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El problema de las áreas contaminadas


Desde que el ejército de Estados Unidos se estableció en Panamá, han estado realizando por larguísimos años prácticas de bombardeos, de tiro y experimentación de sustancias tóxicas (químicas) en las áreas bajo su control militar. Se tiene información de que, inclusive, dentro del perímetro de estos sitios de prácticas de juegos de guerra, el ejército norteamericano tiene enterrados tanques de 55 y 100 galones que contienen desechos tóxicos (radioactivos), que aunque sellados, no escapan al deterioro natural de la humedad de la tierra donde están sepultados, por ende, dichos tanques se pudren y la sustancia que contienen se filtra a la tierra contaminándola.
Se ha filtrado que el Tropic Test Center tiene cartografía en donde están marcados con exactitud los sectores en donde se dieron estos entierros radiactivos. Todo esto se complica debido a la gran cantidad de municiones, granadas de fragmentación, bombas y minas sin detonar, lo cual representa un constante peligro para los panameños cuando se intente darle un uso de desarrollo económico y civil a estas "áreas de coordinación militar" que abarcan un total de 17 mil hectáreas, las cuales a pesar de estar siendo transferidas a Panamá por parte de los Estados Unidos en cumplimiento de los tratados Torrijos-Carter no podrán utilizarse de inmediato, específicamente los sectores de polígonos y entrenamiento propiamente dichos.
Es así que Estados Unidos utilizó estas 17 mil hectáreas de territorio panameño (que ellos llaman de "ultramar" en forma indiscriminada e irresponsable para el entrenamiento de sus tropas de guerra, perjudicando a la Nación panameña, sus econosistemas y a su población, pues su objetivo era el uso y aprovechamiento de una tierra extranjera en su beneficio sin importar las consecuencias para el país que los acogió.
Entrenaron sus tropas y experimentaron con armamentos de guerra convencional y especial (armas químicas para la guerra bacteriológica) evitando hacer este tipo de maniobras en territorio norteamericano para preservar el mismo y a sus habitantes de toda contaminación y peligros, trasladando estos peligros a otras áreas geográficas del mundo en donde mantienen bases militares, tales como: Alemania, Japón, Filipinas, Cuba (Guantánamo), Puerto Rico (Vieques), Honduras (Palmerola y Roatan) y Panamá.
Con cada tratado que Estados Unidos han firmado con los países en donde tiene bases militares, en los aspectos que se refieren al uso de suelos para esas bases militares y el entrenamiento de sus tropas, invariablemente tocan el tema de la contaminación ambiental de suelos y aires y sus secuelas colaterales de peligro para la ecología y las vidas humanas muy someramente soslayando ex profeso el tema, desviando la atención bajo la premisa siempre de "ningún peligro para las áreas", lo cual siempre ha resultado una gran falacia por los resultados con el correr de los años, en cuanto a pérdida de vidas humanas y mutilaciones a personas que se han adentrado en dichas áreas de coordinación militar, de secuelas a la vida animal y silvestre, en donde tienen sus sitios de prácticas militares.
A pesar de que el tratado de 1977, que se vence el 31 de diciembre de 1999 a las 12 del día, otorgó a Estados Unidos el derecho a continuar utilizando las 34 mil hectáreas del territorio para uso militar en el sector denominado "zona del canal" el tratado no especifica con claridad la obligación de los norteamericanos de entregar a Panamá el 31 de diciembre al término del vencimiento de dichos tratados, esas áreas totalmente descontaminadas.
Es la obligación del actual gobierno de Panamá el presionar por todas las vías legales posibles y exigir el cumplimiento por parte de Estados Unidos de esa obligación, así como apoyar con toda fuerza a los panameños víctimas de explosiones, a que sean indemnizados por Estados Unidos por los daños sufridos.

101 años de Panamá América

 
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