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El petróleo nos consume


Se achaca a las potencias emergentes de India y China la responsabilidad del aumento de los precios del petróleo para sostener su crecimiento económico. Cierto que influye, pero no es la causa principal, sino el incremento desaforado del consumo en los países industrializados. China, con una población que cuadruplica a la de EE.UU., no representa más que un 8% de la demanda mundial de petróleo, mientras que en EE.UU. sobrepasan el 25%, y un 18% la Unión Europea.

El experto italiano Paolo Scaroni dice que en EE.UU., en los cinco últimos años, uno de cada dos coches comprados es un 4x4, con un motor que gasta un litro de combustible cada cuatro kilómetros. Si los norteamericanos, continúa Scaroni, utilizasen vehículos semejantes a los europeos, economizaríamos 4 millones de barriles por día. Si los denominados "países occidentales", que coinciden con los más industrializados y enriquecidos del mundo, utilizasen vehículos "razonables" y los norteamericanos adoptasen los estándares europeos en calefacción y aire acondicionado, podríamos economizar 15 millones de barriles de petróleo al día.

Todo indica que los precios del petróleo van a subir. En los últimos seis meses los precios del petróleo para entregar dentro de cinco años han aumentado un 43%, mientras que los denominados spot, a entregar sin retraso, aumentaron un 38%. Los contratos de compra a plazo se están negociando a más de $120 el barril. Este petróleo se negociaba a $50 el barril a comienzos de 2007, su precio se ha duplicado en 12 meses. Algunos especialistas llegan a estimar que el barril podría alcanzar los $135 en cinco años. Podemos volver a caer en el círculo vicioso de los años ´70 y ´80: un petróleo caro es factor de inflación y ésta encarece la extracción del petróleo y de otras materias primas y desajusta la economía mundial.

Se abre un período en el que tendremos que ajustarnos para vivir menos bien con un petróleo encarecido. Quienes más los sufrirán serán los países empobrecidos que no posean yacimientos de fuentes de energía. Mientras que países y compañías exportadoras de petróleo van a ver multiplicadas sus ganancias. La OPEP registró en 2007 una cifra de negocios seis veces superior a la de 1998. Esas vertiginosas ganancias tienen su vertiente más odiosa en pueblos de países más empobrecidos.

Millones de seres humanos no tienen que perder más que sus cadenas, su hambre, su desesperanza y su ira. Ante una tercera crisis energética, como la de 1973, es razonable considerar una reacción de supervivencia por parte de los desheredados de la Tierra.

Las señales de alerta del planeta ya son patentes, no es posible mantener este nivel de consumo y de explotación. Los pueblos tienen que movilizarse para conseguir energías renovables y limpias. Nos estamos devorando a nosotros mismos mientras dos mil millones de seres no tienen cubiertas sus necesidades más elementales.

*Universidad Complutense de Madrid.

fajardoccs@solidarios.org.es

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