El plan de desarrollo nacional
Por tradición, los panameños nos hemos acostumbrado a escuchar cada cuatro años primero y cinco después a los candidatos presidenciales y, por supuesto, a los ganadores de la contienda política a presentar "su plan de gobierno". La mayoría de las veces, los presidentes ya en funciones solo cumplen parte de lo que con más demagogia que con elocuencia le prometieron al electorado que los favoreció con sus votos. Solo la recuperación de todo nuestro territorio que ocupaban los EEUU. en la antigua Zona del Canal, constituyó para los panameños un objetivo nacional. Ni antes, ni después, hemos trabajado al unísono en pos de un objetivo.
Por la voluntad de todos (gobernantes y los diferentes sectores de la sociedad) se presenta ahora una oportunidad, tal vez única, de poder consensuar un "Plan Nacional de Desarrollo". El gobierno nacional, de acuerdo con expresiones del mandatario Martín Torrijos, quiere elaborar un plan, no de gobierno sino de desarrollo nacional. La APEDE, por su parte, en concurridísima reunión celebrada hace pocos días con distintos sectores de opinión pública escuchó los planteamientos que esos grupos tenían. Está la APEDE, dando los pasos necesarios para elaborar un proyecto que le sirva al gobierno de base para liderar, como debe ser su responsabilidad, una propuesta de desarrollo económico nacional que vaya más allá de un mandato presidencial. Se busca poderle presentar a la ciudadanía, con el aval de todos los sectores, objetivos definidos apartados del sectarismo político tradicional que le permita a la nación poder lograr sin desviaciones sus metas superiores.
Don Enrique De Obarrio busca, para culminar su exitosa gestión al frente de la asociación empresarial más importante del país, sentar las bases de este gran "Plan de Desarrollo Nacional". Enrique De Obarrio ha logrado en sus años como Presidente de la APEDE, trabajando incansablemente por presentarle al país soluciones que tienden a lograr el enriquecimiento de la nación buscando -según sus propias expresiones- un mejor equilibrio entre los que mucho tienen y los que carecen de todo. Con su actitud inteligente y comprensiva, y dedicación completa ha mejorado la imagen del empresario panameño en la comunidad.
Puede ahora el gobierno recoger el trabajo de la APEDE y en conjunto con otros ciudadanos elaborar lo que pudieran ser los lineamientos para que en las futuras campañas políticas se enmarquen los debates en planes de prioridades nacionales y no en asuntos intrascendentes y demagógicos. Con compromisos, por supuesto, de todos los partidos y candidatos, a cumplir con los acuerdos de ese "Plan de Desarrollo Nacional".
El gobierno nacional, de acuerdo con versiones periodísticas, considera que el Plan de Desarrollo Nacional debe darse con posterioridad al referéndum. El Presidente Torrijos tiene razón en parte, pues es imposible preparar un plan como el que aspira la ciudadanía con el concurso y participación de empresarios, sindicalistas, educadores, médicos, enfermeras, empleados públicos y profesionales, etc. en corto tiempo. La elaboración de este esfuerzo toma semanas y probablemente meses. No podemos en un momento de tal importancia y trascendencia apurarnos. Lo importante es que hay la voluntad de todas las partes de preparar y comprometerse en el desarrollo de ese plan de objetivos nacionales. El Canal de Panamá, no obstante, por su importancia presente y futura, no puede dejar de ser parte integral en el Plan Nacional. Antes o después del referéndum.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el nivel de sonidos permisibles es de 70 decibeles, por lo que toda onda sonora superior al límite perturbará el desempeño normal del individuo.
El ruido trae consigo efectos indirectos como la aceleración rítmica cardiaca, disminución del diametro de las venas y arteria, aumento de la presión arterial, molestias en el sistema de respiración (ahogos, impresión de sofocación, molestias del sistema digestivo), pérdida de fecundidad por exposiciones largas a más de 90 decibeles.
Además, causa estrés, disminución del rendimiento intelectual y de la concentración, agresividad y perturbaciones del sueño, así como daños irreversibles al sistema auditivo.
Por ello, los operativos contra el ruido continuarán en los 21 corregimientos del distrito de Panamá.
La Alcaldía de Panamá ha advertido que los artefactos decomisados en los operativos no serán devueltos a sus propietarios.
Al respecto, García asegura que como los artículos son bienes decomisados en acciones legales pasan a ser patrimonio del Municipio de Panamá, por lo que luego de ser inventariados y auditados, se determinará si serán destruidos o rematados.
Según el Ministerio de Salud, hay actividades y electrodomésticos que sobrepasan los niveles de decibeles (db) establecidos.
Entre estos están: Tráfico fluido sin ruido de las bocinas, 90 dB; bocinas del auto, 110 dB; estéreos del auto, 125 dB; lavadora, entre 50 a 75 dB; secador del cabello, 60 a 95 dB; aspiradora de polvo, entre 60 a 85.
También está el teléfono, con 80 dB; licuadora, de 80 a 85 dB; discotecas, entre los 110 db o más; restaurantes, 85; fuegos artificiales, 162; y una pistola, 166.
Analida Pittí de Arango, Presidenta del Colegio Nacional de fonoaudiólogos dijo recientemente a Panamá América que lamentablemente en nuestro país hay una "cultura del ruido".
Por la voluntad de todos (gobernantes y los diferentes sectores de la sociedad) se presenta ahora una oportunidad, tal vez única, de poder consensuar un "Plan Nacional de Desarrollo". El gobierno nacional, de acuerdo con expresiones del mandatario Martín Torrijos, quiere elaborar un plan, no de gobierno sino de desarrollo nacional. La APEDE, por su parte, en concurridísima reunión celebrada hace pocos días con distintos sectores de opinión pública escuchó los planteamientos que esos grupos tenían. Está la APEDE, dando los pasos necesarios para elaborar un proyecto que le sirva al gobierno de base para liderar, como debe ser su responsabilidad, una propuesta de desarrollo económico nacional que vaya más allá de un mandato presidencial. Se busca poderle presentar a la ciudadanía, con el aval de todos los sectores, objetivos definidos apartados del sectarismo político tradicional que le permita a la nación poder lograr sin desviaciones sus metas superiores.
Don Enrique De Obarrio busca, para culminar su exitosa gestión al frente de la asociación empresarial más importante del país, sentar las bases de este gran "Plan de Desarrollo Nacional". Enrique De Obarrio ha logrado en sus años como Presidente de la APEDE, trabajando incansablemente por presentarle al país soluciones que tienden a lograr el enriquecimiento de la nación buscando -según sus propias expresiones- un mejor equilibrio entre los que mucho tienen y los que carecen de todo. Con su actitud inteligente y comprensiva, y dedicación completa ha mejorado la imagen del empresario panameño en la comunidad.
Puede ahora el gobierno recoger el trabajo de la APEDE y en conjunto con otros ciudadanos elaborar lo que pudieran ser los lineamientos para que en las futuras campañas políticas se enmarquen los debates en planes de prioridades nacionales y no en asuntos intrascendentes y demagógicos. Con compromisos, por supuesto, de todos los partidos y candidatos, a cumplir con los acuerdos de ese "Plan de Desarrollo Nacional".
El gobierno nacional, de acuerdo con versiones periodísticas, considera que el Plan de Desarrollo Nacional debe darse con posterioridad al referéndum. El Presidente Torrijos tiene razón en parte, pues es imposible preparar un plan como el que aspira la ciudadanía con el concurso y participación de empresarios, sindicalistas, educadores, médicos, enfermeras, empleados públicos y profesionales, etc. en corto tiempo. La elaboración de este esfuerzo toma semanas y probablemente meses. No podemos en un momento de tal importancia y trascendencia apurarnos. Lo importante es que hay la voluntad de todas las partes de preparar y comprometerse en el desarrollo de ese plan de objetivos nacionales. El Canal de Panamá, no obstante, por su importancia presente y futura, no puede dejar de ser parte integral en el Plan Nacional. Antes o después del referéndum.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el nivel de sonidos permisibles es de 70 decibeles, por lo que toda onda sonora superior al límite perturbará el desempeño normal del individuo.
El ruido trae consigo efectos indirectos como la aceleración rítmica cardiaca, disminución del diametro de las venas y arteria, aumento de la presión arterial, molestias en el sistema de respiración (ahogos, impresión de sofocación, molestias del sistema digestivo), pérdida de fecundidad por exposiciones largas a más de 90 decibeles.
Además, causa estrés, disminución del rendimiento intelectual y de la concentración, agresividad y perturbaciones del sueño, así como daños irreversibles al sistema auditivo.
Por ello, los operativos contra el ruido continuarán en los 21 corregimientos del distrito de Panamá.
La Alcaldía de Panamá ha advertido que los artefactos decomisados en los operativos no serán devueltos a sus propietarios.
Al respecto, García asegura que como los artículos son bienes decomisados en acciones legales pasan a ser patrimonio del Municipio de Panamá, por lo que luego de ser inventariados y auditados, se determinará si serán destruidos o rematados.
Según el Ministerio de Salud, hay actividades y electrodomésticos que sobrepasan los niveles de decibeles (db) establecidos.
Entre estos están: Tráfico fluido sin ruido de las bocinas, 90 dB; bocinas del auto, 110 dB; estéreos del auto, 125 dB; lavadora, entre 50 a 75 dB; secador del cabello, 60 a 95 dB; aspiradora de polvo, entre 60 a 85.
También está el teléfono, con 80 dB; licuadora, de 80 a 85 dB; discotecas, entre los 110 db o más; restaurantes, 85; fuegos artificiales, 162; y una pistola, 166.
Analida Pittí de Arango, Presidenta del Colegio Nacional de fonoaudiólogos dijo recientemente a Panamá América que lamentablemente en nuestro país hay una "cultura del ruido".