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El precio del poder abusivo


Cuando se tiene poder y se ejerce abusando de los débiles, al final se cosechan los frutos de la arbitrariedad y del sometimiento injusto. En esa línea se ha diseñado la política exterior del gobierno de Estados Unidos, con presidencia del partido que ocupe la Casa Blanca. Han impuesto a los demás condiciones para accesar sus mercados, sujetándolos a reglas ignominiosas y humillantes, que ellos evitan para sus connacionales.
Hemos visto con frecuencia, las exigencias en el comportamiento de los gobiernos latinoamericanos, han escogido su naturaleza y soportado con financiamiento los regímenes más oprobiosos que hemos tenido en la región.
Así, durante el siglo pasado, lograron instaurar dictadores a granel, desde la Patagonia, hasta Río Bravo, incluyendo el Caribe. Utilizaron a su antojo a los militares para imponer un adoctrinamiento contrario a los ideales socialistas y comunistas, al punto que crearon un banco de datos en cada país, de personas que eran calificadas de izquierdistas y debían ser fiscalizados en todos sus movimientos y actividades, por los gobernantes regionales, asistidos por la CIA, entidad a la que se atribuyen crímenes políticos en todo el mundo.
El repunte cultural en Latinoamérica ha colocado al frente de sus gobiernos a nuevos personajes, menos sumisos, pero igualmente temerosos de cobrar identidad nacional, en no pocos casos. Hemos sido dependientes de las señales y directrices que envían los gringos. Tememos el colapso económico por pérdida de ese mercado, o de esa ayuda condicionada, aceptando una protección innecesaria y brindando espacio a sus acciones que limitan el libre ejercicio público y afectando la soberanía en cada territorio de la América hispana.
Hoy los hechos empiezan a cambiar. Ellos mismos vienen cosechando los frutos de sus siembras en todo el mundo. Los acontecimientos execrables del 11 de Septiembre en Nueva York, les advirtió sobre la vulnerabilidad de su seguridad como nación. Los correctivos que han tratado de imponer universalmente han tenido un efecto contrario y sensitivo en su declinante economía.
La pérdida del ingreso turístico es consecuencia de las desafortunadas e inadecuadas revisiones que se hacen a cada visitante en los puertos de entrada, a la falta de inversiones en un país donde el capitalista no tiene confianza en la rentabilidad y observa el colapso de ficticios gigantes empresariales.
Sumado a lo anterior los organismos internacionales han procurado establecer reglas de convivencia, que ellos se niegan a aceptar, tal como ocurre con la Corte Internacional Penal, cuya jurisdicción y competencia para juzgar a los estadounidenses han sido objetadas por el poder gringo, que se niega a reconocer este tribunal frente a los crímenes que se les atribuyen, exigiendo la exclusión de sus nacionales; pero ellos imponen a los demás países su jurisdicción, no sólo con las extradiciones que implican un renunciamiento a la capacidad de juzgar a los nacionales, sino también con legislaciones con efecto extraterritorial, que nuestros gobiernos admiten con irreverente humillación, sin buscar otros enlaces internacionales con los que podamos modificar esta abusiva relación.
Es por eso que los acontecimientos en Irak no pueden ser analizados sólo en el contexto de la actual circunstancia. Hoy los gringos no sólo son perseguidos, sino que les imponen la pena de muerte sin juzgarlos. El acecho y la sorpresa han cobrado vida de inocentes, cuyo único pecado es tener que obedecer órdenes de ataque y destrucción, allende las fronteras de su patria.
Conocemos que la mayoría de los estadounidenses prefieren la paz y censuran los actos bélicos, desean la convivencia con los demás, porque les produce la tranquilidad que no tienen. Es un hecho irrebatible que el sistema económico vigente crea esclavitud en esa sociedad, regida por tarjetas de crédito, impedidos de hacer vida familiar o de tener grupos de frecuente relación, deseosos de la paz espiritual que han perdido por las imposiciones y abusos en perjuicio de los demás.
Cuando comprendan que el poder hay que ejercerlo, pero que se requiere ecuanimidad, prudencia, justicia y respeto de los demás, modificarán a su favor el ejercicio abusivo de su supremacía bélica y de su desarrollo económico, logrado con el sacrificio no compensado de los demás países en todo el orbe. La imagen muy deteriorada de una política internacional sometedora, el declive de su hegemonía y liderazgo mundial, frente los bloques internacionales que han ideado los países europeos y que inicialmente impulsaron los asiáticos, los obliga a una rectificación a corto plazo y a nuestros gobiernos, a ser más nacionalistas y menos dependientes de esos lineamientos que nos comprometen en sus riesgos.

101 años de Panamá América

 
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