El pollo, entre la globalización y el Cartel
Hace pocos días se anunció que la carne de pollo había sufrido un aumento en sus precios al consumidor, casi simultáneo con otro aviso sobre el alza en los precios de la gasolina y otros combustibles.
Pocas personas se han dado cuenta que este "ajuste" de los precios de la carne de pollo es totalmente irregular, debido a que se supone que tras eliminarse el control de precios hace tiempo, la economía panameña está sujeta a la ley de la oferta y la demanda.
Hace algún tiempo, el Gobierno impuso una gorda multa a las empresas harineras porque se reunieron para acordar un plan que fijara los precios del pan, violando la ley antimonopolio. Lo que ha sucedido con el pollo es lo mismo.
Para nadie es un secreto que más del 90% de la producción de pollo en Panamá es dominada por dos empresas. Un aumento "coordinado" de esta carne solamente puede ser posible a través de un cartel empresarial; y eso, en nuestro país, es ilegal. Veremos si las autoridades proceden como es debido.
En la opinión de los expertos, el pollo panameño caro tiene sus días contados, debido a que este producto no será excluido del Tratado de Libre Comercio (TLC). Liberados los aranceles proteccionistas al pollo panameño, a excepción de la pechuga, se podría traer a Panamá carne de pollo a menos de 25 centavos la libra.
Ello significaría que el pueblo podría consumir carne de pollo barata, si es que los mismos empresarios no dominaran el negocio de las importaciones; pues, de ser así, lo único que se conseguiría es mantener los precios y más ganancias para éstos.
La liberación de los aranceles del pollo de importación no significa forzosamente la destrucción de la agroindustria pollera panameña. Lo que indica que dichas empresas ya no tendrían ganancias exorbitantes, sino razonables suficientes para funcionar dentro de la economía nacional.
Los estudios económicos dicen que las empresas polleras panameñas de alta tecnología pueden sobrevivir al TLC, ya que sus costos de producción están por debajo de los 50 centavos la libra, y vendiendo la pechuga a US$$ 2.00 la libra para exportación, podrían competir con la carne de pollo importada alrededor de 0.25 centavos/lb.
Desgraciadamente, el TLC va a afectar más a los pequeños productores, quienes no tienen recursos ni alternativas empresariales.
Las grandes empresas cartelizadas pueden sobrevivir todavía si suprimen su sector agropecuario, ya que tienen fuertes inversiones en otras áreas, como el comercio y las bienes y raíces.
En un caso extremo, los expertos recomiendan hacer el ejercicio de poner en una balanza y ver "qué pesa más", si los intereses de dos o tres empresas y sus empleados, o los intereses de la mayoría del pueblo panameño.
El TLC ya está decidido, las llamadas "negociaciones" son solamente reuniones de protocolo en que los funcionarios de Estados Unidos informan a los de Panamá cómo va a ser impuesto el Tratado, las instrucciones que tienen que seguir, las leyes que tienen que cambiar, y otras minucias.
(eesquivel_rios@hotmail.com)
Pocas personas se han dado cuenta que este "ajuste" de los precios de la carne de pollo es totalmente irregular, debido a que se supone que tras eliminarse el control de precios hace tiempo, la economía panameña está sujeta a la ley de la oferta y la demanda.
Hace algún tiempo, el Gobierno impuso una gorda multa a las empresas harineras porque se reunieron para acordar un plan que fijara los precios del pan, violando la ley antimonopolio. Lo que ha sucedido con el pollo es lo mismo.
Para nadie es un secreto que más del 90% de la producción de pollo en Panamá es dominada por dos empresas. Un aumento "coordinado" de esta carne solamente puede ser posible a través de un cartel empresarial; y eso, en nuestro país, es ilegal. Veremos si las autoridades proceden como es debido.
En la opinión de los expertos, el pollo panameño caro tiene sus días contados, debido a que este producto no será excluido del Tratado de Libre Comercio (TLC). Liberados los aranceles proteccionistas al pollo panameño, a excepción de la pechuga, se podría traer a Panamá carne de pollo a menos de 25 centavos la libra.
Ello significaría que el pueblo podría consumir carne de pollo barata, si es que los mismos empresarios no dominaran el negocio de las importaciones; pues, de ser así, lo único que se conseguiría es mantener los precios y más ganancias para éstos.
La liberación de los aranceles del pollo de importación no significa forzosamente la destrucción de la agroindustria pollera panameña. Lo que indica que dichas empresas ya no tendrían ganancias exorbitantes, sino razonables suficientes para funcionar dentro de la economía nacional.
Los estudios económicos dicen que las empresas polleras panameñas de alta tecnología pueden sobrevivir al TLC, ya que sus costos de producción están por debajo de los 50 centavos la libra, y vendiendo la pechuga a US$$ 2.00 la libra para exportación, podrían competir con la carne de pollo importada alrededor de 0.25 centavos/lb.
Desgraciadamente, el TLC va a afectar más a los pequeños productores, quienes no tienen recursos ni alternativas empresariales.
Las grandes empresas cartelizadas pueden sobrevivir todavía si suprimen su sector agropecuario, ya que tienen fuertes inversiones en otras áreas, como el comercio y las bienes y raíces.
En un caso extremo, los expertos recomiendan hacer el ejercicio de poner en una balanza y ver "qué pesa más", si los intereses de dos o tres empresas y sus empleados, o los intereses de la mayoría del pueblo panameño.
El TLC ya está decidido, las llamadas "negociaciones" son solamente reuniones de protocolo en que los funcionarios de Estados Unidos informan a los de Panamá cómo va a ser impuesto el Tratado, las instrucciones que tienen que seguir, las leyes que tienen que cambiar, y otras minucias.
(eesquivel_rios@hotmail.com)