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El poder de los pensamientos


El hombre es la unión, la totalidad del ser compuesta por cuerpo, alma y espíritu. El espíritu es la capacidad o apertura que tenemos interiormente para comunicarnos con lo divino y trascendente, con Dios. En el alma, en cambio, es donde residen nuestras emociones, sentimientos, pensamientos y voluntad. En el alma está la mente, que nos da la capacidad para razonar, analizar y producir pensamientos por los que nos relacionamos con todo lo que existe.
La mente tiene un impresionante poder. Dios nos la dio como parte de nuestro ser y es lo que nos distingue de los animales. La mente es algo profundamente espiritual, una gran e increíble potencia del alma, que es capaz de descubrir el porqué de las cosas, su esencia.
Es verdad que somos hechos a "imagen y semejanza de Dios" y es en nuestra mente donde podemos preciar esa verdad. Gracias a la mente, podemos ver más allá de los sentidos, profundizar en los grandes misterios de la ciencia y comprender al ser humano. Podemos hasta saltar la barrera del tiempo y el espacio; estudiar la prehistoria y la historia, desde sus comienzos hasta el día de hoy, y también pensar e imaginar cómo será el futuro. Dentro de 50 años, la ciencia ficción de ahora será en gran parte realidad.
La mente del hombre, hecha a imagen y semejanza de Dios, puede hacer cosas increíbles. El problema es que sólo alcanzamos un seis, ocho o, a lo mucho, doce por ciento de desarrollo en nuestra capacidad mental. ¡Imagínese cómo seríamos desarrollando un mayor porcentaje de nuestra aptitud mental! Pues personas muy impresionantes, brillantes, increíbles, originales y creativas. Y podemos lograrlo por haber sido creados a imagen y semejanza de Dios.El pensamiento es la luz de la mente por la que podemos ver la realidad en la oscuridad. El animal ve todo oscuro a nivel mental y actúa a base de instintos y reflejos. En cambio, nosotros vemos a través de la oscuridad por medio de una luz impresionante que son los pensamientos. Si no pensáramos, veríamos todo oscuro a un nivel profundo y no podríamos desentrañar la realidad.
Entonces, los pensamientos son la forma en que la mente descubre la realidad y da un nombre a todo lo que existe. Los pensamientos tienen vida, efectividad y, de hecho, fuerza y energía; provocan grandes consecuencias.
Jesús dijo en el evangelio: "Si tu ojo está sano, tu cuerpo está sano." La expresión ojo significa foco de luz, o sea, la mente y los pensamientos que iluminan la realidad. Para que la mente esté sana, los pensamientos tienen que ser sanos. Los pensamientos son definitivamente la producción más profunda de la mente y su vida misma. Dime qué piensas y te diré qué clase de mente tienes y cómo está tu alma.
Los pensamientos están vivos, así como las células del cuerpo tienen vida, pero es una existencia espiritual. No podemos ver un pensamiento, pero vaya si lo sentimos. Los pensamientos tienen un increíble poder para el bien o para el mal. Son tan importantes que enferman a las personas cuando tienen pensamientos malsanos. Pueden definir cómo es su presente y cómo será su futuro. Todo depende de los pensamientos que son tan reales como las montañas, el aire o el sol. Hay pensamientos tan pesados y cargados de negatividad que son peor que una montaña y nos impide alcanzar la felicidad. Los pensamientos llevan al mundo hacia adelante o lo acaban; hacen de nosotros seres felices o tristemente desgraciados. Los pensamientos son el producto máximo de la mente y nos pueden llevar al éxito o al fracaso.
Mire si los pensamientos tienen poder. En el libro del Génesis vemos cómo un pensamiento seductor, instigado por las tinieblas, cautivó a Adán y Eva: poco a poco fueron pensando que debían ser como Dios. Ese primer pensamiento fue taladrando sus mentes llegando a conquistar y gobernar toda su persona.
Adán y Eva finalmente decidieron que serían como dioses y se olvidaron totalmente de Dios, quien fue desapareciendo de sus corazones. Ellos pecaron por su desobediencia, soberbia y orgullo, cayendo seducidos por un pensamiento - querer ser como dioses. Entonces, si los pensamientos tienen vida, en definitiva tienen poder para dar vida. Jesús llegó para cumplir la voluntad de su Padre y dar siempre gloria a su Nombre. Ese pensamiento estaba en el consciente y subconsciente de Jesús y lo motivaba a trabajar por el reino de los cielos. Aprenda a valorar lo que es su mente y lo que puede lograr a través de pensamientos buenos y positivos. Recuerde que sólo con Dios usted podrá ser. . . ¡INVENCIBLE!
*Columnista del Washington Times, fue subsecretario del Tesoro y es coautor de "Chile: dos visiones. La era Allende-Pinochet" (Universidad Andrés Bello, 2000).
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