El Pacto Etico Electoral debe promover el voto informado
En nuestro país, el derecho al voto es ejercido por gran parte del electorado casi sin ninguna reflexión, guiado muchas veces por simpatías personales o partidarias, sin analizar propuestas concretas ni planes de gobierno.
Los partidos políticos no ayudan a revertir esa carencia de cultura democrática. Tal como vemos, inundan las campañas de ataques personales, presentan propuestas de manera superficial y, por tanto, no inducen al electorado a que elija sobre las bases de ideas o proyectos.
Es por ello, que la necesidad de suscribir un pacto ético electoral debe ser un hecho obligatorio y debe formar parte del contexto de cualquier elección. En Panamá, en donde la cultura política es muy frágil, debe constituirse como un marco de referencia para ratificar la intención de llevar a cabo una campaña limpia.
Ahora bien, la sola firma no asegura que quienes la avalan con su rúbrica vayan a tener un comportamiento de respeto a quienes componen el sistema: candidatos y electores.
Existe en la sociedad civil panameña una enorme preocupación por el tipo de campaña que se nos avecina y cómo serán desarrolladas por los partidos en pugna. Todo parece presagiar que esperamos campañas para desprestigiar, acusar y en alguna medida atemorizar al electorado.
Ante ese poco alentador panorama electoral, es necesario que el Tribunal Electoral abogue por una campaña electoral libre de insultos y proponga de manera pública que los partidos políticos se comprometan a cumplir con ese Pacto Ético Electoral, y éste no quede como un mero acto publicitario que sirva para los fotos en los periódicos o para las noticias televisivas, sino que sea un compromiso de honor para promover el voto informado.
La nueva cultura política que se levanta en Panamá necesita fortalecerse, no requiere de campañas sucias, ataques personales y agresiones, necesita el debate sobre el contenido programático de la oferta electoral y, de esa manera, privilegiar la discusión de ideas y propuestas de gobierno.