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El poder


Se dice que el poder corrompe y el poder absoluto, corrompe absolutamente. Creo que es cierto, pero también ello depende de varios condicionamientos. Primero, cuál es la concepción de poder que se tiene. Si el poder tiene como misión servir al bien común es muy diferente al poder que busca el interés particular. Recordemos el graffitti pintado en el mayo francés: “Que impere la voluntad general, sobre la voluntad del General”. Segundo, al poder debe cerrársele la posibilidad de hacerse absoluto o concentrarse en grandes proporciones a través de procesos democráticos de elección, rendición de cuentas, auditoría social, transparencia y participación ciudadana. Tres. Es diferente cuando los que acceden al poder son portadores de valores, y cuando expresan antivalores en su comportamiento. La filosofía oriental lo proclama: las personas inmaduras explotan el poder, pues es una de las más duras pruebas para el carácter, se sube a la cabeza e insensibiliza el corazón creando autismo (incomunicación) político.
El poder utilizado para maximizar la personalidad está impedido de usarse para beneficiar a la comunidad, a la sociedad.
Cuando se maneja el poder hay que combatir su atracción hipnótica, pues logra generar impunidad; o sea actuar pensando que no existen consecuencias negativas. Mientras se cuenta con más poder, el impulso de la ambición, la ignorancia y las faltas de controles hacen perder el equilibrio.
“Las personas innobles no son aptas para cargos de autoridad, porque se preocupan de obtener algo; y una vez que han obtenido lo que quieren, se preocupan por su posible pérdida.” (Confucio). Es frecuente, entonces, que los que ocupen el poder se aíslen del resto de la sociedad escuchando sólo lo que los alabarderos les cuentan, endiosados en un poder que creen permanente, insensibilizándose a todo lo que no sea su propio provecho, lo que sumado a los otros factores produce cleptocracia, en lugar de democracia.
La ética tiene una importancia estratégica. Se trata de entender a la autoridad como servicio. El poder absoluto corrompe en la medida que niega la dimensión ética. Por el contrario, el poder democrático edifica, porque al integrar a la humanización, lo convierte en factor de servicio y de participación.
No es sólo, pues, una manera de comportarse sino de construir poder, ya que se afirma que el hombre puede hacer su propia historia, ser su propio creador.
La coherencia entre fines y medios, entre lo que se dice y se hace, entre teoría y práctica conforma una capacidad de construir un poder que al no absolutizar no enajena, no corrompe. Es hacer el bien y evitar el mal.
Los fines y los bienes generales y superiores se imponen sobre los fines y bienes particulares e inferiores. Los medios deben ser proporcionados a los fines.
“Los fines espirituales del hombre están inseparablemente relacionados con la transformación de la sociedad; la política no es básicamente un campo que pueda divorciarse del de los valores morales y de la autorrealización del hombre.” (Fromm)
¿Los impulsos naturales humanos como la codicia, la voluntad de poder y la violencia pueden ser controlados del todo o sublimados por la razón, principios y sentimientos positivos? La respuesta ha sido buscada, auscultada y debatida a través de toda la historia humana. A esa pregunta añadamos otras como... “si la cohesión social es imposible sin la coerción, y ésta es imposible sin la creación de la injusticia social, y la destrucción de la injusticia es imposible sin el empleo de más coerción. ¿No nos encontramos, entonces, dentro de un ciclo incontenible de conflicto social? Y si se necesita del poder para destruir el poder, ¿cómo podrá hacerse para que este nuevo poder se haga ético?”(Niebuhr.)
Hoy vivimos en el país una crisis económica social (recesión y pobreza), una crisis política (poderes del Estado) y una crisis ética creciente. Nadie puede estar indiferente frente al estado de cosas, y la situación invita a los ciudadanos a aportar lo mejor de sí, no sólo en que se investigue y castigue los actos de corrupción sino en prevenirlos construyendo una red, una malla fuerte y consistente que los prevenga, donde tiene un papel crucial tanto las reformas estructurales y sistémicas, como el trabajo en fortalecer no sólo valores de comportamiento individual sino también de solidaridad humana y social.
También dijo que a petición de las autoridades se ha retenido la suma de dos centésuimos por cada pie cúbico de madera extraída para garantizar el programa de reforestación en el sector.
Destacó que debido a las irregularidades del pasado, ahora se ha convenido que madera sacada madera pagada en efectivo a los indígenas para que ellos se encarguen de realizar las obras sociales con esos recursos.
Indicó que el contrato por tres años con la comunidad de Nuevo Vigía incluye la extracción de dos millones de pies cúbicos de madera.
De acuerdo con el intermediario como el permiso comenzó a funcionar tarde, en marzo, no pudieron obtener los 800 mil pies cúbicos de madera estimados para este verano, por lo que la empresa casi no ha obtenido ganancias este año.
Singh manifestó que tratará de cambiar la mala imagen que tienen los madereros del lugar que no cumplen lo que prometen a los indígenas.
Negó que los madereros extraigan más madera de la pactada ya que los propios indígenas tienen sus medidores especializados y la empresa los suyos.

A orillas del Chucunaque se encuentra Peñita, una comunidad indígena de 157 familias.
Aquí hay una concesión para extraer 3 millones de pie cúbicos de madera: Le prometieron a la comunidad un desembolso de 5 mil balboas para reparar la carretera y la construcción de 100 viviendas.
La madera extraída de esta comunidad se encuentra en la entrada de Peñita en Canclón, pero las obras no se ven, dijo un morador de la comunidad.
Aquí la población vive en la pobreza y la desnutrición afecta seriamente a los niños, aseguró la maestra del pueblo.
Presuntamente el concesionario de la madera en este poblado es el señor Juan Varela, un empresario que vive en Tortí, dijeron residentes de la comunidad.
En otra comunidad indígena, en Bajo Chiquito, a orillas del Chucunaque, se repite el mismo drama de los otros pueblos, la madera ya ha sido extraída y hay quejas de la comunidad de que las obras sociales no se han realizado.
En esta comunidad el señor Juan Varela tiene la concesión para extraer la madera. La comunidad espera el pago de B/.10 mil para construir las obras sociales.
El Panamá América visitó la residencia de Juan Varela en Tortí, pero su esposa dijo que estaba en Panamá. También se dejaron varios mensajes en el celular, pero no respondió.
La ANAM, a través del Ing. Gutiérrez, confirmó que el año pasado la comunidad de Bajo Chiquito fue multada con B/.5 mil por no cumplir con el programa de reforestación.
Explicó que en los permisos comunitarios la responsabilidad de la reforestación recae en la comunidad porque a los intermediarios no se les incluye en esas tareas dentro de los contratos que se firman.
La comunidad de Tortuga tiene permiso comunitario y allí extrae madera la empresa Selloro S.A.; y en el poblado de Puente la empresa del señor Julio León Solís tiene otro contrato, según informo William Barrigon, administrador General del Congreso de la Comarca Emberá.
En Nuevo Vigía el contrato es con la empresa Madera Nuevo Vigía, cuyo representante legal es Rattán Singh, agregó.
Informó que en Villa Caleta se tramitó un permiso comunitario, pero éste no salió a tiempo para extraer madera en el pasado verano.

La ANAM sostiene que los indígenas no han aprovechado el sentido de lo que se buscaba con los permisos comunitarios porque solo han pensado” en el dinero”.
El Ing. Raúl Gutiérrez, lamentó que los aborígenes no hayan aprovechado el objetivo de esas autorizaciones, que era que ellos se inmiscuyerán en el aprovechamiento forestal de sus bosques.
"Pero estos indígenas qué es lo quieren.. quieren recibir dinero de manera cómoda y contratan una empresa para que extraigan la madera", lamentó Gutiérrez.
Otro problema es que los indígenas no son buenos en gestión comunitaria y no saben administrar el dinero, dijo.
Señaló que la ANAM ha planteado a los indígenas que vendan la madera con valor agregado, en bloques, tablas, aserradas para que ganen más, pero que sean ellos los que la trabajen.
"Ellos no quieren trabajar lamentablemente, quieren trabajar arriba del tractor", sostuvo Gutiérrez.

Por otro lado, el Ing. Forestal Dimas Arcia manifestó que es posible acercar los permisos comunitarios a la realidad, siempre y cuando la autoridad defina una política concreta y clara sobre un programa de bosques comunitarios en la región.
Denunció que los permisos comunitarios como están concebidos, tienen sus contradicciones porque aunque las comunidades se pueden adaptar a los bosques, no están preparadas forestalmente para manejarlos.
Manifestó que está situación complica la supervisión y control de la ANAM, permitiendo irregularidades durante el proceso porque no se logra ni la sostenibilidad del bosque ni el desarrollo de las comunidades.

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