El proyecto de ley sobre el tercer juego de esclusas
UN DESAFÍO que los panameños no debemos eludir es el de conciliar nuestros actos en el siglo XXI con las esperanzas que nos alentaron en el siglo pasado. Esto lo digo sin apasionamiento y convencido de que debe hacerse con respeto por la realidad y sin desnaturalizar la realidad.
He leído con la sincera decepción que afecta a muchos panameños y panameñas, el documento titulado "Exposición de Motivos", con el cual el Órgano Ejecutivo acompañó su presentación ante el Órgano Legislativo de la propuesta de la ACP "de ampliación del Canal de Panamá mediante la construcción del tercer juego de esclusas". A pesar de que tal propuesta es violatoria del Artículo 325 de la Constitución Política (párrafo tercero) que autoriza "cualquier propuesta de construcción de un tercer juego de esclusas.. que proponga realizar la Autoridad del Canal de Panamá, ya sea por administración o mediante contratos..". La propuesta presentada por el Ejecutivo al Órgano Legislativo ha omitido expresar que la construcción del tercer juego de esclusas que se propone hacer la ACP es por administración o mediante contratos, por lo cual no puede ser objeto de tramitación ni por el Ejecutivo, ni por el Legislativo, ni por un referéndum nacional.
Si se aplica al Canal, como debe aplicarse a todas las cosas el principio de identidad formulado por Parménides, habría que convenir en que el Canal es lo que es, todo lo que es y nada más que lo que es. En la mencionada Exposición de Motivos sus autores presentan la inconstitucional propuesta de la ampliación como una pomada mágica que hará que el Canal, como dice la gente del pueblo, sirva para todo: para un barrido, para un fregado, para remediar el desempleo, para producir un boom económico, para crear un bienestar social, sin antecedentes en nuestro país.
Ese documento, en lugar de mostrar éticamente la debida neutralidad del Ejecutivo Nacional en un asunto cuya decisión debe estar sometida a la voluntad popular desvía el debate público sobre la ampliación y lo hace instrumento del marcado empeño puesto por los artífices de la propuesta en convencer a la población de que el tercer juego de esclusas nos abrirá un porvenir radiante.
La decepción que me produjo la Exposición de Motivos es proporcional a las objeciones y señalamientos que hice hace dos años con otros eminentes compatriotas cuando se enmendó el Artículo 319 de la Constitución (ahora 325), que antes de la reforma garantizaba el papel absolutamente soberano e indelegable que debe cumplir el Estado panameño en todo lo que concierne a la administración y operación del Canal. En aquella oportunidad traté de advertir, de llamar la atención sobre las derivaciones negativas que podía tener y que en efecto ha tenido una habilitación constitucional a la ACP para erigirse, en sustitución del Ejecutivo, en órgano direccional, discrecional en las cuestiones referentes a la construcción del tercer juego de esclusas y por esa vía, de cuestiones que interesan a todos los panameños y panameñas. (El Panamá América, 5 de julio de 2004, "La ACP como nuevo constituyente")
El Órgano Ejecutivo muestra su consentimiento para que la ACP, en los asuntos del Canal pueda actuar ante el pueblo panameño como el protagonista del chiste famoso: si el pueblo prefiriera decir Marcial Cachete, la ACP le puede romper el tiquete, si el pueblo prefiriera decir Cachete Marcial, se le podría romper igual.
"Anda a cantarle tangos a Gardel" son frases que los argentinos utilizan casi instintivamente cuando perciben que alguien trata de engatusarlos o de convencerlos de algo que saben dudoso. Es menos malhumorada que la frase "a otro perro con ese hueso". Algo parecido podríamos decir los panameños y panameñas a propósito de la Exposición de Motivos. Las plumas encargadas de su redacción, sin hacer ejercicio visible de estilo (que no sea la obsesiva pasión canalera), y con la finalidad de convencer al pueblo de que vote afirmativamente la propuesta que se someterá a referéndum, han hecho alarde de pensar, de armar lo que ellos se imaginan lo que es la realidad cuando afirman sin ningún sonrojo que al concluir los primeros diez años de operación del tercer juego de esclusas, el producto interno bruto del país será 11% más alto al existente antes de la ampliación y que el número de personas adicionales empleadas será de aproximadamente entre 150, 000 y 250, 000. Creen que el pueblo panameño puede digerir esa supuesta realidad al servírsela como menú recocinado a través de una divulgación seleccionada de la propuesta y a través de una millonaria publicidad machacona, repetitiva.
He insistido en que la propuesta da lugar a una cantidad de preguntas que la ACP aún no ha respondido como no sea a través de un costoso mecanismo publicitario que no se compadece con la realidad que se vive en Panamá, acerca de la propuesta y acerca de muchas otras cuestiones que no le corresponde a la ACP responder sino a los representantes del Estado panameño. Por ahora, las autoridades nacionales han respondido como si hubieren decidido convertirse en ventrílocuos de la ACP. Se han quedado sin voz propia y cuando le cantan cantos de sirena al pueblo son el eco de lo que la ACP ha tratado de vendernos desde hace tiempo.
La ACP ha demostrado que tiene la posibilidad de no tener miramientos con la inteligencia y la voluntad del pueblo panameño. El Órgano Ejecutivo ha dado muestras de que la acompaña.
He leído con la sincera decepción que afecta a muchos panameños y panameñas, el documento titulado "Exposición de Motivos", con el cual el Órgano Ejecutivo acompañó su presentación ante el Órgano Legislativo de la propuesta de la ACP "de ampliación del Canal de Panamá mediante la construcción del tercer juego de esclusas". A pesar de que tal propuesta es violatoria del Artículo 325 de la Constitución Política (párrafo tercero) que autoriza "cualquier propuesta de construcción de un tercer juego de esclusas.. que proponga realizar la Autoridad del Canal de Panamá, ya sea por administración o mediante contratos..". La propuesta presentada por el Ejecutivo al Órgano Legislativo ha omitido expresar que la construcción del tercer juego de esclusas que se propone hacer la ACP es por administración o mediante contratos, por lo cual no puede ser objeto de tramitación ni por el Ejecutivo, ni por el Legislativo, ni por un referéndum nacional.
Si se aplica al Canal, como debe aplicarse a todas las cosas el principio de identidad formulado por Parménides, habría que convenir en que el Canal es lo que es, todo lo que es y nada más que lo que es. En la mencionada Exposición de Motivos sus autores presentan la inconstitucional propuesta de la ampliación como una pomada mágica que hará que el Canal, como dice la gente del pueblo, sirva para todo: para un barrido, para un fregado, para remediar el desempleo, para producir un boom económico, para crear un bienestar social, sin antecedentes en nuestro país.
Ese documento, en lugar de mostrar éticamente la debida neutralidad del Ejecutivo Nacional en un asunto cuya decisión debe estar sometida a la voluntad popular desvía el debate público sobre la ampliación y lo hace instrumento del marcado empeño puesto por los artífices de la propuesta en convencer a la población de que el tercer juego de esclusas nos abrirá un porvenir radiante.
La decepción que me produjo la Exposición de Motivos es proporcional a las objeciones y señalamientos que hice hace dos años con otros eminentes compatriotas cuando se enmendó el Artículo 319 de la Constitución (ahora 325), que antes de la reforma garantizaba el papel absolutamente soberano e indelegable que debe cumplir el Estado panameño en todo lo que concierne a la administración y operación del Canal. En aquella oportunidad traté de advertir, de llamar la atención sobre las derivaciones negativas que podía tener y que en efecto ha tenido una habilitación constitucional a la ACP para erigirse, en sustitución del Ejecutivo, en órgano direccional, discrecional en las cuestiones referentes a la construcción del tercer juego de esclusas y por esa vía, de cuestiones que interesan a todos los panameños y panameñas. (El Panamá América, 5 de julio de 2004, "La ACP como nuevo constituyente")
El Órgano Ejecutivo muestra su consentimiento para que la ACP, en los asuntos del Canal pueda actuar ante el pueblo panameño como el protagonista del chiste famoso: si el pueblo prefiriera decir Marcial Cachete, la ACP le puede romper el tiquete, si el pueblo prefiriera decir Cachete Marcial, se le podría romper igual.
"Anda a cantarle tangos a Gardel" son frases que los argentinos utilizan casi instintivamente cuando perciben que alguien trata de engatusarlos o de convencerlos de algo que saben dudoso. Es menos malhumorada que la frase "a otro perro con ese hueso". Algo parecido podríamos decir los panameños y panameñas a propósito de la Exposición de Motivos. Las plumas encargadas de su redacción, sin hacer ejercicio visible de estilo (que no sea la obsesiva pasión canalera), y con la finalidad de convencer al pueblo de que vote afirmativamente la propuesta que se someterá a referéndum, han hecho alarde de pensar, de armar lo que ellos se imaginan lo que es la realidad cuando afirman sin ningún sonrojo que al concluir los primeros diez años de operación del tercer juego de esclusas, el producto interno bruto del país será 11% más alto al existente antes de la ampliación y que el número de personas adicionales empleadas será de aproximadamente entre 150, 000 y 250, 000. Creen que el pueblo panameño puede digerir esa supuesta realidad al servírsela como menú recocinado a través de una divulgación seleccionada de la propuesta y a través de una millonaria publicidad machacona, repetitiva.
He insistido en que la propuesta da lugar a una cantidad de preguntas que la ACP aún no ha respondido como no sea a través de un costoso mecanismo publicitario que no se compadece con la realidad que se vive en Panamá, acerca de la propuesta y acerca de muchas otras cuestiones que no le corresponde a la ACP responder sino a los representantes del Estado panameño. Por ahora, las autoridades nacionales han respondido como si hubieren decidido convertirse en ventrílocuos de la ACP. Se han quedado sin voz propia y cuando le cantan cantos de sirena al pueblo son el eco de lo que la ACP ha tratado de vendernos desde hace tiempo.
La ACP ha demostrado que tiene la posibilidad de no tener miramientos con la inteligencia y la voluntad del pueblo panameño. El Órgano Ejecutivo ha dado muestras de que la acompaña.