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El papel del Estado


CON CIERTA periodicidad aparece en esta sección del diario, escritos sobre la función del Estado en la sociedad. Los más recientes son los de John Bennet y de Richard Morales. El primero aboga por un Estado mínimo como etapa intermedia hasta llevarlo a su desmantelamiento. Morales privilegia las dimensiones administrativas y económicas de la intervención estatal.
En los años 50, los estudios sobre el sistema político dieron lugar a un ataque frontal al Estado al extremo de establecer con conceptos que privilegiaban a la sociedad como categoría de análisis en las ciencias políticas.
Sin embargo, a partir de esa época, las políticas del Estado eran eminentemente intervensionistas para proteger la producción nacional contra cualquier competencia externa, para proporcionar exoneraciones fiscales a las empresas, contratos, etc.
Con la aprobación de la Constitución de 1972 se desconocieron las exoneraciones fiscales que estaban contenidas en los contratos con la nación y se intentó un régimen de disminución de los niveles arancelarios que garantizaban el mercado a los productores nacionales y se eliminaron las cuotas de importación. La Constitución era de corte estatista donde se permitía al Estado realizar inversiones en el campo industrial y comercial por sí solo o como socio de empresas particulares. Así surgió el ingenio azucarero La Victoria, la empresa Cemento Bayano, Petro Terminales, Corporación Minera de Cerro Colorado, y otras.
Gran parte de las propuestas actuales pueden caracterizarse por abogar por un Estado pequeño dándole el mayor protagonismo al mercado y a la iniciativa privada. Por otro lado, se exige al Estado garantizar la competitividad de las empresas en aras de una mejor inserción económica internacional, se le demanda que vele por la consolidación democrática y que garantice la incorporación de todos los estratos al desarrollo, reduzca los niveles de pobreza absoluta y disminuya las distancias socio-económicas entre estratos en pos de la equidad y de la justicia social.
Las empresas estatales fueron privatizadas.
Si superamos las etapas más ideoligizadas del debate, todo apunta a reconocer el papel indispensable e irrenunciable de Estado en el establecimiento de los objetivos macro sociales del proceso de crecimiento y en orientar y regular las fuerzas del mercado a fin de ajustar el comportamiento de los agentes económicos a esos objetivos.
Ese mismo entendimiento, no puede ignorar la vigencia histórica del mercado en una sociedad caracterizada por la escasez, razón por la cual la acción del Estado no puede desconocer o contrariar las pautas de conducta que son propias del mercado, so pena e caer en los mismos errores voluntaristas de la planificación gubernamental en el pasado.
Frente a situaciones en que el mercado asume un rol protagónico, se ha empezado a reconocer la necesidad imperiosa de concebir nuevas formas de regulación que, cuando menos, aseguren transparencia, garanticen competitividad y disciplinen el actuar de empresas privatizadas que heredaron monopolios y mercados cautivos. Esto ha dado lugar a la concepción de gestión estrategica del Estado, que busca superar las deficiencias de una planificación eminentemente de intenciones, por lo general divorciada del proceso de adopción de decisiones y que tenía su propio curso y respondía a otros intereses.
En cuanto al tamaño del Estado, en mi opinión, lo más importante no es su tamaño, sino su eficiencia.

101 años de Panamá América

 
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