El pensamiento no puede ser único
Es frecuente escuchar planteamientos que ponen en manos del mercado la solución de los problemas sociales, como el desempleo, la pobreza rural y urbana, la crisis de la vivienda y otros. Es decir, "la mano invisible" de la oferta y la demanda posee la magia para redistribuir ingresos y generar equidad. Solo hay que dejarla actuar que truena los dedos o acuse con el índice acusador.
La necesaria reactivación económica del país no resolvería un problema de fondo, vivimos a expensas de modelos de crecimiento socioeconómicos que son fabricantes de desigualdades y brechas con abismales distribuciones de la riqueza. Si no que lo digan el millón de pobres y medio millón extremadamente pobres que dibujan el rostro de Panamá. Las crisis y situaciones que atravesamos están situando con claridad un tema clave para el país: el modelo de desarrollo nacional. ¿Cuándo se inaugura el diálogo nacional sobre el modelo de desarrollo nacional? Este es el diálogo que está faltando en nuestro medio.
Para algunos no hace falta diálogo ni discutir modelos, sino solo afirmar que el puro mercado es como la lámpara que lo resuelve todo. Se trata del pensamiento único, y hoy atreverse a cuestionarlo es delito de lesa majestad para los que consagran este desorden de cosas.
Para el sociólogo francés Alain Touraine, Director del Instituto de Estudios Superiores en París, existe la ideología neoliberal que afirma que la liberación de la economía y la supresión de las formas caducas y degradadas de intervención estatal, son suficientes para garantizar el desarrollo. La economía sólo debe ser regulada por ella misma, es decir por los bancos, por los bufetes de abogados, por las agencias de rating y en las reuniones de los jefes de Estado más ricos y de los gobernadores de sus bancos centrales.
Esta ideología ha creado el concepto de la globalización, que en lugar de describir el nuevo entorno económico lo que hace es construir una ideología. Es decir en lugar de constatar el elevamiento de los intercambios mundiales, el papel de nuevas tecnologías y la multipolarización productiva, afirma que se ha creado un sistema mundial autorregulado y por lo tanto la economía debe salirse de los controles políticos y sociales. Hoy por hoy, las economías siguen siendo ante todo nacionales (ej. China y EE.UU). El mundo parece encaminarse no hacia una globalización sino hacia una trilateralización (Europa, Japón y EE.UU). Vivimos más una hegemonía norteamericana que una internacionalización de las comunicaciones masivas. Presenciamos la creación de redes financieras mundiales en lugar de la conformación de una economía mundial (solo 2% de los movimientos de capital corresponde al intercambio de bienes y servicios), es decir el predominio del capital financiero internacional sobre el capital industrial nacional.
Para Touraine la economía de mercado es un medio eficaz para desembarazarse de los controles políticos o administrativos de la economía que la paralizan, pero ese mercado no asegura por sí mismo el aumento del nivel de vida, la inversión a largo plazo, el espíritu empresarial, la integración y la justicia social, la satisfacción de las personas.
Claro que no se trata de reinventar el estatismo sino de no caer en una economía salvaje, construyendo lo que Touraine llama "un nuevo modo de gestión política y social de la actividad económica", que supere la ilusión de una sociedad liberal reducida a un montón de mercados, y un Estado reducido a "guachimán", en su lugar debemos perfilar un Estado garante de las transformaciones necesarias para preparar las inversiones a largo plazo, y coadyuvar a cerrar la brecha entre ricos y pobres, y una sociedad civil activa y participativa. En todo esto debemos agregar el ingrediente de la sostenibilidad ambiental pues el mercado descarnado, es depredador de gente y naturaleza por excelencia.
No a la dictadura del pensamiento único. Si a la diversidad del pensamiento que abre opciones, y le pone pies a las utopías. Martí expresa que el buen gobernante en Nuestra América "no es el que sabe cómo se gobierna el alemán o el francés, sino el que sabe con qué elementos está hecho su país, y cómo puede ir guiándolos en junto para llegar, por métodos e instituciones nacidas del país mismo, a aquel Estado apetecible donde cada hombre se conoce y ejerce y disfrutan todos de la abundancia que la naturaleza puso para todos en el pueblo que fecundan con su trabajo y defienden con sus vidas.
El gobierno ha de nacer del país. La forma de gobierno ha de avenirse a la Constitución propia del país...se imita demasiado, y que la salvación está en crear. Crear es la palabra de pase de esta generación.. Pero esa invitación a crear no nos aísla del mundo:
"Injértese en nuestras repúblicas el mundo; pero el tronco ha de ser el de nuestras repúblicas".
(raulleisr@hotmail.com)
La necesaria reactivación económica del país no resolvería un problema de fondo, vivimos a expensas de modelos de crecimiento socioeconómicos que son fabricantes de desigualdades y brechas con abismales distribuciones de la riqueza. Si no que lo digan el millón de pobres y medio millón extremadamente pobres que dibujan el rostro de Panamá. Las crisis y situaciones que atravesamos están situando con claridad un tema clave para el país: el modelo de desarrollo nacional. ¿Cuándo se inaugura el diálogo nacional sobre el modelo de desarrollo nacional? Este es el diálogo que está faltando en nuestro medio.
Para algunos no hace falta diálogo ni discutir modelos, sino solo afirmar que el puro mercado es como la lámpara que lo resuelve todo. Se trata del pensamiento único, y hoy atreverse a cuestionarlo es delito de lesa majestad para los que consagran este desorden de cosas.
Para el sociólogo francés Alain Touraine, Director del Instituto de Estudios Superiores en París, existe la ideología neoliberal que afirma que la liberación de la economía y la supresión de las formas caducas y degradadas de intervención estatal, son suficientes para garantizar el desarrollo. La economía sólo debe ser regulada por ella misma, es decir por los bancos, por los bufetes de abogados, por las agencias de rating y en las reuniones de los jefes de Estado más ricos y de los gobernadores de sus bancos centrales.
Esta ideología ha creado el concepto de la globalización, que en lugar de describir el nuevo entorno económico lo que hace es construir una ideología. Es decir en lugar de constatar el elevamiento de los intercambios mundiales, el papel de nuevas tecnologías y la multipolarización productiva, afirma que se ha creado un sistema mundial autorregulado y por lo tanto la economía debe salirse de los controles políticos y sociales. Hoy por hoy, las economías siguen siendo ante todo nacionales (ej. China y EE.UU). El mundo parece encaminarse no hacia una globalización sino hacia una trilateralización (Europa, Japón y EE.UU). Vivimos más una hegemonía norteamericana que una internacionalización de las comunicaciones masivas. Presenciamos la creación de redes financieras mundiales en lugar de la conformación de una economía mundial (solo 2% de los movimientos de capital corresponde al intercambio de bienes y servicios), es decir el predominio del capital financiero internacional sobre el capital industrial nacional.
Para Touraine la economía de mercado es un medio eficaz para desembarazarse de los controles políticos o administrativos de la economía que la paralizan, pero ese mercado no asegura por sí mismo el aumento del nivel de vida, la inversión a largo plazo, el espíritu empresarial, la integración y la justicia social, la satisfacción de las personas.
Claro que no se trata de reinventar el estatismo sino de no caer en una economía salvaje, construyendo lo que Touraine llama "un nuevo modo de gestión política y social de la actividad económica", que supere la ilusión de una sociedad liberal reducida a un montón de mercados, y un Estado reducido a "guachimán", en su lugar debemos perfilar un Estado garante de las transformaciones necesarias para preparar las inversiones a largo plazo, y coadyuvar a cerrar la brecha entre ricos y pobres, y una sociedad civil activa y participativa. En todo esto debemos agregar el ingrediente de la sostenibilidad ambiental pues el mercado descarnado, es depredador de gente y naturaleza por excelencia.
No a la dictadura del pensamiento único. Si a la diversidad del pensamiento que abre opciones, y le pone pies a las utopías. Martí expresa que el buen gobernante en Nuestra América "no es el que sabe cómo se gobierna el alemán o el francés, sino el que sabe con qué elementos está hecho su país, y cómo puede ir guiándolos en junto para llegar, por métodos e instituciones nacidas del país mismo, a aquel Estado apetecible donde cada hombre se conoce y ejerce y disfrutan todos de la abundancia que la naturaleza puso para todos en el pueblo que fecundan con su trabajo y defienden con sus vidas.
El gobierno ha de nacer del país. La forma de gobierno ha de avenirse a la Constitución propia del país...se imita demasiado, y que la salvación está en crear. Crear es la palabra de pase de esta generación.. Pero esa invitación a crear no nos aísla del mundo:
"Injértese en nuestras repúblicas el mundo; pero el tronco ha de ser el de nuestras repúblicas".
(raulleisr@hotmail.com)