El paisano Devoto
En la última contribución que tomamos de los escritos sobre las impresiones de Mario Cicala sobre el panameño de los 1700s, entre las cualidades que le impactaron también él distinguió algunos defectos o lo que consideraba vicios y que quizás hoy con una mentalidad más comprensiva no lo calificaríamos con esa vehemencia.
En espera uno de que abundara en más detalles sobre todo en lo negativo que desafortunadamente, es lo que más nos interesa, por contraste nos habla de las "virtudes que florecen en aquella ciudad", y añade a continuación:
"Entre los vicios mencionados que dominan en la ciudad de Panamá sobresalen también no pocas extraordinarias virtudes. Florece la especialísima devoción, profundamente impresa en los corazones de todos, hacia el Divinísimo Sacramento de la Eucaristía, celebrando toda la Octava del Corpus Christi con extraordinaria solemnidad y piedad cristianas; también hacia la Inmaculada Concepción de María Virgen, cuya octava también es festejada con ternísima devoción. Por ello había gran frecuencia de Sacramentos, en toda clase de personas. Además de todos aquellos ciudadanos sobresale grandemente la inclinación por oír la palabra de Dios sin fijarse si el predicador tenía talento o no, siendo aquella gente tan dócil y piadosa, siempre saca provecho de la predicación. En verdad, que en ninguna otra ciudad de la Provincia de Quito vi jamás aquellas concurrencias tan numerosas y de todas las personas más prominentes a los sermones, fuera de Panamá y Piura. Cuando la Iglesia ya está completamente llena se ocupa el patio, muy amplio y todas las calles vecinas a la Iglesia pues siendo el templo de madera, oíase la voz del predicador desde mucha distancia. En Panamá por las noches de Cuaresma (por el gran calor de la tarde se tienen los sermones a partir de una hora de la noche) tanto al ir desde la sacristía al púlpito como luego desde éste a la sacristía, jamás pisé y caminé sobre el pavimento, pues no había donde poner los pies, siempre llevado por el aire de unas manos a otras y quizás poniendo los pies en las piernas y pies de los oyentes. Tan estrechos y apretados estaban todos en el templo. Señal ésta evidentísima del ardiente deseo y de la gran hambre de aquella gente por oír la Palabra Divina".
Me permito glosar las observaciones de nuestro escritor suscribiendo en efecto que aún continua esa devoción al Corpus, al menos en su expresión externa. Llama la atención dado el carácter detallista de Cicala que no mencionara con motivo de esta devoción del Corpus a los famosos "diablicos sucios". ¿Serán de una época posterior? Dígase lo mismo de la devoción a María Santísima en su Inmaculada Concepción, tan es así que con los años se escogió ese día para celebrar el día de la Madre por disposición de los poderes civiles. No menciona en la devoción mariana del panameño observado por Cicala, las advocaciones de la Asunción de María ni Santa María La Antigua. Recordemos que es hasta hace poco cuando se ha instituido oficialmente a Santa María La Antigua como patrona de la Iglesia en Panamá, cuyas festividades se celebran el 9 de septiembre. Continuemos con el texto.
"De la virtud característica de los panameños, es decir, la limosna". La virtud de la limosna es en verdad la característica de los panameños. No hay Novena en las Iglesias, no hay fiestas solemnes ni procesiones durante la Semana Santa ni Rosario cantado con música de instrumentos durante varios días de la semana, en fin, no hay función religiosa como la del Sepulcro en Semana Santa, de los catafalcos en el Día de los Difuntos que no se costee con las solas limosnas de todos aquellos ciudadanos. Me maravillé grandemente cuando vi con mis propios ojos que la limosna más escasa y miserable que daban, aún las personas humildes y de ninguna riqueza, a los mendigos era o de un paolo o de dos, tres y cuatro paolos, jamás un grueso supe también que les daba gran vergüenza a todos los habitantes de Panamá dar un grueso como limosna a un pobre mendigo. Resultará muy difícil a los lectores creer que aquellos obreros, padres de familias numerosas que viven y se mantiene con el trabajo y el sudor de sus frentes, quitan buena parte de su comida para darla a los pobres mendigos, sin embargo, así es. En los tres años y medio que permanecí en Panamá, un comerciante, Don Bernardino Vidal, el primer día de cada mes me traía secretamente por la noche en un saquito 500, 400 ó 300 escudos para distribuirlos a personas nobles y civiles pero paupérrimas de solemnidad y mucho más daba él a cuantos pobres encontraba en la Iglesia o por la calle o en la escalera de su casa. Supe en secreto de muchísimos otros caballeros, comerciantes y señores que tenían señalada una mensualidad, quien a 12, quien a 17, quien a 20 familias pobres, siendo la mensualidad más escasa de diez escudos"...
Suspendo aquí la cita que continuaré y complementaré el próximo domingo ya que lo que le sucedió al predicador en su primer sermón en Panamá necesitaba mucho más espacio que lógicamente se lo daremos puesto que señala una virtud que creemos que aún hoy día si no es característica para no ser hiperbólicos, al menos aún hoy día podemos dar fe del gran desprendimiento y altruismo.
El habla de "paolos", "grueso", "escudos" unidades monetarias cuyo equivalente hoy por hoy desconozco y que me dejo como tarea para el futuro no lejano.
Nuestro interlocutor convivió con los panameños tres años y medio. Pero sus descripciones minuciosas nos hablan de un personaje que en su mente grababa todo lo que veía y lo que le sucedía, como si llevara una cámara fotográfica o una grabadora de periodista, instrumentos que no existían en la época. El se impresionó por el paisano panameño devoto del Santísimo Sacramento expresado en la fiesta del Corpus Christi, de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María y deseoso de asimilar la palabra de Dios predicada no importa quien fuera el predicador y sobre todo lo que le desconcertó fue la presteza en su generosidad en ayudar a otros. ¿Seguimos igual después de más de doscientos años? Sólo nosotros lo sabremos.
2.2. Art. 141, no. 7- Que cada Legislador tenga un solo suplente quien recibirá la remuneración equivalente a la que recibe el principal en el período en el que lo reemplaza.
2.3. Art.149- Que los Legisladores podrán ser investigados y procesados sin que se requiera autorización de la Asamblea, pero para su detención preventiva se requerirá autorización de la Corte Suprema de Justicia, evitando así que el Gobierno los detenga para impedir que voten en circunstancias especiales.
2.4. Art.149- Que los Legisladores podrán ser demandados civilmente, pero no podrán ser objeto de medidas cautelares (para evitar que el Gobierno los presione financieramente), con excepción de las de índole familiar y laboral.
2.5.Art. 172- Que se elimine un Vicepresidente.
2.6. Art.200- Que por cada dos Magistrados de la Corte Suprema de Justicia por nombrar, el Gabinete acordará uno de los nombramientos de una terna que le presente el Consejo Judicial (que incluye el Presidente de la Corte Suprema y los Presidentes de las tres Salas de la Corte, los dos Procuradores y el Presidente del Colegio de Abogados) compuesta por funcionarios de carrera del Órgano Judicial o del Ministerio Público. Y que no podrán ser nombrados Magistrados quienes estén ejerciendo o hayan ejercido en los diez años anteriores el cargo de Legislador, principal o suplente, o cargos de mando y jurisdicción en el Ejecutivo.
La crisis que vivimos actualmente los panameños es más una crisis de espíritu que de materia. Su dimensión material es innegable y se manifiesta en una falta de trabajo y de ingresos suficientes para muchos panameños. Pero la crisis tiene una raíz espiritual en nuestra sociedad. El Informe de Desarrollo Humano Panamá 2000 revela en detalle la situación, por ejemplo las dramáticas disparidades en analfabetismo, mortalidad antes de los 40 años, desnutrición, etc.. Por eso "en el Panamá de hoy coexisten casi sin rozarse, dos países: el país de los no pobres y el país de los pobres... en la penumbra panameña hay mucha pobreza. Lo significativo es que la pobreza panameña no es sólo un problema técnico, ni científico, ni legal, ni económico: se trata fundamental y críticamente de un problema ético-social que trasciende los intereses de un sector específico para tornarse, por otra parte, en un problema político. Su abordaje obliga a construir consenso entre todos los sectores, incluyendo a los mismos conciudadanos pobres, porque se trata de un tema que en verdad afecta a toda la sociedad.". De allí que la primera necesidad de Panamá hoy en día, según el informe del PNUD en el documento de 2002, sea "una cultura de desarrollo humano" de manera que cada uno de los panameños y panameñas adquiera y ponga en práctica el conocimiento, los valores, y las actitudes relacionados con la confianza, la solidaridad, la identidad, el orgullo, la motivación, y el espiritu emprendedor.
Ello nos subraya que si bien un cambio constitucional puede ser un instrumento útil para la superación de la crisis de un país, su efectividad depende de que se genere una transformación ético-social. Sin cultura política renovada los cambios constitucionales no darán el resultado esperado y terminarán por decepcionar.
Si siguiéramos el rumbo recomendado le rendiríamos homenaje a nuestros Próceres, que hace cien años fundaron la República con una constitución animada por un espíritu de moderación y tolerancia. Nos haríamos un enorme bien a nosotros mismos si hacemos nuestros los mismos ideales republicanos de "concordia la espléndida luz" y al "trabajo sin más dilación" que caracterizaron a nuestros Próceres.
En espera uno de que abundara en más detalles sobre todo en lo negativo que desafortunadamente, es lo que más nos interesa, por contraste nos habla de las "virtudes que florecen en aquella ciudad", y añade a continuación:
"Entre los vicios mencionados que dominan en la ciudad de Panamá sobresalen también no pocas extraordinarias virtudes. Florece la especialísima devoción, profundamente impresa en los corazones de todos, hacia el Divinísimo Sacramento de la Eucaristía, celebrando toda la Octava del Corpus Christi con extraordinaria solemnidad y piedad cristianas; también hacia la Inmaculada Concepción de María Virgen, cuya octava también es festejada con ternísima devoción. Por ello había gran frecuencia de Sacramentos, en toda clase de personas. Además de todos aquellos ciudadanos sobresale grandemente la inclinación por oír la palabra de Dios sin fijarse si el predicador tenía talento o no, siendo aquella gente tan dócil y piadosa, siempre saca provecho de la predicación. En verdad, que en ninguna otra ciudad de la Provincia de Quito vi jamás aquellas concurrencias tan numerosas y de todas las personas más prominentes a los sermones, fuera de Panamá y Piura. Cuando la Iglesia ya está completamente llena se ocupa el patio, muy amplio y todas las calles vecinas a la Iglesia pues siendo el templo de madera, oíase la voz del predicador desde mucha distancia. En Panamá por las noches de Cuaresma (por el gran calor de la tarde se tienen los sermones a partir de una hora de la noche) tanto al ir desde la sacristía al púlpito como luego desde éste a la sacristía, jamás pisé y caminé sobre el pavimento, pues no había donde poner los pies, siempre llevado por el aire de unas manos a otras y quizás poniendo los pies en las piernas y pies de los oyentes. Tan estrechos y apretados estaban todos en el templo. Señal ésta evidentísima del ardiente deseo y de la gran hambre de aquella gente por oír la Palabra Divina".
Me permito glosar las observaciones de nuestro escritor suscribiendo en efecto que aún continua esa devoción al Corpus, al menos en su expresión externa. Llama la atención dado el carácter detallista de Cicala que no mencionara con motivo de esta devoción del Corpus a los famosos "diablicos sucios". ¿Serán de una época posterior? Dígase lo mismo de la devoción a María Santísima en su Inmaculada Concepción, tan es así que con los años se escogió ese día para celebrar el día de la Madre por disposición de los poderes civiles. No menciona en la devoción mariana del panameño observado por Cicala, las advocaciones de la Asunción de María ni Santa María La Antigua. Recordemos que es hasta hace poco cuando se ha instituido oficialmente a Santa María La Antigua como patrona de la Iglesia en Panamá, cuyas festividades se celebran el 9 de septiembre. Continuemos con el texto.
"De la virtud característica de los panameños, es decir, la limosna". La virtud de la limosna es en verdad la característica de los panameños. No hay Novena en las Iglesias, no hay fiestas solemnes ni procesiones durante la Semana Santa ni Rosario cantado con música de instrumentos durante varios días de la semana, en fin, no hay función religiosa como la del Sepulcro en Semana Santa, de los catafalcos en el Día de los Difuntos que no se costee con las solas limosnas de todos aquellos ciudadanos. Me maravillé grandemente cuando vi con mis propios ojos que la limosna más escasa y miserable que daban, aún las personas humildes y de ninguna riqueza, a los mendigos era o de un paolo o de dos, tres y cuatro paolos, jamás un grueso supe también que les daba gran vergüenza a todos los habitantes de Panamá dar un grueso como limosna a un pobre mendigo. Resultará muy difícil a los lectores creer que aquellos obreros, padres de familias numerosas que viven y se mantiene con el trabajo y el sudor de sus frentes, quitan buena parte de su comida para darla a los pobres mendigos, sin embargo, así es. En los tres años y medio que permanecí en Panamá, un comerciante, Don Bernardino Vidal, el primer día de cada mes me traía secretamente por la noche en un saquito 500, 400 ó 300 escudos para distribuirlos a personas nobles y civiles pero paupérrimas de solemnidad y mucho más daba él a cuantos pobres encontraba en la Iglesia o por la calle o en la escalera de su casa. Supe en secreto de muchísimos otros caballeros, comerciantes y señores que tenían señalada una mensualidad, quien a 12, quien a 17, quien a 20 familias pobres, siendo la mensualidad más escasa de diez escudos"...
Suspendo aquí la cita que continuaré y complementaré el próximo domingo ya que lo que le sucedió al predicador en su primer sermón en Panamá necesitaba mucho más espacio que lógicamente se lo daremos puesto que señala una virtud que creemos que aún hoy día si no es característica para no ser hiperbólicos, al menos aún hoy día podemos dar fe del gran desprendimiento y altruismo.
El habla de "paolos", "grueso", "escudos" unidades monetarias cuyo equivalente hoy por hoy desconozco y que me dejo como tarea para el futuro no lejano.
Nuestro interlocutor convivió con los panameños tres años y medio. Pero sus descripciones minuciosas nos hablan de un personaje que en su mente grababa todo lo que veía y lo que le sucedía, como si llevara una cámara fotográfica o una grabadora de periodista, instrumentos que no existían en la época. El se impresionó por el paisano panameño devoto del Santísimo Sacramento expresado en la fiesta del Corpus Christi, de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María y deseoso de asimilar la palabra de Dios predicada no importa quien fuera el predicador y sobre todo lo que le desconcertó fue la presteza en su generosidad en ayudar a otros. ¿Seguimos igual después de más de doscientos años? Sólo nosotros lo sabremos.
2.2. Art. 141, no. 7- Que cada Legislador tenga un solo suplente quien recibirá la remuneración equivalente a la que recibe el principal en el período en el que lo reemplaza.
2.3. Art.149- Que los Legisladores podrán ser investigados y procesados sin que se requiera autorización de la Asamblea, pero para su detención preventiva se requerirá autorización de la Corte Suprema de Justicia, evitando así que el Gobierno los detenga para impedir que voten en circunstancias especiales.
2.4. Art.149- Que los Legisladores podrán ser demandados civilmente, pero no podrán ser objeto de medidas cautelares (para evitar que el Gobierno los presione financieramente), con excepción de las de índole familiar y laboral.
2.5.Art. 172- Que se elimine un Vicepresidente.
2.6. Art.200- Que por cada dos Magistrados de la Corte Suprema de Justicia por nombrar, el Gabinete acordará uno de los nombramientos de una terna que le presente el Consejo Judicial (que incluye el Presidente de la Corte Suprema y los Presidentes de las tres Salas de la Corte, los dos Procuradores y el Presidente del Colegio de Abogados) compuesta por funcionarios de carrera del Órgano Judicial o del Ministerio Público. Y que no podrán ser nombrados Magistrados quienes estén ejerciendo o hayan ejercido en los diez años anteriores el cargo de Legislador, principal o suplente, o cargos de mando y jurisdicción en el Ejecutivo.
La crisis que vivimos actualmente los panameños es más una crisis de espíritu que de materia. Su dimensión material es innegable y se manifiesta en una falta de trabajo y de ingresos suficientes para muchos panameños. Pero la crisis tiene una raíz espiritual en nuestra sociedad. El Informe de Desarrollo Humano Panamá 2000 revela en detalle la situación, por ejemplo las dramáticas disparidades en analfabetismo, mortalidad antes de los 40 años, desnutrición, etc.. Por eso "en el Panamá de hoy coexisten casi sin rozarse, dos países: el país de los no pobres y el país de los pobres... en la penumbra panameña hay mucha pobreza. Lo significativo es que la pobreza panameña no es sólo un problema técnico, ni científico, ni legal, ni económico: se trata fundamental y críticamente de un problema ético-social que trasciende los intereses de un sector específico para tornarse, por otra parte, en un problema político. Su abordaje obliga a construir consenso entre todos los sectores, incluyendo a los mismos conciudadanos pobres, porque se trata de un tema que en verdad afecta a toda la sociedad.". De allí que la primera necesidad de Panamá hoy en día, según el informe del PNUD en el documento de 2002, sea "una cultura de desarrollo humano" de manera que cada uno de los panameños y panameñas adquiera y ponga en práctica el conocimiento, los valores, y las actitudes relacionados con la confianza, la solidaridad, la identidad, el orgullo, la motivación, y el espiritu emprendedor.
Ello nos subraya que si bien un cambio constitucional puede ser un instrumento útil para la superación de la crisis de un país, su efectividad depende de que se genere una transformación ético-social. Sin cultura política renovada los cambios constitucionales no darán el resultado esperado y terminarán por decepcionar.
Si siguiéramos el rumbo recomendado le rendiríamos homenaje a nuestros Próceres, que hace cien años fundaron la República con una constitución animada por un espíritu de moderación y tolerancia. Nos haríamos un enorme bien a nosotros mismos si hacemos nuestros los mismos ideales republicanos de "concordia la espléndida luz" y al "trabajo sin más dilación" que caracterizaron a nuestros Próceres.