El preso de Miami
EN VARIAS OCASIONES me he encontrado con amigos que me dicen que hace tiempo que no escribo mis artículos. Mi respuesta es que estoy hastiado de escribir sobre corrupción, ya que considero que ésta es la causa de todos los males que tanto nos preocupan a los panameños y que muy pocos hacen algo por corregirlos: inseguridad, transporte, accidentes de trabajo, baja calidad de la educación y así sucesivamente.
El tema del día que amenaza apoderarse de los titulares por lo menos en las próximas 2-3 semanas es lo que va a decidirse después de la liberación del preso de Miami. Esto es, regresaría a Panamá o sería extraditado a Francia. Entiendo que muchos sostienen que la extradición citada sería una violación a nuestra soberanía. A riesgo de que cataloguen mi opinión como una que se basa en que "el fin justifica los medios", me atrevo a presentarla, repito, a riesgo de que se sostenga que estoy violando mis convicciones patrióticas. Lo que me tiene sin cuidado, porque opino que muy pocas personas sean más nacionalistas que yo.
Pragmáticamente, pienso que el tiranuelo debe ser extraditado a Francia en donde tendría que devolver propiedades, valoradas en unos $10 millones, que obtuvo con dineros fraudulentos, por no decir mal habidos. La decisión original del juez Hoeveler de Miami que el individuo es prisionero de guerra fue un ridículo. En primer lugar, quien siquiera puede pensar que Panamá puede "guerrear" con EE.UU., más cuando el hombre estuvo emplanillado por este país. Además de ser ridículo el sostener que el susodicho es prisionero de guerra; lo más valiente que hizo fue darle unos tres planazos de machete a un pobre podio.
Además, es obvio que fue un soldado de mentirita. Ni hablar de su grado de general. Su regreso a Panamá desviaría atención y esfuerzos hacia historietas de ficción forzándonos a descuidar la persecución de objetivos de interés nacional. Todo se concentraría en intereses personales, en bochinches y hasta coimas.
Muy importante, en el presente en verdad que no hay división entre los tres poderes del Estado porque están dominados por alguien o "alguienes", por lo que lo de colaboración armónica es otra de las falacias que todos sabemos que abundan. No estoy entrando en la miríada de lucubraciones, legalistas o leguleyas también, en la esperanza de que no se suscite una interminable discusión bizantina. Basta hacer referencia a que todo parece haberse calculado fríamente: milicos a tutiplén en posiciones claves y casa por cárcel para los reos mayores de 70 años. Dicho sea de paso, me salvé.
Ya han comenzado inútiles y ridículas discusiones al respecto del tema que tratamos. Hallo insufrible que personajes notorios se autoerijan pomposamente en patriotas, sin la menor posibilidad de que merezcan el adjetivo, algunos ocupando altas posiciones en el gobierno. No tienen el menor atisbo de vergüenza. Imagínense cómo será si la desvergüenza personificada regresa a nuestros lares a gozar de la "justicia en democracia" que todos sufrimos sin poder hacer nada al respecto.
Todo esto me preocupa más cuando observo las metidas de pata en Irak, el aparente deseo de algunos países y grupos organizados de reavivar otra guerra fría, o de crear nuevas dictaduras, inclusive los ejercicios militares conjuntos que han llevado a cabo Rusia y China Popular recientemente, por ejemplo. No me parece lógico ni deseable agregarle a todo este caos el desbarajuste del regreso del ex empleado de la CIA lo cual, sin duda, exacerbaría el caos, el desorden, la confusión y paralizaría todo progreso posible en nuestro Panamá, que es inmortal. Al diablo con los intereses personales.
El tema del día que amenaza apoderarse de los titulares por lo menos en las próximas 2-3 semanas es lo que va a decidirse después de la liberación del preso de Miami. Esto es, regresaría a Panamá o sería extraditado a Francia. Entiendo que muchos sostienen que la extradición citada sería una violación a nuestra soberanía. A riesgo de que cataloguen mi opinión como una que se basa en que "el fin justifica los medios", me atrevo a presentarla, repito, a riesgo de que se sostenga que estoy violando mis convicciones patrióticas. Lo que me tiene sin cuidado, porque opino que muy pocas personas sean más nacionalistas que yo.
Pragmáticamente, pienso que el tiranuelo debe ser extraditado a Francia en donde tendría que devolver propiedades, valoradas en unos $10 millones, que obtuvo con dineros fraudulentos, por no decir mal habidos. La decisión original del juez Hoeveler de Miami que el individuo es prisionero de guerra fue un ridículo. En primer lugar, quien siquiera puede pensar que Panamá puede "guerrear" con EE.UU., más cuando el hombre estuvo emplanillado por este país. Además de ser ridículo el sostener que el susodicho es prisionero de guerra; lo más valiente que hizo fue darle unos tres planazos de machete a un pobre podio.
Además, es obvio que fue un soldado de mentirita. Ni hablar de su grado de general. Su regreso a Panamá desviaría atención y esfuerzos hacia historietas de ficción forzándonos a descuidar la persecución de objetivos de interés nacional. Todo se concentraría en intereses personales, en bochinches y hasta coimas.
Muy importante, en el presente en verdad que no hay división entre los tres poderes del Estado porque están dominados por alguien o "alguienes", por lo que lo de colaboración armónica es otra de las falacias que todos sabemos que abundan. No estoy entrando en la miríada de lucubraciones, legalistas o leguleyas también, en la esperanza de que no se suscite una interminable discusión bizantina. Basta hacer referencia a que todo parece haberse calculado fríamente: milicos a tutiplén en posiciones claves y casa por cárcel para los reos mayores de 70 años. Dicho sea de paso, me salvé.
Ya han comenzado inútiles y ridículas discusiones al respecto del tema que tratamos. Hallo insufrible que personajes notorios se autoerijan pomposamente en patriotas, sin la menor posibilidad de que merezcan el adjetivo, algunos ocupando altas posiciones en el gobierno. No tienen el menor atisbo de vergüenza. Imagínense cómo será si la desvergüenza personificada regresa a nuestros lares a gozar de la "justicia en democracia" que todos sufrimos sin poder hacer nada al respecto.
Todo esto me preocupa más cuando observo las metidas de pata en Irak, el aparente deseo de algunos países y grupos organizados de reavivar otra guerra fría, o de crear nuevas dictaduras, inclusive los ejercicios militares conjuntos que han llevado a cabo Rusia y China Popular recientemente, por ejemplo. No me parece lógico ni deseable agregarle a todo este caos el desbarajuste del regreso del ex empleado de la CIA lo cual, sin duda, exacerbaría el caos, el desorden, la confusión y paralizaría todo progreso posible en nuestro Panamá, que es inmortal. Al diablo con los intereses personales.