El "plan" Panamá Rural, un sofisma peligroso
Hace algún tiempo el MIDA y su actual Ministro, presentaron, sin mucho ruido, a la ciudadanía el "novedoso" "Plan Panamá Rural", que, se supone, (aunque no se dice por ningún lado...) va a salvar el sector agropecuario, eliminar la pobreza rural, exportar abundantemente, reactivar la economía nacional y que todos vivamos felices...Algo así como el famoso "Modelo Chileno"...Bueno, si no es para esto no le veo la razón de ser.... pienso...y digo..
Dejando el sarcasmo a un lado, escribo esta nota de denuncia e inconformidad para expresar mi opinión sobre este tema, que también es la de muchos de los colegas y productores pensantes.
El concepto de "Ruralidad" o la "Estrategia Rural" del cual se deriva este "Plan" no es para nada original, ni siquiera ha surgido de la materia gris de algún panameño. Se basa en una conocida estrategia impuesta por el Banco Mundial que, según este organismo financiero, " tiene el objetivo de reducir la pobreza rural y mejorar la calidad de vida de las poblaciones rurales, tomando en cuenta la Declaración del Milenio de las Naciones Unidas". Pero la estrategia de desarrollo rural es en realidad una estrategia de privatización corporativa del sector rural de los países pobres, pues se parte de la premisa que lo que necesitan los pobres son mayores ingresos, lo que será posible gracias a la inversión privada corporativa. Sostiene que en un mundo globalizado, los lazos con las compañías multinacionales que tienen impacto en el desarrollo rural son esenciales. Pero la experiencia del Tercer Mundo prueba que estas premisas son equivocadas. Es un hecho que el problema del campo está relacionado con el control, por parte de los pueblos, de todo el proceso productivo alimentario y con el auto-abastecimiento.
La "Estrategia Rural" está asociada a "fenómenos" que se manifiestan en el medio rural latinoamericano que pueden relacionarse con la naturaleza de dichos procesos y algunas de sus consecuencias. La difusión creciente del trabajo asalariado, la precarizacion del desempleo rural, la multiocupacion, la expulsión de los pequeños y medianos productores del sector; las continuas migraciones del campo a la ciudad; la creciente orientación de la producción agropecuaria hacia los mercados; la articulación de los productores agropecuarios a complejos agroindustriales en los que predominan las decisiones de los núcleos de poder vinculados a las grandes empresas trasnacionales o trasnacionalizadas; etc. Hechos que se viven ya en Panamá. Como bien dice Elizabeth Bravo, de Acción Ecológica, " La estrategia rural del Banco Mundial para reducir la pobreza, podría generar más pobreza, más degradación ambiental y beneficiar especialmente a los intereses privados corporativos. Los países asumirán deudas para implementar estas políticas, las que tendrán que ser pagadas por todos los ciudadanos de los países endeudados".
El "Plan Panamá Rural" es un sofisma peligroso, ya que su concepción, y sus ejecutores nacionales ni siquiera se basan en las premisas originales del BID que aunque son erróneas, son técnicas, sino en conceptos políticos, en una deformación aún más inoperante. Como es sumamente fácil de comprobar, en innumerables ejemplos, la mayoría de los recursos destinados a estos programas (que son préstamos...) se diluye en una compleja e interminable madeja administrativa-burocrática de funcionarios, técnicos, expertos, consultores nacionales y extranjeros, consultorías especiales, documentos, Ong"s, estudios, seminarios, publicidad, etc., y lo que efectivamente llega al productor, llega tarde y es insuficiente para resolver los problemas. No hay mejor ejemplo que lo que ha sucedido en el sector nacional en los últimos dos años. O sea, nada... A pesar de las decenas de millones "invertidos" en diversos programas rurales, el sector sigue cayendo hacia el fondo, al igual que el resto de la economía nacional. Tratar de presentar el término "Cadena Alimentaria" como un concepto novedoso de este plan, es una perogrullada mayor, ya que la cadena alimentaria es un proceso natural biológico en el que participan todos los seres vivos, y no una idea socio-política o demagógica.
Para salvar al sector agropecuario, y quizás a la propia economía, no sólo se necesita de un concepto nacionalista que considere, respete y anteponga ante todo, la soberanía, las necesidades del pueblo y el medio ambiente de la nación, sino de hombres que crean y comprendan estos conceptos, y no tengan compromisos ni obligaciones de ninguna clase con núcleos de intereses trasnacionales.
Para esto es necesario un cambio radical que, tarde o temprano, tendrá que darse por las circunstancias. La autosuficiencia alimentaria es la clave de la soberanía alimentaria y de la independencia económica. "Un sector agropecuario para un solo país", es un concepto que será vital para la supervivencia nacional con la crisis mundial que se avecina con el descalabro de la globalización , el caos económico mundial, y la falta de alimentos y agua en algunos países.
(esquivel_rios@hotmail.com)
Dejando el sarcasmo a un lado, escribo esta nota de denuncia e inconformidad para expresar mi opinión sobre este tema, que también es la de muchos de los colegas y productores pensantes.
El concepto de "Ruralidad" o la "Estrategia Rural" del cual se deriva este "Plan" no es para nada original, ni siquiera ha surgido de la materia gris de algún panameño. Se basa en una conocida estrategia impuesta por el Banco Mundial que, según este organismo financiero, " tiene el objetivo de reducir la pobreza rural y mejorar la calidad de vida de las poblaciones rurales, tomando en cuenta la Declaración del Milenio de las Naciones Unidas". Pero la estrategia de desarrollo rural es en realidad una estrategia de privatización corporativa del sector rural de los países pobres, pues se parte de la premisa que lo que necesitan los pobres son mayores ingresos, lo que será posible gracias a la inversión privada corporativa. Sostiene que en un mundo globalizado, los lazos con las compañías multinacionales que tienen impacto en el desarrollo rural son esenciales. Pero la experiencia del Tercer Mundo prueba que estas premisas son equivocadas. Es un hecho que el problema del campo está relacionado con el control, por parte de los pueblos, de todo el proceso productivo alimentario y con el auto-abastecimiento.
La "Estrategia Rural" está asociada a "fenómenos" que se manifiestan en el medio rural latinoamericano que pueden relacionarse con la naturaleza de dichos procesos y algunas de sus consecuencias. La difusión creciente del trabajo asalariado, la precarizacion del desempleo rural, la multiocupacion, la expulsión de los pequeños y medianos productores del sector; las continuas migraciones del campo a la ciudad; la creciente orientación de la producción agropecuaria hacia los mercados; la articulación de los productores agropecuarios a complejos agroindustriales en los que predominan las decisiones de los núcleos de poder vinculados a las grandes empresas trasnacionales o trasnacionalizadas; etc. Hechos que se viven ya en Panamá. Como bien dice Elizabeth Bravo, de Acción Ecológica, " La estrategia rural del Banco Mundial para reducir la pobreza, podría generar más pobreza, más degradación ambiental y beneficiar especialmente a los intereses privados corporativos. Los países asumirán deudas para implementar estas políticas, las que tendrán que ser pagadas por todos los ciudadanos de los países endeudados".
El "Plan Panamá Rural" es un sofisma peligroso, ya que su concepción, y sus ejecutores nacionales ni siquiera se basan en las premisas originales del BID que aunque son erróneas, son técnicas, sino en conceptos políticos, en una deformación aún más inoperante. Como es sumamente fácil de comprobar, en innumerables ejemplos, la mayoría de los recursos destinados a estos programas (que son préstamos...) se diluye en una compleja e interminable madeja administrativa-burocrática de funcionarios, técnicos, expertos, consultores nacionales y extranjeros, consultorías especiales, documentos, Ong"s, estudios, seminarios, publicidad, etc., y lo que efectivamente llega al productor, llega tarde y es insuficiente para resolver los problemas. No hay mejor ejemplo que lo que ha sucedido en el sector nacional en los últimos dos años. O sea, nada... A pesar de las decenas de millones "invertidos" en diversos programas rurales, el sector sigue cayendo hacia el fondo, al igual que el resto de la economía nacional. Tratar de presentar el término "Cadena Alimentaria" como un concepto novedoso de este plan, es una perogrullada mayor, ya que la cadena alimentaria es un proceso natural biológico en el que participan todos los seres vivos, y no una idea socio-política o demagógica.
Para salvar al sector agropecuario, y quizás a la propia economía, no sólo se necesita de un concepto nacionalista que considere, respete y anteponga ante todo, la soberanía, las necesidades del pueblo y el medio ambiente de la nación, sino de hombres que crean y comprendan estos conceptos, y no tengan compromisos ni obligaciones de ninguna clase con núcleos de intereses trasnacionales.
Para esto es necesario un cambio radical que, tarde o temprano, tendrá que darse por las circunstancias. La autosuficiencia alimentaria es la clave de la soberanía alimentaria y de la independencia económica. "Un sector agropecuario para un solo país", es un concepto que será vital para la supervivencia nacional con la crisis mundial que se avecina con el descalabro de la globalización , el caos económico mundial, y la falta de alimentos y agua en algunos países.
(esquivel_rios@hotmail.com)