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El partido que fue bisagra


Al mismo tiempo que inicia un diálogo entre la Presidenta de la República y el Secretario General del principal partido de oposición, los dirigentes de la Democracia Cristiana (hoy, bajo la denominación "Partido Popular") exigen que el diálogo sea incluyente y de carácter nacional, al mismo tiempo que publican sendos artículos en medios de comunicación escritos refiriéndose, en muy fuertes términos, a la Presidenta y a su gestión (por ejemplo, los artículos firmados por Arias Calderón, Milton Henríquez y Márquez Amado, que fueran publicados el domingo 7 de octubre). ¿Por qué?.
Para entenderlo, es necesario tener muy presente el concepto del partido "bisagra" en el argot parlamentario. Es un partido minoritario que, a pesar de ello, puede inclinar la balanza a favor de cualquiera de las dos bancadas que, siendo mayoritarias en un parlamento, no tienen por sí solas los votos necesarios para aprobar sus iniciativas. Ese era el caso de la bancada del Partido Popular hasta el 1". de septiembre pasado, cuando la alianza gubernamental contaba con treinta y cuatro (34) votos y el PRD, junto con el legislador Cortizo, sumaban treinta y cinco (35) votos, ya que la mayoría necesaria para aprobar las leyes es de 36 votos. Con inclinarse a un lado o al otro, el PP hacía mayoría.
¿Qué fue lo que cambió el 1". de septiembre pasado? Pues que, al cruzarse de bando el legislador Toti Castillero, el PRD logra los 36 votos, sin tener que depender del voto de los dos legisladores del Partido Popular; mientras que, aún contando con sus votos, el Gobierno no hace mayoría. En pocas palabras, dejaron de ser la fuerza, aunque minoritaria, determinante; ya no son el partido "bisagra".
Peor aún un sector importante del Partido Popular, especialmente el Dr. Arias Calderón y su esposa, ha sellado ya su alianza con el Partido Revolucionario Democrático, sabedores de que será difícil justificar un nuevo salto, después de los ya dados con el Pacto de la Pintada y luego, el Pacto META. Saben que el votante no entenderá que se la pasen tres o cuatro años de aliados del PRD en la Asamblea y luego, pretendan correr en una alianza gubernamental, sea quien sea el candidato que encabece la misma. Así que tienen pocas opciones: o postulan un candidato propio o van con el PRD. La primera es improbable; la segunda, parece ser la única alternativa que les queda... y hay quien dice que una es ninguna. ¿Puedes exigirle a tu aliado cuando éste sabe que es tu única opción?.
¿Qué tiene que ver todo esto con la actual coyuntura política? Pues bien, los principales temas de discusión deben pasar, necesariamente, por un acuerdo parlamentario. Es decir, los consensos a que se lleguen, en su gran mayoría, se concretan a través de la aprobación de un proyecto de ley por la Asamblea Legislativa, ya sea sobre el tema del Fondo Fiduciario, los topes de endeudamiento, la reforma tributaria o la reestructuración del IDAAN. En ese campo, los populares no inclinan la balanza a favor de un lado o del otro. No le quitan la mayoría al PRD ni le dan mayoría al gobierno. Y a pesar de tener al Presidente de la Asamblea de su lado, éste no puede garantizar siquiera el voto de su compañera de bancada.
Así que la apuesta del sector "calderonista" de la Democracia Cristiana (Partido Popular) es muy sencilla: el diálogo, como está planteado, no les conviene. Cualquiera que haya leído los artículos que el Dr. Arias Calderón ha publicado en El Panamá América en los últimos meses, sabe cuál es su análisis; el Gobierno está desprestigiado y en franca decadencia; la Oposición, por otra parte, se ha fortalecido con un discurso de fuerte cuestionamiento al gobierno; cualquier intento de dialogar con el gobierno le da oxígeno a éste por tanto, asumamos una línea dura y entorpezcamos toda posibilidad de entendimiento entre el PRD y el arnulfismo, que deje el Partido Popular al garete. Esto es lo que, a mi juicio, guía la acción política reciente del Dr. Arias Calderón y quienes lo siguen en el Partido Popular.
Que no se me malinterprete: creo que en el diálogo incluyente. No concibo un espacio de concertación, que pretenda tener resultados concretos y positivos, donde no se abra la posibilidad de participación a todos los partidos que están representados en el Legislativo. Pero un partido con dos legisladores de setenta y uno que tiene la Asamblea, no puede pretender dictar la línea a seguir al resto. Bastante han logrado con los votos que tienen (especialmente, nombramientos en la Asamblea, Defensoría del Pueblo y Procuraduría de la Nación). Aunque no le guste a los "históricos" del Partido Popular, hay dos partidos mayoritarios en el país y si en ambos colectivos existe la voluntad política de dialogar y concertar, tenemos la autoridad suficiente y los votos necesarios para concretar en leyes los acuerdos a los que lleguemos. Independientemente, que luego busquemos validar ese acuerdo ante otros sectores de la sociedad panameña, cuyas opiniones han sido previamente consultadas. Ojalá, entonces, que dejen a un lado el discurso de la confrontación y los aires cardenalicios de grandeza, para sumarse con humildad a un diálogo para la reactivación de nuestra economía.

101 años de Panamá América

 
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