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El pueblo dijo "Mireya"


Después de largos meses de campaña política y contra la opinión de muchos entendidos, los resultados fueron sin lugar a dudas convincentes y triunfó la candidata de oposición Mireya Moscoso.
Su tenacidad a lo largo de más de cuatro años y su caminar por toda la República se hicieron sentir y como expresé en mi artículo anterior, su deseo de triunfar le imprimió la dinámica que muchos no esperábamos y hoy ostenta la primera magistratura de la nación, ganada en buena lid, con el grupo de los seguidores que hicieron causa común con ella.
Tal como lo demostró la última encuesta, la triunfadora sería la candidata Moscoso, hoy presidenta electa y esto confirma una vez más que no se debe dudar de este procedimiento de medición de la opinión popular, porque siempre anda muy cerca de la intención de la ciudadanía, sobre todo, si lo realizan empresas serias y esto se ha demostrado en todos los países donde se realizan.
Nos toca a la ciudadanía esperar, confiando en que se hagan buenas todas las promesas que al calor de la contienda se esbozaron, una gran cantidad de buena fe, pero que pueden no cumplirse por los compromisos con las IFIs, los bancos acreedores y con el desenvolvimiento de la O.M.C.
Es digno de alabar la actuación del Tribunal Electoral, quienes con todas las críticas y los temores infundados, permitieron el desarrollo de un proceso prístino, que no deja lugar a dudas sobre la honestidad de los magistrados.
Es importante reconocer la posición digna y sin tacha de los candidatos perdedores. A pocas horas de terminada la contienda, con los márgenes a favor de la candidata triunfadora, supieron admitir su derrota. Es indiscutible que ambos tienen un futuro promisorio dentro del desenvolvimiento de la política nacional. Son jóvenes y tienen por delante un camino de perspectivas incalculables, para el futuro de la nación.
Los resultados de las cifras demostraron que hay cabida para las fuerzas que participaron en tres bandos distintos y que desaparecerán varios mini partidos que no tuvieron mayor relevancia en la contienda. Es conveniente y ojalá que el nuevo gobierno trate de legislar para que la inscripción de un partido político, requiera por lo menos de un 10% de la población votante. Insisto por enésima vez sobre la necesidad de una Asamblea Constituyente, que reforme la Constitución Nacional vigente, creación de la dictadura y con una cantidad considerable de parches. El panameñismo lo exige como desagravio al golpe militar de 1968.
A la nueva presidencia del país le auguro el mayor de los éxitos. Lleva a su lado al buen amigo Arturo Vallarino de quien fui compañero en la Asamblea Legislativa de 1984 a 1989. Su ecuanimidad y su forma centrada de actuar le permite coadyuvar al desarrollo de un buen gobierno.
los panameños debemos apoyar el gobierno que se inicia el 1 de setiembre venidero, olvidándonos de odios, rencores y diferencias. Aunque no apoyé la nómina triunfadora, sigo inscrito en el Partido Arnulfista, heredero del panameñismo y si disiento de la forma cómo se ha manejado este ente político, me sigo considerando un militante activo, con deseos como siempre de apoyar la democracia y luchar por el bienestar de mi provincia y de nuestro querido Panamá.

101 años de Panamá América

 
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