El pueblo impondrá el cambio
El cambio que exige el pueblo, es imperante e inevitable, para atender pobres abandonados, ciudadanos defraudados y no permitir más pobres de corazón.
Porque es pobre de corazón, quien no proporciona al pueblo mejor calidad de vida.
Es pobre de corazón, quien no escuche el clamor de un pueblo desatendido.
Es pobre de corazón, quien evade necesidades de campesinos y productores.
Es pobre de corazón, quien no vela por la seguridad de nuestros trabajadores.
Es pobre de corazón, quien no comprende la cultura de nuestros indios.
Es pobre de corazón, quien subestima el buen juicio de la mujer panameña.
Es pobre de corazón, quien mantiene a los jóvenes en la desesperanza.
Es pobre de corazón, quien no impone un cambio en cultura y educación.
Es pobre de corazón, quien pretende amenazar la democracia panameña.
Es pobre de corazón, quien pretende abanicar el izquierdismo en nuestro terruño.
Es pobre de corazón, quien desea el continuismo y perpetuarse en el poder.
Es pobre de corazón, quien pretenda impedir que soplen los vientos de cambio.
Es pobre de corazón, quien pretende seguir usufructuando los dineros del pueblo.
Es pobre de corazón, quien ha hecho oídos sordos al problema del transporte.
Es pobre de corazón, quien pretenda que el panameño quiera más de lo mismo.
Es pobre de corazón, quien mantiene calles y caminos en estado deplorable.
Es pobre de corazón, quien ha empobrecido a la clase media y profesional.
Es pobre de corazón, quien castiga a la población con energía eléctrica cara.
Es pobre de corazón, quien no invierte los dineros del pueblo en fuentes de trabajo.
Es pobre de corazón, quien desconoce los problemas de salud del país.
Es pobre de corazón, quien apadrina la desaparición de las estatuas de antaño.
Es pobre de corazón, quien no acepte el rol investigativo de los medios.
Es pobre de corazón, quien pretende olvidar el pasado para volver al militarismo.
Es pobre de corazón, quien piense que este pueblo no tiene discernimiento.
Es pobre de corazón, quien es ajeno a los problemas de inseguridad y de violencia.
Es pobre de corazón, quien no sepa que el verdadero cambio está por llegar.
Es pobre de corazón, quien reclame que atiendan a jóvenes a través de becas.
Es pobre de corazón, quien no sabe calzarse los zapatos del pueblo.
Es pobre de corazón, quien antepone sus intereses partidistas a los del pueblo.
Es pobre de corazón, quien entró limpio al gobierno y salió millonario.
Es pobre de corazón, quien no reconoce que el pueblo impondrá el CAMBIO.
Pero ese pobre de corazón, verá la luz el 3 de mayo de 2009, con la decisión del panameño honesto e inteligente, de votar por el verdadero cambio, representado en la figura de Ricardo Martinelli.