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El petróleo y la supervivencia


El alza de precios es quizá el único medio de frenar el consumo y avanzar en la investigación de nuevas energías, sobre todo de fusión a partir del hidrógeno. Si se cumplen las condiciones de seguridad, la energía derivada de la fisión nuclear, única solución hoy disponible, seguirá siendo cara, sin que pueda excluirse su peligrosidad lejana. La energía solar, eólica y geotérmica son por ahora modestas. Quizá la biomasa (etanol y otros) tenga futuro. Aunque lo cómodo sería seguir quemando gas y petróleo, como si fueran inagotables. ¡Y carbón! China aparece como gran contaminador, con el 76 por ciento de su energía basada en el carbón.
Estamos ante el primer problema funcional del planeta. Los Polos Norte y Sur han comenzado a deshelarse. El agujero de la capa de ozono tiene ya 28 millones de kilómetros cuadrados. El retroceso del deshielo en Groenlandia representará una merma de agua al caudal del Nilo. Desde 1940, la temperatura global ha subido un grado centígrado. La inversión del curso natural de los ríos debido a menos deshielo en verano y más agua en invierno, destruirá un 15 por ciento de la tierra cultivable en Asia. Un estudio en la Isla de Barro Colorado indica que la temperatura en el área canalera ha aumentado 2 grados en la última década.
El hombre ha vivido razonablemente sin petróleo durante 300,000 años; pero la sociedad industrial y la sociedad del conocimiento son, en buena parte, hijas del barril. Muchos no lo dicen pero lo piensan; gastemos lo que tengamos y que las futuras generaciones busquen sus propias fuentes de energía. Otros por el contrario, creen que el petróleo no debe malgastarse disparatadamente sino conservarse para necesidades estratégicas, el transporte aéreo por ejemplo. Piénsese en la ciudad de Panamá, en donde los tranques y atascos queman en vano millares de galones de gasolina al día, para daño de la atmósfera y de la salud general. Imagínese el desastre en potencia en aquellos países y ciudades con mayor población que la nuestra. De veras que sin verdaderos gobernantes, sólo sometidos a las soluciones de corto plazo, será imposible salir del atolladero y menos podrán garantizar la supervivencia. El asunto es muy grave y muy delicado. Bien vale la pena meditarlo serenamente.


101 años de Panamá América

 
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