El poder de la regeneración
Un amigo comentaba sobre el tremendo impacto que han causado las inundaciones de Bocas del Toro y Chiriquí. No es un asunto que se resuelve fácilmente, decía. La economía bocatoreña está en el suelo, y no se resuelve con la ayuda que se le está dando con comida y ropa. Esa ayuda está muy bien; pero el daño es más grande. El turismo y el transporte, la producción agrícola y ganadera, la construcción de viviendas, han sufrido mucho. Casi igual ha sucedido en Boquete.
Para que esos pueblos vuelvan a ser lo que eran, pasará mucho tiempo. Y de un modo u otro, esa situación desastrosa repercute en el resto del país. Los hundimientos de tierra y los puentes dañados, le dan duro a transportistas y comerciantes, repetía mi amigo. Le pega a mucha gente...
Sí, él tiene razón. Y por eso, todos tenemos que agachar el hombro, y de alguna forma, cooperar con ellos para que vuelvan a ser como antes, o mejor. Tenemos que ser optimistas, pese a tanto sufrimiento. Tengamos presente que el poder de regeneración de los pueblos es enorme. ¿Recuerdan cómo quedó Panamá después de la caída de la dictadura, tras la invasión? En escombros. ¡Y unos meses después se había recobrado, mejoró notablemente!
Los dos países más golpeados en la Segunda Guerra Mundial fueron Alemania y Japón, ¡y unos años después, no sólo se habían recobrado sino que eran dos potencias mundiales! Así mismo veremos a Volcán, Boquete, y toda la provincia de Bocas del Toro. Se los aseguro, dentro de un año estaremos, no recobrados, sino mucho mejor que antes. ¡Toda la tragedia sufrida habrá pasado a la historia! ¡De ahora en adelante van a ver lo que son esos pueblos! ¡Van a ver!