El reino de los pájaros está lleno de música
El reino de los pájaros está lleno de música. El papel de los pájaros es alegrar el ambiente. Hay diferentes pájaros, diferentes aves. Sikui le decimos al pájaro. Sikuinkunkalu quiere decir reino de los pájaros. Por ejemplo, los periquitos representan una especie de pájaros, y todos están uniformados. Los pericos son verdes. Tienen sus uniformes verdes. Las golondrinas tienen su uniforme oscuro. La paloma aliblanca vuela con su uniforme claro lo mismo que tabgala, la garza de río. La guacamaya bandera tiene un uniforme con muchos colores, y el tucán lleva esos colores en el pico.
Cada uno tiene su propia manera de danzar y cantar y ellos van repartiendo alegrías al mundo. Cada uno de ellos tiene su refugio, y el mejor de todos es la reserva que está por allá por las montañas, que es la morada de los pájaros. Ahí están en la jungla, en la naturaleza. De allí salen todas esas aves a repartir alegría, y eso es lo que hacen los danzarines, van de pueblo en pueblo alegrando a la gente con sus danzas. La mayoría de las danzas está inspirada en los pájaros, por su manera de volar, de cantar, de lucir que tienen las aves.
Para nosotros la música está en toda nuestra cultura. Los sáhilas cantan la tradición en la Casa del Congreso. Las madres cantan los consejos a sus hijos. Los inaludelis o especialistas en salud, cantan las curaciones. Los masardulet ante el cuerpo del fallecido cantan a la vida, y cantan los gandurgan para presentar la niña ante el pueblo cuando entró a la pubertad. Nuestra música es como un río que nos baña a todos, y que recorre la vida, los animales, las plantas, las gentes tomando su mensaje y dándoles energías.
Con las invasiones que hemos sufrido muchas de nuestras manifestaciones culturales, musicales, fueron bien reprimidas. Muchas se perdieron. Y en la ciudad es donde más se olvidan. Yo quiero ayudar a rescatarlas, quiero que surjan de nuevo. Quiero ir encontrando las raíces de esa música que se perdió. Con otros paisanos estamos trabajando en esto, buscando encontrarnos con diversas personas versadas en nuestra tradiciones. Hemos viajado a otras partes buscando maestros, tradicionalistas para que me informen lo que ha sido nuestra herencia de música, nuestra herencia de danza. Creo que es un trabajo muy grande.
Nuestra cultura musical es muy rica y gran parte se ha perdido. En este momento tenemos como veinte instrumentos de música. La flauta suara, por ejemplo, está hecha de un tallo de cactus, ahuecado que lleva arriba un fotuto hecho de cera de abejas y carbón vegetal molido, todo atravesado por una pluma de pava de monte. ¿Y el gamu-suit?, es una flauta de caña. El karlbeebil es una flauta hecha de hueso de ala del águila; y el korkikala son collares de flauta de hueso de pelícano. Todos estos son familias del suara. A mí me gusta tocar todas, pero la que más estimo es el Gamu-suit, no sé porqué pero me entra en el alma...
Debo decir también que no solamente el rescate de la música y la danza, sino darle valor a todo lo que es el arte, por ejemplo la forma geométrica de las molas, su razón de ser. Por ejemplo, el canto de la madre en la hamaca para adormecer a su hijo. Todo eso integra la música kuna. Me he dado cuenta que cuando quiero contribuir al rescate de la música estoy contribuyendo al rescate de otras cosas que también son parte de nuestra cultura. Nuestro trabajo es entonces educativo también, pues estoy difundiendo a los jóvenes, transmitiendo los conocimientos a la comunidad.
Tengo cualquier cantidad de melodías en la memoria y tengo pasión por todos los instrumentos. Toda la música está en la cabeza, toda la música.
Cuando estoy en el restaurante lavando platos, trapeando o limpiando las mesas, mi mente está llena de palabras y de pájaros. Pero la mayor parte del tiempo mi mente está llena de música, de pájaros. Toda la música la llevo en la mente. Nada me puede entretener en esos momentos. Aún cuando pienso con palabras en todo momento y en todo instante mi mente está llena de melodía, entonces es como la música de fondo de las películas. Cuando yo hago cualquier tipo de trabajo, sea que yo esté trapeando, que yo esté barriendo, pero mi mente siempre tiene fijada la melodía. Resuenan las flautas kunas: Dede, dolo, suara, gamu, supe, gamu supe, gamu suit. gamu burui, guli, goke, achu nono, goenona. Resuenan una y otra vez. A veces resuenan tanto que creo que la gente puede oírlas, y tengo miedo que mis pies me traicionen cuando camino entre las mesas haciendo la filigrana de una danza kuna sobre las baldosas. Pero no es así, además nadie se fija en mí. Nadie sabe que estoy lleno de música y danza , y algunas veces el jefe me grita:
-¡Oye machi, limpia la mesa doce que hace rato se fueron los clientes!
Tengo la música siempre en mí. No hay nada que me entretenga donde yo esté, cuando estoy descansando, cuando estoy trabajando siempre la tengo en la cabeza.
Creo que la música humaniza al hombre, es algo bello, es algo que sanea, es algo que da más color y atracción, humaniza más al hombre. Pero tengo muchos sueños. Creo que si todos le dedicaran algo a la música todos seríamos mejores...Queremos enseñar lo que sabemos. He comprobado que cuando uno enseña, ese otro que recibe también crea. También produce. Como que va desarrollándose, como que la música va enriqueciéndose más. Eso es bueno, pues demuestra que nuestra cultura no está estancada sino que se va desarrollando cada vez más a la par de la otra música, la uaga. Yo tengo muchos sueños. tengo esperanza en los que aprenden, como los muchachos que va a llegar ahora, más tarde, hagan su propia música que produzcan más, y que llegará el día en que mucha gente se va a sentir orgullosa y ellos van a manifestar su creación. Puede ser el otro año, puede ser más adelante. Todos esos sueños se van a hacer realidad.
Yo escucho detenidamente la música de mi ambiente. No hay forma de escaparse de ella. Está en el restaurante que la pasa día y noche por las bocinas. En la radio, en la televisión de uno o del vecino, en la calle. ¿Dónde no? Hay de todo, buenas y malas músicas, las escucho con atención pues soy sensible a estas cosas, y me parece que existen músicas que tienen algo común con la música de los kunas. A veces creo que cuando escucho una guitarra sonando, o una mandolina identifico en ella a mi gamu, identifico en ella a mi suara. Creo que están sonando mis instrumentos en estos instrumentos. Entonces creo que la música es universal, es algo que Dios nos ha dado a todos los seres humanos. Por ejemplo, los guaymíes tienen su música, los emberás también tienen su música. Y los diferentes grupos que conforman el mundo también tienen su música, de modo que es algo universal algo muy bonito que nos dado Paba, Dios.
(De: Machi, un kuna en la ciudad)
Cada uno tiene su propia manera de danzar y cantar y ellos van repartiendo alegrías al mundo. Cada uno de ellos tiene su refugio, y el mejor de todos es la reserva que está por allá por las montañas, que es la morada de los pájaros. Ahí están en la jungla, en la naturaleza. De allí salen todas esas aves a repartir alegría, y eso es lo que hacen los danzarines, van de pueblo en pueblo alegrando a la gente con sus danzas. La mayoría de las danzas está inspirada en los pájaros, por su manera de volar, de cantar, de lucir que tienen las aves.
Para nosotros la música está en toda nuestra cultura. Los sáhilas cantan la tradición en la Casa del Congreso. Las madres cantan los consejos a sus hijos. Los inaludelis o especialistas en salud, cantan las curaciones. Los masardulet ante el cuerpo del fallecido cantan a la vida, y cantan los gandurgan para presentar la niña ante el pueblo cuando entró a la pubertad. Nuestra música es como un río que nos baña a todos, y que recorre la vida, los animales, las plantas, las gentes tomando su mensaje y dándoles energías.
Con las invasiones que hemos sufrido muchas de nuestras manifestaciones culturales, musicales, fueron bien reprimidas. Muchas se perdieron. Y en la ciudad es donde más se olvidan. Yo quiero ayudar a rescatarlas, quiero que surjan de nuevo. Quiero ir encontrando las raíces de esa música que se perdió. Con otros paisanos estamos trabajando en esto, buscando encontrarnos con diversas personas versadas en nuestra tradiciones. Hemos viajado a otras partes buscando maestros, tradicionalistas para que me informen lo que ha sido nuestra herencia de música, nuestra herencia de danza. Creo que es un trabajo muy grande.
Nuestra cultura musical es muy rica y gran parte se ha perdido. En este momento tenemos como veinte instrumentos de música. La flauta suara, por ejemplo, está hecha de un tallo de cactus, ahuecado que lleva arriba un fotuto hecho de cera de abejas y carbón vegetal molido, todo atravesado por una pluma de pava de monte. ¿Y el gamu-suit?, es una flauta de caña. El karlbeebil es una flauta hecha de hueso de ala del águila; y el korkikala son collares de flauta de hueso de pelícano. Todos estos son familias del suara. A mí me gusta tocar todas, pero la que más estimo es el Gamu-suit, no sé porqué pero me entra en el alma...
Debo decir también que no solamente el rescate de la música y la danza, sino darle valor a todo lo que es el arte, por ejemplo la forma geométrica de las molas, su razón de ser. Por ejemplo, el canto de la madre en la hamaca para adormecer a su hijo. Todo eso integra la música kuna. Me he dado cuenta que cuando quiero contribuir al rescate de la música estoy contribuyendo al rescate de otras cosas que también son parte de nuestra cultura. Nuestro trabajo es entonces educativo también, pues estoy difundiendo a los jóvenes, transmitiendo los conocimientos a la comunidad.
Tengo cualquier cantidad de melodías en la memoria y tengo pasión por todos los instrumentos. Toda la música está en la cabeza, toda la música.
Cuando estoy en el restaurante lavando platos, trapeando o limpiando las mesas, mi mente está llena de palabras y de pájaros. Pero la mayor parte del tiempo mi mente está llena de música, de pájaros. Toda la música la llevo en la mente. Nada me puede entretener en esos momentos. Aún cuando pienso con palabras en todo momento y en todo instante mi mente está llena de melodía, entonces es como la música de fondo de las películas. Cuando yo hago cualquier tipo de trabajo, sea que yo esté trapeando, que yo esté barriendo, pero mi mente siempre tiene fijada la melodía. Resuenan las flautas kunas: Dede, dolo, suara, gamu, supe, gamu supe, gamu suit. gamu burui, guli, goke, achu nono, goenona. Resuenan una y otra vez. A veces resuenan tanto que creo que la gente puede oírlas, y tengo miedo que mis pies me traicionen cuando camino entre las mesas haciendo la filigrana de una danza kuna sobre las baldosas. Pero no es así, además nadie se fija en mí. Nadie sabe que estoy lleno de música y danza , y algunas veces el jefe me grita:
-¡Oye machi, limpia la mesa doce que hace rato se fueron los clientes!
Tengo la música siempre en mí. No hay nada que me entretenga donde yo esté, cuando estoy descansando, cuando estoy trabajando siempre la tengo en la cabeza.
Creo que la música humaniza al hombre, es algo bello, es algo que sanea, es algo que da más color y atracción, humaniza más al hombre. Pero tengo muchos sueños. Creo que si todos le dedicaran algo a la música todos seríamos mejores...Queremos enseñar lo que sabemos. He comprobado que cuando uno enseña, ese otro que recibe también crea. También produce. Como que va desarrollándose, como que la música va enriqueciéndose más. Eso es bueno, pues demuestra que nuestra cultura no está estancada sino que se va desarrollando cada vez más a la par de la otra música, la uaga. Yo tengo muchos sueños. tengo esperanza en los que aprenden, como los muchachos que va a llegar ahora, más tarde, hagan su propia música que produzcan más, y que llegará el día en que mucha gente se va a sentir orgullosa y ellos van a manifestar su creación. Puede ser el otro año, puede ser más adelante. Todos esos sueños se van a hacer realidad.
Yo escucho detenidamente la música de mi ambiente. No hay forma de escaparse de ella. Está en el restaurante que la pasa día y noche por las bocinas. En la radio, en la televisión de uno o del vecino, en la calle. ¿Dónde no? Hay de todo, buenas y malas músicas, las escucho con atención pues soy sensible a estas cosas, y me parece que existen músicas que tienen algo común con la música de los kunas. A veces creo que cuando escucho una guitarra sonando, o una mandolina identifico en ella a mi gamu, identifico en ella a mi suara. Creo que están sonando mis instrumentos en estos instrumentos. Entonces creo que la música es universal, es algo que Dios nos ha dado a todos los seres humanos. Por ejemplo, los guaymíes tienen su música, los emberás también tienen su música. Y los diferentes grupos que conforman el mundo también tienen su música, de modo que es algo universal algo muy bonito que nos dado Paba, Dios.
(De: Machi, un kuna en la ciudad)