"El policía del tránsito, el peor funcionario del año"
El otro día escuché por radio al locutor Guillermo Rodolfo Valdés premiar a los Policías del Tránsito, con el galardón de ser los peores funcionarios del año.
Todas las víctimas del caos vehicular están de acuerdo con él, lamentablemente por no hacer cumplir las Leyes del Tránsito llegamos a la astronómica cifra de más de 475 muertos el año pasado por causa de accidentes de tránsito.
Existe desobediencia civil entre los conductores de vehículos porque no tenemos la vigilancia adecuada. Todos violan las leyes y conducen como les da la gana.
Los conductores del transporte público son los peores violadores, ya que conducen sus buses por los cuatro carriles en vez de limitarse al carril derecho. Se pasan la luz roja, bloquean las intersecciones, dejan y recogen pasajeros en zonas no autorizadas y vuelan a 80 KPH en las zonas de 25. Por algo los llaman "Los Diablos Rojos".
Los conductores de carros particulares no se quedan muy atrás, ya que estacionan sus carros en las zonas prohibidas, en las esquinas, encima de las aceras, en contra de la vía, bloquean la entrada de los garajes privados y en muchas áreas de nuestra ciudad, hasta se estacionan dos en fondo bloqueando al que está legalmente estacionado y causan con esta mala práctica el congestionamiento de nuestras vías.
En la interamericana vemos cómo los buses se pasan la doble raya, conducen a más de 110 KPH, pasan en los puentes y curvas poniendo en peligro la vida de sus pasajeros sólo porque los policías del tránsito no hacen cumplir nuestras leyes.
Pero la farsa más grande la encontramos en el revisado anual vehicular. Este castigo anual que le imponemos a nuestros ciudadanos no se justifica, porque el resto del año los policías de tránsito permiten que transiten por nuestro medio los vehículos con las luces dañadas, con los parabrisas rotos, sin defensas, en otras palabras, chatarras que ponen en peligro la vida de los demás.
Cuántas veces no se encuentra uno de noche con buses y taxis que no tienen luces, pasan frente a las narices de los policías que están dirigiendo las intersecciones y no hacen nada.
Cuántas veces no hemos escuchado a Juan Carlos Tapia y a Guillermo Rodolfo Valdés, criticando a los funcionarios del Tránsito por sus fallas? Ya yo llevo 10 años de estar señalando con mis escritos los errores del Tránsito y dando soluciones y el mal sigue.
Recientemente el Gobierno de Guatemala pasó leyes más severas para tratar de corregir los errores del tránsito en ese país. Qué está esperando el Toro para hacer lo mismo. Los votos se ganan solucionando los problemas que martirizan a nuestro pueblo y no criticando a los partidos de oposición.
El culpable principal de lo que está pasando tiene que ser el ministro de Gobierno, Lic. Raúl Montenegro, que tiene bajo su mando todo lo que tiene que ver con el tránsito vehicular. Ampliar las carreteras y construir nuevos corredores ayudan el fluido vehicular, pero el problema está en cómo los conductores utilizan nuestras vías.
Ya es tiempo que el gobierno adjudique las rutas del transporte público con base a Licitaciones, para que se acabe de una vez por todas la piñata que se produce a diario entre los buses, peleándose los pasajeros disponibles. Estos buses sólo deben transitar por el carril derecho y manejar ordenadamente uno tras el otro.
Deben eliminar la revisión anual de vehículos, a cambio de obligar a todos los dueños de vehículos a mantener sus carros y buses en perfectas condiciones "TODO EL AÑO". Para que esto se logre tienen que sancionar con penas de 25-50 dólares a los vehículos que transitan con desperfectos las 24 horas y los 365 días del año.
Tienen que quitarle la Licencia de Conducir multando y no devolverla hasta que pague, pero pasado el tiempo de mora, si lo encuentran manejando sin licencia, clavarle una multa de 100 dólares o llevarlo preso. Sólo así podremos lograr conciencia y hacer que nuestros ciudadanos cumplan con las leyes del Tránsito.
Tienen que exigir el Seguro Obligatorio para todo vehículo, el que no puede pagar esto no tiene nada que hacer en la calle, ya que menos puede responder por los daños ocasionados a la propiedad ajena.
A los borrachos deben multarlos la primera vez con 100 dólares, la segunda con 500 y la tercera quitarle la Licencia por vida. El conductor que daña las señales, semáforos, postes eléctricos, defensas, etc., deben quitarle la licencia hasta tanto no pague los daños ocasionados. Otra razón grande para obligar a uno a tener el seguro obligatorio que cubre estos casos.
No puede seguir el Tránsito dividido en tres bandas, donde cada uno jala por su lado y no se logran soluciones adecuadas. No puede seguir la DNTTT a cargo del transporte público, la policía vehicular vigilando nuestras vías y Obras Públicas a cargo del mantenimiento de los semáforos y señales de nuestras vías. Tiene que haber una sola cabeza al mando de los tres y esta cabeza controlada por una comisión de ciudadanos verdaderamente interesados en resolver los problemas del tránsito en nuestro medio.
Los fondos provenientes de las multas tienen que depositarse bajo el control de esta entidad y no perderse en la Caja común, como es actualmente. El Tránsito necesita de estas multas para poder reparar, instalar y modernizar los semáforos actuales, pintar y colocar los señalamientos adecuados y contratar más inspectores de tránsito para poner orden en nuestras vías.
Que el Niño Dios ilumine a nuestros dirigentes, para que tomen las medidas correctivas en el tránsito vehicular. Sólo así la Policía de Tránsito puede quitarse el estigma de seguir siendo los peores funcionarios del Estado.
Todas las víctimas del caos vehicular están de acuerdo con él, lamentablemente por no hacer cumplir las Leyes del Tránsito llegamos a la astronómica cifra de más de 475 muertos el año pasado por causa de accidentes de tránsito.
Existe desobediencia civil entre los conductores de vehículos porque no tenemos la vigilancia adecuada. Todos violan las leyes y conducen como les da la gana.
Los conductores del transporte público son los peores violadores, ya que conducen sus buses por los cuatro carriles en vez de limitarse al carril derecho. Se pasan la luz roja, bloquean las intersecciones, dejan y recogen pasajeros en zonas no autorizadas y vuelan a 80 KPH en las zonas de 25. Por algo los llaman "Los Diablos Rojos".
Los conductores de carros particulares no se quedan muy atrás, ya que estacionan sus carros en las zonas prohibidas, en las esquinas, encima de las aceras, en contra de la vía, bloquean la entrada de los garajes privados y en muchas áreas de nuestra ciudad, hasta se estacionan dos en fondo bloqueando al que está legalmente estacionado y causan con esta mala práctica el congestionamiento de nuestras vías.
En la interamericana vemos cómo los buses se pasan la doble raya, conducen a más de 110 KPH, pasan en los puentes y curvas poniendo en peligro la vida de sus pasajeros sólo porque los policías del tránsito no hacen cumplir nuestras leyes.
Pero la farsa más grande la encontramos en el revisado anual vehicular. Este castigo anual que le imponemos a nuestros ciudadanos no se justifica, porque el resto del año los policías de tránsito permiten que transiten por nuestro medio los vehículos con las luces dañadas, con los parabrisas rotos, sin defensas, en otras palabras, chatarras que ponen en peligro la vida de los demás.
Cuántas veces no se encuentra uno de noche con buses y taxis que no tienen luces, pasan frente a las narices de los policías que están dirigiendo las intersecciones y no hacen nada.
Cuántas veces no hemos escuchado a Juan Carlos Tapia y a Guillermo Rodolfo Valdés, criticando a los funcionarios del Tránsito por sus fallas? Ya yo llevo 10 años de estar señalando con mis escritos los errores del Tránsito y dando soluciones y el mal sigue.
Recientemente el Gobierno de Guatemala pasó leyes más severas para tratar de corregir los errores del tránsito en ese país. Qué está esperando el Toro para hacer lo mismo. Los votos se ganan solucionando los problemas que martirizan a nuestro pueblo y no criticando a los partidos de oposición.
El culpable principal de lo que está pasando tiene que ser el ministro de Gobierno, Lic. Raúl Montenegro, que tiene bajo su mando todo lo que tiene que ver con el tránsito vehicular. Ampliar las carreteras y construir nuevos corredores ayudan el fluido vehicular, pero el problema está en cómo los conductores utilizan nuestras vías.
Ya es tiempo que el gobierno adjudique las rutas del transporte público con base a Licitaciones, para que se acabe de una vez por todas la piñata que se produce a diario entre los buses, peleándose los pasajeros disponibles. Estos buses sólo deben transitar por el carril derecho y manejar ordenadamente uno tras el otro.
Deben eliminar la revisión anual de vehículos, a cambio de obligar a todos los dueños de vehículos a mantener sus carros y buses en perfectas condiciones "TODO EL AÑO". Para que esto se logre tienen que sancionar con penas de 25-50 dólares a los vehículos que transitan con desperfectos las 24 horas y los 365 días del año.
Tienen que quitarle la Licencia de Conducir multando y no devolverla hasta que pague, pero pasado el tiempo de mora, si lo encuentran manejando sin licencia, clavarle una multa de 100 dólares o llevarlo preso. Sólo así podremos lograr conciencia y hacer que nuestros ciudadanos cumplan con las leyes del Tránsito.
Tienen que exigir el Seguro Obligatorio para todo vehículo, el que no puede pagar esto no tiene nada que hacer en la calle, ya que menos puede responder por los daños ocasionados a la propiedad ajena.
A los borrachos deben multarlos la primera vez con 100 dólares, la segunda con 500 y la tercera quitarle la Licencia por vida. El conductor que daña las señales, semáforos, postes eléctricos, defensas, etc., deben quitarle la licencia hasta tanto no pague los daños ocasionados. Otra razón grande para obligar a uno a tener el seguro obligatorio que cubre estos casos.
No puede seguir el Tránsito dividido en tres bandas, donde cada uno jala por su lado y no se logran soluciones adecuadas. No puede seguir la DNTTT a cargo del transporte público, la policía vehicular vigilando nuestras vías y Obras Públicas a cargo del mantenimiento de los semáforos y señales de nuestras vías. Tiene que haber una sola cabeza al mando de los tres y esta cabeza controlada por una comisión de ciudadanos verdaderamente interesados en resolver los problemas del tránsito en nuestro medio.
Los fondos provenientes de las multas tienen que depositarse bajo el control de esta entidad y no perderse en la Caja común, como es actualmente. El Tránsito necesita de estas multas para poder reparar, instalar y modernizar los semáforos actuales, pintar y colocar los señalamientos adecuados y contratar más inspectores de tránsito para poner orden en nuestras vías.
Que el Niño Dios ilumine a nuestros dirigentes, para que tomen las medidas correctivas en el tránsito vehicular. Sólo así la Policía de Tránsito puede quitarse el estigma de seguir siendo los peores funcionarios del Estado.