default

El presupuesto del 2001


Sin mayores sorpresas, el proyecto de Presupuesto General del Estado para la vigencia fiscal de 2001 llegó finalmente a la Asamblea Legislativa por un monto que asciende a 5,665 millones de balboas. No obstante, el proyecto no muestra una actitud de cambio respecto de lo que hasta ahora ha sido la gestión del actual gobierno. Por ejemplo, resulta desalentador que se presupueste un gasto público creciente y que una modesta reducción del déficit respecto al del año anterior descanse en una hipótesis de ingresos crecientes que sólo el tiempo podrá confirmar.
Del documento presentado por el Ministerio de Economía y Finanzas el pasado 21 de septiembre se desprenden algunas apreciaciones que parece importante señalar. Un dato digno de mención es que el año próximo el país deberá honrar 1,178 millones de balboas en concepto de pago de la deuda pública, de los cuales 648 millones corresponden a intereses. Estas cifras no indican si hay previsiones acerca de la variabilidad de las tasas de interés. A pesar de que en este momento las decisiones de la Reserva Federal de los EEUU no contemplan una hipótesis alcista, la crisis petrolera es capaz de enturbiar los mercados e infundir aprensiones que pudieran incidir negativamente en la captación de fondos. Así, el verdadero costo de la deuda durante el 2001 es una variable imprevisible a priori.
También habrá que seguir esperando la revisión del gasto público para que un rediseño del Estado y una redefinición de sus funciones, objetivos y procedimientos sea un aporte real a la productividad general de la economía y no un costoso lastre. El peso de la deuda impone al Estado una inevitable carga que obliga al gobierno a la adopción de una auténtica disciplina fiscal que comprometa a los responsables de la conducción de las finanzas públicas a racionalizar el gasto. Cualquier intento de promover ahorros tiene un fin muy elevado y sentido patriótico. Los servidores públicos deben abandonar las cosas superfluas e innecesarias, y empeñarse en iniciar una campaña nacional en pro del porvenir económico de nuestra patria. El ahorro debe ser un imperativo indeclinable que moldee la forma y la conducta de aquéllos que participan en la ejecución del presupuesto del Estado. En tal sentido, el presupuesto del 2001 debe desechar el impulso egoísta de aquéllos que persiguen el lucro excesivo y adoptar un modo de vida comprensivo con el bienestar colectivo.
En cuanto a los ingresos, las previsiones oficiales aspiran a un crecimiento del 13 por ciento en la recaudación tributaria como consecuencia fundamental de una estructuración de la Dirección General de Ingresos, la cual deberá emprender una campaña para promover el pago voluntario de los tributos a fin de mejorar la recaudación y reducir la morosidad tributaria. Las moderadas modificaciones impositivas que incluye el proyecto, si bien han de afectar en forma sensible a determinados sectores, tendrán un efecto prácticamente neutro sobre el volumen de los recursos fiscales.
El presupuesto nacional es una herramienta para mejorar la previsibilidad de la economía. Pero esa función se diluye si las previsiones son erradas o imprecisas. Si hubiera vocación de reformar el Estado, se debería marchar en la dirección de la austeridad y seriedad. El camino elegido en este nuevo presupuesto parece asegurar que nada se hará. Mientras tanto, el gasto continúa creciendo y el aumento de la deuda encarece el crédito y nos aleja de la consideración de los inversionistas.


101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América