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El problema de la seguridad en Panamá


En Panamá, para nadie es un secreto que la delincuencia se ha tomado el país. Cada momento somos testigos de la cantidad de personas que son abatidas sin contemplación alguna por estos delincuentes, por decir lo menos, quienes para resolver sus diferencias, han tomado nuestro territorio como campo de tiro, parecido a las película de viejo oeste; abren fuego en cualquier parte sin importarles quiénes se encuentran a sus alrededores. La delincuencia aumenta cada día, al parecer, sin que nadie pueda detenerla.

El dos de marzo de este año, este diario publicó la propuesta de todos los candidatos a la presidencia sobre el tema de la seguridad, asunto que a todos nos debe importar. En ese artículo, pudimos ver las diferentes opiniones de nuestros candidatos presidenciales, las cuales, a nuestro juicio, no llenan las expectativas de un pueblo que clama por una real solución a este problema que se agiganta cada vez más.

Sin pretender faltar al respeto, me parecen parches esas soluciones, como lo que estamos acostumbrados a ver en nuestras calles, para una enfermedad que nos está consumiendo, por ejemplo, en ese artículo se les preguntó a todos los candidatos: ¿Qué medidas específicas adelantaría para frenar los altos índices de criminalidad en los preventivo, lo represivo y en la resocialización? A esta interrogante, uno contestó que la Policía se tomará los barrios, las veredas y demás áreas para establecer una presencia policial permanente. Otro propone promover el entrenamiento, capacitación y equipamiento adecuado a la Policía; y el otro, para resolver el problema de la inseguridad, la archiconocida política de "la Mano dura". Al ver estas propuestas, me pregunto, ¿será que nuestros candidatos no se han percatado que el problema de la seguridad no se puede resolver con parches y que es necesario un plan estatal, que hay que dejar de una vez por todas este tema como discurso político y proponer un verdadero plan con objetivos a corto mediano y largo plazo para combatir realmente la delincuencia?

A nuestro juicio, para atacar el alto índice de criminalidad, se debe, en primer lugar, determinar dónde queremos llegar, establecer cómo llegar a ese destino, el costo de ese propósito, porque de lo contrario perderemos irremediablemente la guerra contra la delincuencia; y ese crecimiento de la economía que ha sostenido Panamá, en los últimos tiempos, sufrirá al igual que nosotros las consecuencias de no resolver a tiempo este problema que nunca tuvo antes el país.

El Estado debe crear programas que incentiven al policía para lograr aumentar su pie de fuerza, porque ahora prefieren trabajar en la construcción. No puede ser posible que las unidades policiales mantengan en pleno siglo XXI, un revolver de cinco tiros para enfrentar armas de alto calibre.

Sumado a lo anterior, debe dirigirse mayores fondos al aspecto investigativo de lo criminal, llámese DIJ, antigua PTJ, un cambio, para mí desfavorable para la administración de justicia panameña. Si en la actualidad la ciudadanía se queja que los delincuentes se encuentran libres, quiero comunicarles que de no invertir en esa institución para equiparla adecuadamente, los delincuentes estarán más rápido en las calles por el nuevo sistema procesal penal que próximamente entra a regir en toda la República.

Debemos unirnos esfuerzos y exigirle a nuestros candidatos y gobernantes un plan serio de seguridad, fijar un norte en la lucha contra la delincuencia e invertir hoy para no arrepentirnos mañana. Esto no es un tema partidista, sino un asunto de Estado, y debe dársele la importancia debida.

101 años de Panamá América

 
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