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El Pacificador


Por muchos años, ante conflictos en la región latinoamericana, países y gobernantes se han destacado por su vocación de neutralidad y don de pacificadores. Venezuela fue durante muchas décadas un santuario para que exiliados movidos por diversas dictaduras militares hayan podido continuar su lucha sin el peligro de perecer por defender sus ideas.

Luego Panamá, en todas sus épocas ha sido otro sitio de paso para los exiliados políticos y más recientemente, por decir los últimos 40 años; en un país donde sus gobiernos hacen todo lo posible para ayudar a que otras naciones recobren la tranquilidad perturbada ya sea por golpes de estado, inestabilidad política u otra razón extrema como conflictos civiles armados.

Podemos ver los casos de Juan Domingo Perón, El Shá de Irán y otros diversos dictadores tropicales. Del otro lado, aún el día de hoy somos una nación de acogida. Cubanos, colombianos, chilenos, centroamericanos y más recientemente venezolanos, encuentran en nuestro país la tranquilidad que perdieron en sus países de origen.

Lo anterior había hecho que los gobiernos de Panamá, de la bandera política que fuera, mantuvieran con disciplina y firmeza una política exterior neutra y facilitadora. El Grupo de Contadora, los Tratados de Esquipulas, el Grupo de Río, etc.; han tenido en Panamá un garante de apoyo e imparcialidad para garantizar el final de algún conflicto.

Lamentablemente, las políticas gubernamentales en materia internacional de nuestro gobierno han cambiado ese rumbo. Panamá ha optado por tomar partido en una lucha ideológica que parece haber iniciado con final incierto y donde los países inmersos en esa vorágine no pueden controlar las consecuencias de estas acciones.

En medio de todo esto podemos resaltar la labor de un nuevo pacificador en el área: el Presidente de la República Dominicana Leonel Fernández. El Dr. Fernández, ya tres veces presidente de su país y quien ha descartado una nueva reelección inmediata, ha tomado la batuta del estadista pacificador latinoamericano que se había perdido.

Igual con el conflicto entre Colombia y Venezuela, la crisis política Hondureña o las históricamente maltrechas relaciones entre su país y Haití, el Presidente Fernández ha actuado con sabiduría, discreción y la audacia para resolver los conflictos que algún país amigo requiera.

Como en su momento con el Presidente de Costa Rica Oscar Arias, no sería de extrañar que el Presidente Fernández termine con un premio Nobel de la Paz. Es importante anotar que su estrella no solo brilla en el plano internacional. El progreso y la modernización así como la estabilidad de su país son evidentes para el que lo visita así como por su propio pueblo que lo ha elegido tantas veces y que seguro de tener la oportunidad lo volverá a hacer.

101 años de Panamá América

 
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