El perfil del nuevo presidente o presidenta
La campaña electoral del 2009 trae buenas noticias. Todos los contendores y contendoras son personas con experiencia política, con trayectoria ganada, con una filosofía e ideología política, la compartamos o no, y con los trazos de una oferta política, que, a los modos de hacer política en el trópico, aún está carente de mucho sustrato y contenido, salvas contadas excepciones.
En ese contexto político, en el que el voto de castigo no es una opción -aunque algunos sectores pretendan que sí lo es-, es necesario contraponer lo que ha hecho el oficialismo y nos ofrece para el futuro inmediato, de lo que ofrecen las distintas propuestas opositoras. A estas alturas de nuestro desarrollo democrático, tampoco está claro que la alternancia siempre es la mejor medicina.
Cuando tenemos que afilar el lápiz en el detalle, como ahora tenemos que hacerlo, es porque, a pesar de sus muchas deficiencias, nuestro proceso de adecentamiento democrático va por buen camino. El problema no parece ser ése, sino cómo esa democracia -la nuestra y la de todos los países democráticos-, hace frente a una realidad doméstica e internacional jamás vivida con anterioridad.
Jamás vivida por la humanidad, con la profundidad con la que hoy se vive, la crisis provocada por el alza de precios incontenible en los derivados del petróleo. Jamás vivida por la humanidad, la crisis provocada por la carencia y carestía de los alimentos básicos con los que debemos alimentar a los pobres entre los más pobres, y a las capas bajas, medias y medio altas de nuestras sociedades. Jamás vivida, en este contexto, la crisis inflacionaria por la cual atravesamos. Y jamás vividos, en este contexto, los retos ambientales a los que debemos hacerle frente.
Panamá necesita un presidente o una presidenta que tenga la talla y la estatura para enfrentar esa crisis internacional, que también tiene fuertes coletazos nacionales. ¿Quién es la persona mejor preparada para enfrentarla? ¿Quién puede someter a la República a una reforma institucional que permita que en época de bonanza, drene lo más posible a quienes menos tienen? ¿Quién puede liderar la reconvención necesaria para que la frase seguridad alimenticia vuelva a tener algún valor entre nosotros? ¿Quién detiene a los monopolios privados y crea un verdadero mercado de competencia? ¿Quién es la mejor garantía de estabilidad política y económica para el momento más crítico de la inversión canalera y otras no menos importantes para el país? ¿Quién preside un verdadero cambio cualitativo en la calidad de la educación? ¿Quién concita a los sectores involucrados a solucionar los problemas del transporte y de la salud? ¿Quién le devuelve a la clase media su poder adquisitivo y su confianza en un mejor futuro para sus hijos e hijas?
Yo no le voy a hacer el trabajo fácil. No lo es. Las ofertas son buenas y los candidatos y candidatas también lo son. Es su trabajo como elector, tanto en el proceso de las primarias como en la elección general, determinar quién tiene el mejor calibre para continuar la reforma de Estado que este gobierno comenzó.