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El PRD y su encrucijada


Ya nadie discute que sea el partido más grande del país. Su membresía y las victorias electorales obtenidas en democracia le han permitido un espacio que pocos le cuestionan y muchos anhelan. Y tal es también su influencia en la vida nacional, al término que la sola perspectiva de sus incidencias internas pone en tensión al país. Por lo mismo no se pude mirar con indiferencia su venidero torneo para escoger una nueva directiva.
El panorama presenta a un PRD con tendencias bastantes definidas, pero a diferencia de otros momentos, la pregunta que circula es si seguirá manteniendo su vieja disciplina interna pese a las divisiones que se perciben. Varios pueden ser los fraccionamientos, pero claramente se
distinguen dos tendencias: la del equipo en el gobierno que encabeza el presidente Martín Torrijos, y la del ex presidente Ernesto Pérez Balladares. Otras, aunque existen, carecen de los perfiles de estas dos.
Para un partido como el PRD, la supervivencia de cada una de esas dos tendencias puede estar en correspondencia con las perspectivas de triunfo en el 2009, aunque sería preguntada obligada, cuál de las dos sería más disciplinada al perder, para mantener la unidad. Si se consideran los hechos históricos, que dan testimonio de poder enfrentarse entre sí, pero sabiendo que lo que está en juego es el poder, se podría especular a favor de la unidad; sin embargo, de las dos, la que logre convertirse en el mayor polo de atracción podría terminar absorbiendo a la otra, y dejar en minoría a quien sea el caudillo de la segunda.
De todos modos, lo que no se debe descartar es la eventualidad de la madurez y los cálculos políticos, los acuerdos o los pactos, que le permitan a una de las dos tendencias asistir victoriosa a la contienda del 2009, mientras que la otra espere para la próxima oportunidad. Por lo menos con el estado actual de la oposición, no sería un cálculo tan descabellado.

101 años de Panamá América

 
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