trataron infructuosamente de acabar con su vida, incluyendo un atentado con un coche bomba frente a sus oficinas en Viena.
SSW recientemente dijo que el pasar del tiempo había reducido a nada la lista de nazis que todavía debían ser llevados ante la justicia. Deseoso de que futuras generaciones no olviden las lecciones del Holocausto, SSW ha digitalizado sus extensos archivos en Internet para impedir que nuevos neonazis logren el poder político que permitió los abusos y muertes que se vieron durante la II Guerra Mundial.
Montesquieu dijo que no había tiranía más grande que aquella que escuda su oscuro cometido por la ley escrita. Terminados los juicios de Nuremberg por las tropas aliadas con la condena de los jerarcas nazis del Tercer Reich estuvieron entonces altos jueces y magistrados de Alemania que avalaron atropellos y fechorías cometidas por el régimen dictatorial de Hitler en vez de proteger a las víctimas de la "Solución Final", fueron llevados al banquillo también.
Les recomiendo a los abogados panameños leer la biografía de SSW. Es de dominio público que el Colegio Nacional de Abogados de nuestro país tiene un Tribunal de Honor que rara vez funciona. Fallas contra la ética y la corrupción imperante en el Organo Judicial escapan la atención de aquellos que por su profesión y entrenamiento debían encabezar la lucha por el adecentamiento de la justicia en Panamá. Jueces, fiscales y magistrados que no comulgan con los principios de equidad y honestidad siguen en sus puestos con la colaboración silenciosa de un gremio que no inspira la confianza ciudadana. En fin, les queda la toga muy grande. Aquellos que hemos perdido un ser querido por esta impunidad local, admitimos que no poseemos la paciencia oriental de un Simon Wiesenthal que dejó en manos de un Poder Supremo el destino de aquellos que escaparon de la justicia terrenal. No obstante, creemos que en un futuro cercano, villanos y perseguidores se sorprenderán cardíacamente también al conocer de nuestro regreso inevitable a Panamá.
(desmond @ cwpanama.net)