El planeamiento curricular
Está comprobado de manera objetiva que existe una íntima relación entre el grado o nivel de la educación de un país con el mayor o menor desarrollo social cultural y económico de los pueblos; de allí que los fines de la educación que persigue una determinada región deben simbolizar necesariamente el ideal máximo que aspira la sociedad, el perfil o el tipo de hombre que se desea formar.
Estos fines, como es el caso panameño, deben estar establecidos claramente en la Constitución Nacional para lograrse a través de los distintos niveles del sistema educativo (Inicial Básica General, Educación Media y Superior).
El planeamiento curricular en el ámbito de la acción escolar, es decir de los centros educativos, debe ser enfocado por el educador sobre la base de la realidad social en que está inmersa la escuela. De esta forma, el alumno desde temprana edad puede interpretar y comprender los cambios que se producen en la sociedad, adecuarse a ella y transformarla como un ente crítico de valor.
Al iniciarse todo período escolar, el planeamiento surge como el proceso fundamental para el éxito de la acción educativa y por consiguiente, la reafirmación de los objetivos y fines de la educación en general; por eso a todas las personas no se les puede confiar la conducción del proceso educativo, ya que la acción educativa requiere por principio procedimientos pedagógicos que por su naturaleza se encomiendan a los educadores quienes, como profesionales de la educación, están disciplinados y son competentes para su administración.
El educador, desde el inicio del año escolar, tiene la necesidad de reconocer la situación real del alumno bajo su cuidado y para ello es aplicable instrumentos de investigación o de diagnósticos con dicho fin que le permita en su aula y su grupo de alumnos, establecer las urgencias y prioridades de aprendizaje, mediante un proceso de rectificaciones o de retroalimentación con discernimiento y análisis profundo.
Es desde allí donde emergen entonces, vencida esta primera e importante etapa del planeamiento curricular, que el educador consagrado está en capacidad de administrar los procesos de selección y de organización de las nuevas experiencias curriculares que deben obtener sus alumnos conforme al nuevo grado y nivel que cursan.
111 ...que el educador consagrado está en capacidad de administrar los procesos de selección y de organización de las nuevas experiencias curriculares que deben obtener sus alumnos...
Esta segunda etapa de selección y de organización de contenidos de experiencias va a significar, ciertamente para el educador con la participación activa de sus alumnos, un proceso de ordenamiento secuencial y sistemático de las áreas de estudio, de las unidades de contenidos con sus actividades y objetivos conductuales específicos correlacionados inteligentemente, para que el aprendizaje resulte eficaz estimulante y duradero. En esta forma el planeamiento progresivo de las actividades curriculares organizadas por orden de dificultad en el nuevo año lectivo, se constituye para el educador bien intencionado, en un instrumento pedagógico que le debe brindar un mayor grado de seguridad en la orientación y planeamiento de su trabajo y al alumno el desarrollo con gusto, rapidez y seguridad, en la ejecución de hábitos, habilidades y destrezas específicas, tanto mentales como verbales.
En estas circunstancias de seguro que las posibilidades de retención de los alumnos a su cargo en el grado o nivel que cursan, serán, sin duda, de un bajo porcentaje y por consiguiente resultará menos frustrante para los educadores, alumnos, padres de familia y autoridades educativas, cumpliéndose así con los objetivos y fines de la educación nacional.
Con base en estas singularidades del planeamiento escolar antes enunciadas, el educador para el planeamiento diario en el aula tendrá que tener en cuenta el realismo, la flexibilidad, la integración, la continuidad y la unidad fundamental, como las características imprescindibles para la mejor orientación del proceso enseñanza-aprendizaje.
Estos fines, como es el caso panameño, deben estar establecidos claramente en la Constitución Nacional para lograrse a través de los distintos niveles del sistema educativo (Inicial Básica General, Educación Media y Superior).
El planeamiento curricular en el ámbito de la acción escolar, es decir de los centros educativos, debe ser enfocado por el educador sobre la base de la realidad social en que está inmersa la escuela. De esta forma, el alumno desde temprana edad puede interpretar y comprender los cambios que se producen en la sociedad, adecuarse a ella y transformarla como un ente crítico de valor.
Al iniciarse todo período escolar, el planeamiento surge como el proceso fundamental para el éxito de la acción educativa y por consiguiente, la reafirmación de los objetivos y fines de la educación en general; por eso a todas las personas no se les puede confiar la conducción del proceso educativo, ya que la acción educativa requiere por principio procedimientos pedagógicos que por su naturaleza se encomiendan a los educadores quienes, como profesionales de la educación, están disciplinados y son competentes para su administración.
El educador, desde el inicio del año escolar, tiene la necesidad de reconocer la situación real del alumno bajo su cuidado y para ello es aplicable instrumentos de investigación o de diagnósticos con dicho fin que le permita en su aula y su grupo de alumnos, establecer las urgencias y prioridades de aprendizaje, mediante un proceso de rectificaciones o de retroalimentación con discernimiento y análisis profundo.
Es desde allí donde emergen entonces, vencida esta primera e importante etapa del planeamiento curricular, que el educador consagrado está en capacidad de administrar los procesos de selección y de organización de las nuevas experiencias curriculares que deben obtener sus alumnos conforme al nuevo grado y nivel que cursan.
111 ...que el educador consagrado está en capacidad de administrar los procesos de selección y de organización de las nuevas experiencias curriculares que deben obtener sus alumnos...
Esta segunda etapa de selección y de organización de contenidos de experiencias va a significar, ciertamente para el educador con la participación activa de sus alumnos, un proceso de ordenamiento secuencial y sistemático de las áreas de estudio, de las unidades de contenidos con sus actividades y objetivos conductuales específicos correlacionados inteligentemente, para que el aprendizaje resulte eficaz estimulante y duradero. En esta forma el planeamiento progresivo de las actividades curriculares organizadas por orden de dificultad en el nuevo año lectivo, se constituye para el educador bien intencionado, en un instrumento pedagógico que le debe brindar un mayor grado de seguridad en la orientación y planeamiento de su trabajo y al alumno el desarrollo con gusto, rapidez y seguridad, en la ejecución de hábitos, habilidades y destrezas específicas, tanto mentales como verbales.
En estas circunstancias de seguro que las posibilidades de retención de los alumnos a su cargo en el grado o nivel que cursan, serán, sin duda, de un bajo porcentaje y por consiguiente resultará menos frustrante para los educadores, alumnos, padres de familia y autoridades educativas, cumpliéndose así con los objetivos y fines de la educación nacional.
Con base en estas singularidades del planeamiento escolar antes enunciadas, el educador para el planeamiento diario en el aula tendrá que tener en cuenta el realismo, la flexibilidad, la integración, la continuidad y la unidad fundamental, como las características imprescindibles para la mejor orientación del proceso enseñanza-aprendizaje.