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El poco me importa del Estado


Luego de la invasión norteamericana a nuestro país, cuando los antiguos trabajadores de ERSA fuimos despedidos, el pasado régimen de Ernesto Pérez Balladares empleó una serie de tácticas dilatorias, que al culminar el mismo, se postergaron todas nuestras peticiones, gracias a la falta de humanidad y de sensibilidad social que distinguió a dicho mandatario de pésima recordación.
Es triste, por decirlo menos, que ese largo calvario que han transitado hasta el presente dichos trabajadores, ha dejado en el camino a personas que han fallecido a consecuencia de numerosas angustias por ver fallidas sus aspiraciones, de que sus salarios caídos les sean entregados, con la secuela que ello significa en grado sumo, de pérdidas de sus casas por morosidad o verse alterada la paz doméstica por haber hecho su agosto la incomprensión de la imposibilidad del pan llevar, amén de otros padecimientos por la falta de cumplimiento a unas prestaciones que el derecho laboral establece claramente.
Quienes no tuvimos que sufrir tales privaciones, gracias al dominio de otras profesiones, que como el suscrito es de profesión del Derecho, no por ello dejo de sentir tal infamia, tal arbitrariedad en grado superlativo, ni mucho menos dejar de insistir, aún bajo circunstancias menos críticas en lo personal, para hacer valer nuestros derechos en que el Estado debe pagarnos nuestras prestaciones, producto de nuestro intelecto o nuestra fuerza de trabajo que tanto trabajadores en general tenemos derecho, unos por haber activado todas sus maquinarias y equipo técnico u otros por haber plasmado en miles de cuartillas el derecho de informar a la ciudadanía.
Sin embargo, debo manifestar con la mayor objetividad, que el nuevo gobierno que nos rige mantiene la intención de hacer efectivo dichos pagos, y en ese camino están los trámites legales actualmente, encontrándose en ese propósito el Ministerio de Economía y Finanzas, que se mantiene en la espera de otros detalles que debe cumplir el Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral-.
Es frecuente tema de conversación entre abogados, la lentitud que en todos los tiempos mantiene el Estado para cancelar sus obligaciones, incluso en materia de devoluciones de sumas considerables que deben hacer a los usuarios por distintos servicios, sumado cuando debe hacerlo por haber cobrado más de lo debido. Añado a esto otro detalle personal, como prueba de lo que afirmo, que desde 1998 cancelé mi propiedad en la Urbanización Don Bosco, Juan Díaz, pero por la vía del descuento directo se me ha descontado de más por varios cientos de balboas, sin que hasta el presente se me haya hecho la devolución correspondiente, alegándose que debo esperar el nuevo presupuesto. Son esas las señales de poco me importa del Estado, contra el cual debemos combatir firmemente.

101 años de Panamá América

 
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