El Partido Popular y el PRD
Mitchel Doens no tiene la exclusividad de oponerse a una alianza política de su partido, el Partido Revolucionario Democrático (PRD), con mi partido, el Partido Pupular (PP). Entre los suyos existe un número plural de copartidarios que así piensan y opinan, aunque las razones sean diversas o, incluso, no coincidan.
Tampoco es noticia señalar que entre mis copartidarios también existe esa postura de no alianza con el PRD, postura generada por la historia reciente y a la que no hay que referirse, pues es harta conocida y justificada. Como es justificado pero no compartido- el velo de sospecha y suspicacia que algunos, aún hoy, corren y descorren en el escenario político nacional. De hecho, es una posición de un arraigue tan visceral, que el verbo y la pluma se tiñen de bilis cuando el tema se toca. Y de esa bilis, el señor Doens tiene de sobra.
Tampoco descubre Mitchel Doens el agua tibia con sus opiniones y suponemos que no trata de descubrirla sino de "vendavalizarla". Sí es cierto que el PP tiene como una de sus prioridades seguir existiendo como partido político. Creo que en ese propósito también coinciden todos los colectivos político. Para unos, el PRD entre ellos, no pareciera una preocupación prioritaria porque son el partido con mayores adeptos. Para otros, el PP entre ellos, sí lo es porque somos un partido numéricamente pequeño. Pero nuestra existencia no depende de si nos unimos o no al PRD en una campaña electoral presidencial. Nosotros buscamos, y que lo sepa todo el electorado, la posibilidad de gobernar, o, si se quiere decir mejor, de cogobernar. ¿Por qué? Porque es la forma más eficaz para llevar a la realización acciones solidarias y humanistas que son el espíritu de nuestra doctrina y que apuestan por el bien común en justicia y libertad. Entonces, querer sobrevivir y querer gobernar no se desmerecen.
Si el PRD y el PP han aunado esfuerzos y voluntades en un documento programático para gobernar también van a compartir una agenda electoral que, incluye, los cargos de elección. Antes de magnánimos, ambos colectivos y sus líderes han de ser cuidadosos y serios en la escogencia de candidatos para tales cargos.
222 ...no podemos olvidar el pasado, porque el pasado nos alerta de los vicios ya conocidos. Pero tampoco podemos anclarnos en el pasado, porque anclarnos allá significa darle la espalda a la esperanza...
No se trata, otra vez, de buscarle un cargo a un copartidario sino un buen candidato para esos cargos de elección. Y allí, el PP, ofrece su mejor carta: hombres y mujeres cabales, sin desmerecer a otros. Contamos con una densa historia de compromiso y coraje -aún en la adversidad- y hemos estado siempre del lado de la verdad y del clamor de las gentes que más sufren entre los que sufren, que menos tienen entre los que no tienen. Afortunadamente Mitchel Doens no es el PRD y el PRD no es Mitchel Doens.
Y quiero dejar constancia de que acepto sus contribuciones a su partido y al país, como también debe él aceptar sus desaciertos. Pero la alianza para ganar y para luego gobernar está muy por encima de lo que una persona diga o piense cuando la decisión final y popular sea la de marchar juntos, con programas de realizaciones factibles y necesarias, lejos de la asfixiante demagogia de la que todos hemos hecho gala en el pasado y otros siguen exhibiendo en el presente.
Por eso no podemos olvidar el pasado, porque el pasado nos alerta de los vicios ya conocidos. Pero, tampoco podemos anclarnos en el pasado, porque anclarnos allá significa darle la espalda a la esperanza y a las iniciativas de nuevos hombres y mujeres que, ¿por qué no han de ser buenos? Hay una clase política nueva renovando los partidos políticos.
Aquellos partidos que logren atraer la confianza y el compromiso partidario de esa clase nueva, de esa clase joven, son los partidos que tienen la oportunidad sagrada de hacer un país decente y próspero, bondadoso con quien siempre está en desventaja, un país que se enorgullezca de la transparencia y honradez de sus gobernantes, de la eficiencia de sus instituciones y de la solidaridad de sus gentes.
Tampoco es noticia señalar que entre mis copartidarios también existe esa postura de no alianza con el PRD, postura generada por la historia reciente y a la que no hay que referirse, pues es harta conocida y justificada. Como es justificado pero no compartido- el velo de sospecha y suspicacia que algunos, aún hoy, corren y descorren en el escenario político nacional. De hecho, es una posición de un arraigue tan visceral, que el verbo y la pluma se tiñen de bilis cuando el tema se toca. Y de esa bilis, el señor Doens tiene de sobra.
Tampoco descubre Mitchel Doens el agua tibia con sus opiniones y suponemos que no trata de descubrirla sino de "vendavalizarla". Sí es cierto que el PP tiene como una de sus prioridades seguir existiendo como partido político. Creo que en ese propósito también coinciden todos los colectivos político. Para unos, el PRD entre ellos, no pareciera una preocupación prioritaria porque son el partido con mayores adeptos. Para otros, el PP entre ellos, sí lo es porque somos un partido numéricamente pequeño. Pero nuestra existencia no depende de si nos unimos o no al PRD en una campaña electoral presidencial. Nosotros buscamos, y que lo sepa todo el electorado, la posibilidad de gobernar, o, si se quiere decir mejor, de cogobernar. ¿Por qué? Porque es la forma más eficaz para llevar a la realización acciones solidarias y humanistas que son el espíritu de nuestra doctrina y que apuestan por el bien común en justicia y libertad. Entonces, querer sobrevivir y querer gobernar no se desmerecen.
Si el PRD y el PP han aunado esfuerzos y voluntades en un documento programático para gobernar también van a compartir una agenda electoral que, incluye, los cargos de elección. Antes de magnánimos, ambos colectivos y sus líderes han de ser cuidadosos y serios en la escogencia de candidatos para tales cargos.
222 ...no podemos olvidar el pasado, porque el pasado nos alerta de los vicios ya conocidos. Pero tampoco podemos anclarnos en el pasado, porque anclarnos allá significa darle la espalda a la esperanza...
No se trata, otra vez, de buscarle un cargo a un copartidario sino un buen candidato para esos cargos de elección. Y allí, el PP, ofrece su mejor carta: hombres y mujeres cabales, sin desmerecer a otros. Contamos con una densa historia de compromiso y coraje -aún en la adversidad- y hemos estado siempre del lado de la verdad y del clamor de las gentes que más sufren entre los que sufren, que menos tienen entre los que no tienen. Afortunadamente Mitchel Doens no es el PRD y el PRD no es Mitchel Doens.
Y quiero dejar constancia de que acepto sus contribuciones a su partido y al país, como también debe él aceptar sus desaciertos. Pero la alianza para ganar y para luego gobernar está muy por encima de lo que una persona diga o piense cuando la decisión final y popular sea la de marchar juntos, con programas de realizaciones factibles y necesarias, lejos de la asfixiante demagogia de la que todos hemos hecho gala en el pasado y otros siguen exhibiendo en el presente.
Por eso no podemos olvidar el pasado, porque el pasado nos alerta de los vicios ya conocidos. Pero, tampoco podemos anclarnos en el pasado, porque anclarnos allá significa darle la espalda a la esperanza y a las iniciativas de nuevos hombres y mujeres que, ¿por qué no han de ser buenos? Hay una clase política nueva renovando los partidos políticos.
Aquellos partidos que logren atraer la confianza y el compromiso partidario de esa clase nueva, de esa clase joven, son los partidos que tienen la oportunidad sagrada de hacer un país decente y próspero, bondadoso con quien siempre está en desventaja, un país que se enorgullezca de la transparencia y honradez de sus gobernantes, de la eficiencia de sus instituciones y de la solidaridad de sus gentes.