El príncipe encantado de Balbina
La escogencia del vicepresidente toma ribetes de Miss Panamá; los modelos, escogidos y entrenados por Physical, en vez de uno por provincia, deben tener más de 35 años de edad, lo obliga la Constitución; joven y atractivo; con carisma suficiente para atenuar una imagen de batallonera varilla en mano. El moldear a "ése" será labor de expertos que, como en los concursos de las "misses", le enseñará a caminar, contornearse, sonreír, hablar y no emborracharse en público. No se requiere ser inteligente o culto. Eso lo suplen los expertos y los resúmenes que a diario preparará algún experimentado periodista. Con un poco de arte y paciencia, hasta "la caca" llega a tener aspecto seductor.
Eso sí, la candidata tendrá que besar muchos sapos para llegar al príncipe y éste, sólo podrá saltar del estanque y esposarla si comprueba que tiene capacidad para aportar tres o cuatro millones para la campaña. Este requisito, con menos descaro que ahora, fue el que impuso al vicepresidente de Martín en el 2004, dándole a cambio la seguridad de que sería el ungido en el 2009; lástima que lo que Natura no da, Salamanca no lo presta.
Llevo 45 años en política. Cuando ingresé a la Democracia Cristiana en 1963, combatíamos los partidos tradicionales representados por los liberales y por Arnulfo. Por eso bastante nos persiguieron, hasta llevarme a la cárcel, varias veces -siete días en el ’65-. Desde el golpe del ’68, fuimos antimilitaristas desde el principio y peleamos la dictadura aquí -nunca se nos ocurrió auto exiliarnos ni pasar agachados cuando de negocios se tratara-. He visto de todo en política: la brillantez de Arias Calderón; el liderazgo de Arnulfo; lo delincuencial de Noriega y lo demagógico de Omar. Sin embargo, confieso con cierta pena, nunca osé imaginar la degeneración que se da en torno a la escogencia de un candidato a vicepresidente.
Quien obtenga el "premio", sin compromiso alguno con el país, tendrá derecho para hacer lo que a bien tenga: información privilegiada para conocer detalles de las inversiones estatales antes que cualquier otro; acceso a nombrar personas clave en puestos con capacidad para otorgar negocios y concesiones. En fin, una chequera abierta para que él, sus amigos y protectores financieros se llenen más los bolsillos.
Debo suponer, porque conozco a muchos, que la gente seria del PRD deberá estar molesta por el rumbo que el vil dinero le está dando al partido por el cual tanto han luchado. El país entero debe repudiar estas acciones que reflejan el nivel de desesperación a que ha llegado Balbina y sus adláteres para perpetuarse en el poder.
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