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El país que nos dejan


He recibido algunos documentos secretos del gobierno de Estados Unidos que han sido revelados porque solicité su desclasificación. Estos prueban que el gobierno de Estados Unidos sacrificó la democracia en Panamá por defender a la Zona del Canal contra las incursiones de panameños que protestaban contra el enclave colonial.
Nunca pensaron los panameños en los días terribles del 9, 10 y 11 de enero de 1964, cuando las fronteras de la Zona del Canal se convirtieron en un campo de batalla entre las fuerzas armadas de Estados Unidos y ellos que protestaban, que el precio que Panamá pagaría sería una dictadura militar que duraría más de dos décadas y concluiría sólo con una invasión de Panamá por el coloso del norte.
En "Ilegitimidad y Hegemonía" el destacado politólogo Carlos Guevara Mann, y quien escribe en "Golpes y Tratados", sustentamos la hipótesis de que, como la imagen de Estados Unidos sufrió un gran deterioro con la gesta de enero de 1964, el gobierno de esa nación decidió armar a la Guardia Nacional para evitar otra confrontación directa entre los panameños y las fuerzas armadas norteamericanas.
Pero nos faltaba un documento oficial del gobierno de Estados Unidos que explícitamente admitiera eso. Ahora lo tenemos. No obstante, para entender el significado de la nueva información, hay que volver al pasado.
Cuando el presidente Arnulfo Arias Madrid fue derrocado por un golpe militar el 11 de octubre de 1968 por tratar de neutralizar a los oficiales corrompidos de la Guardia Nacional que trataron de impedir que ganara las elecciones, Washington hizo ver que rechazaba el golpe.
Ese rechazo fue puro teatro. En base a documentos desclasificados anteriormente, he revelado que el embajador de Estados Unidos en Panamá, Charles W. Adair, Jr., dijo al Departamento de Estado en un cable el 4 de noviembre de 1968, que había que buscar una justificación para que Estados Unidos reconociera al nuevo gobierno, pero sin perder su reputación de auspiciar gobiernos democráticos (ver "Golpes y Tratados", págs. 141-154).
Para guardar las apariencias, Washington esperó hasta el 13 de noviembre de 1968, un mes y dos días del golpe militar, para reconocer a la Junta Provisional de Gobierno.
Uno de los documentos recién desclasificados es un memorándum del secretario de Estado Dean Rusk al presidente Lyndon B. Johnson fechado el 26 de diciembre de 1968. En éste dice Rusk:
"Por varios años hemos dado asistencia a la Guardia Nacional de Panamá a través de la Agencia para el Desarrollo Internacional y del Programa de Asistencia Militar. Nuestro objetivo primario ha sido crear una fuerza de seguridad panameña eficiente que pueda controlar desórdenes contra la Zona del Canal y reducir la posibilidad de tener que emplear las fuerzas de Estados Unidos contra los panameños.
"Nuestros programas de asistencia han sido muy exitosos en lograr este objetivo. La Guardia ha demostrado su capacidad de controlar desórdenes públicos y en varias oportunidades ha ayudado a proteger la Zona de las intrusiones de agitadores panameños".
Lo anterior es prueba irrebatible que la respuesta de Estados Unidos a la gesta de enero de 1964 fue de aumentar el poderío de la Guardia Nacional, siendo esta medida directamente responsable de que para octubre de 1968, la Guardia estuviera en condiciones de dar un golpe de Estado y de imponer su voluntad en la nación panameña por fuerza de las armas.
En el mismo documento, Rusk observó que desde el golpe militar contra el Presidente Arnulfo Arias, Estados Unidos había suspendido toda su ayuda a la Guardia para indicar su preocupación por el golpe y hacer énfasis en su interés en obtener un pronto retorno a un gobierno constitucional. Pero, seguidamente acotó que Estados Unidos no podía mantener suspendida indefinidamente su asistencia a la Guardia Nacional sin crear resentimientos y poner en peligro el apoyo que daba la Guardia Nacional a la protección de la Zona del Canal.
Otro memorándum recién desclasificado fue escrito cuatro días después, o sea el 30 de diciembre de 1968. En éste, el consejero de Seguridad Nacional Walt Rostow informó al presidente Johnson que oficiales de la Guardia Nacional se mostraban resentidos contra Estados Unidos porque sus requerimientos en cuanto a entrenamiento, reparaciones, mantenimiento y otro material rutinario habían sido negados.
Seguidamente recalcó la posibilidad de que Estados Unidos tendría que recurrir a la Guardia Nacional si se producían manifestaciones en enero, como había sucedido en años pasados en el aniversario de la invasión estudiantil de la Zona del Canal. Por lo tanto, le dijo Rostow al presidente Johnson: "No podemos suspender indefinidamente nuestra asistencia a la Guardia Nacional y contar al mismo tiempo con la colaboración de la Guardia Nacional en cuanto a la protección de la Zona del Canal".
Rostow anotó que, para proteger la relación con la Guardia Nacional, y con la aprobación del gobernador de la Zona del Canal, los jefes de Estado Conjunto, y el secretario Clifford, recomendaba que se le diera entrenamiento, y unos 15,000 dólares en piezas de repuesto y equipo de mantenimiento, a la Guardia Nacional.
Hay que recalcar que Dean Rusk, Walt Rostow y sus consejeros cerraron los ojos al hecho de que era imposible que se dieran protestas estudiantiles contra la Zona del Canal el 9 de enero de 1969.
La Guardia Nacional había clausurado a la Universidad Nacional el 13 de diciembre de 1968 y mantenía cerrados el Instituto Nacional y el Fermín Nadeau. Las cárceles estaban repletas de prisioneros políticos y el terror cundía entre los habitantes de Panamá porque desde el golpe militar se les había suspendido el derecho a la libertad de expresión, a la libertad de movimiento y la libertad de reunión, a no ser privados de su libertad sin orden de autoridad competente, a que no se allanara su domicilio, y al recurso de amparo contra violaciones de las garantías constitucionales.
Los tiempos no estaban para manifestaciones contra la Zona del Canal, a no ser que fueran estudiantes o agentes enviados por la misma Guardia para chantajear al gobierno de Estados Unidos y lograr así la asistencia deseada.
¿Bastó el simple hecho de que se cumplía otro aniversario de la gesta de enero de 1964 para que Estados Unidos diera un espaldarazo a los golpistas militares?
No. El memorándum de Rusk a Johnson revela un episodio que los panameños que luchábamos en esa época contra la dictadura ignorábamos porque no fue parte de nuestra lucha. Dice el memorándum que el 12 de diciembre de 1968 la Guardia "sacó sin incidentes a un grupo de estudiantes panameños que se adentraron en la Zona del Canal".
Hoy entendemos que la Guardia Nacional, sabiendo perfectamente que el flanco débil del gobierno de Estados Unidos era la frontera con la Zona del Canal, decidió crear una leve provocación para conseguir la asistencia deseada.
Así logró la Guardia Nacional, no sólo asustar a Washington para obtener lo que quería, sino también clausurar a la Universidad Nacional el día siguiente, el 13 de diciembre, con la anuencia del gobierno de Estados Unidos. De allí en adelante, el apoyo de Washington al gobierno de los militares golpistas y sus socios civiles es un hecho comprobado.
Hoy Estados Unidos abandona las bases militares que obtuvo ilegítimamente en Panamá dejando atrás campos minados por peligroso armamento bélico, municiones y artefactos explosivos sin detonar. Aunque funcionarios del gobierno PRD protestan contra este hecho con indignación, ninguno de los documentos sobre las negociaciones de los Tratados Torrijos-Carter a los cuales he tenido acceso hasta ahora, menciona que los negociadores principales en la Comisión de Aguas y Tierras, Rómulo Escobar Bethancourt, Aristides Royo y Edwin Fábrega, hayan planteado el tema.
Lo que sí se sabe es que los tratados fueron concluidos con una celeridad espantosa debido a que el nombramiento del negociador norteamericano Sol Linowitz expiraba el 10 de agosto de 1977. Es decir, cuando se anunció al mundo ese día que los Tratados Torrijos-Carter se habían concretado, todavía faltaba mucho por discutir.
Según Gerry Chester, una abogada del equipo de Estados Unidos que participó en las negociaciones desde 1975 hasta el final, no fue discutido por ambas partes el tema del arbitraje o la resolución de disputas.
Panamá, en su demanda de que Estados Unidos haga lo máximo posible para remover los peligros a la vida humana que dejan los explosivos no detonados en los diversos polígonos de tiro, hubiera podido recurrir a esta cláusula de los Tratados Torrijos-Carter.
Pero, en palabras de Chester, para efecto de los tratados, se usó el texto "sobre la resolución de disputas, incluyendo lo de mediación y esas tonterías, pero nada obligatorio", redactado por el equipo de Estados Unidos.
Dijo Chester que el acuerdo sobre el arbitraje "se lo presentamos a Royo quien se puso a leerlo mientras que Rómulo, saltando detrás de Royo, trataba de leerlo también. Royo lo leyó y dijo: "Perfecto, ¡eso es lo que queremos!" Colocando el escrito sobre la mesa de manera que sólo se veía el dorso, le puso la mano encima. López Guevara decía: "¡Déjame verlo, déjame verlo!" Chester añadió: "Exactamente lo que queríamos. Ni una palabra fue cambiada." (Entrevista de William J. Jorden con Gerry Chester el 20 de abril de 1979, Biblioteca del Presidente Lyndon B. Johnson).
Hoy Estados Unidos no sólo deja atrás campos minados por artefactos explosivos sin detonar. Porque construyó un Canal que quiso proteger aún a expensas de la democracia en Panamá, deja a nuestro país bajo el control de una caterva de maleantes que llegaron al poder como socios de la dictadura militar.
El panorama nacional se ve muy sombrío. Sin embargo, hay que tener muy presente que, con la partida del Comando Sur, por primera vez en la historia el pueblo panameño puede tomar en sus propias manos las riendas de su destino.

101 años de Panamá América

 
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