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El reto de un Canal para los panameños


Cuando este comentario llegue a las manos de nuestros estimados lectores, hoy sábado 1 de enero del año 2000, una nueva patria habrá surgido de la lucha generacional que, verdaderos panameños, han ofrendado para el rescate de una soberanía que ha de traernos el fortalecimiento de los principios democráticos, de libertad, de justicia social y la magnífica oportunidad de decidir, como nación libre y soberana, nuestro futuro a la entrada del nuevo milenio.
El reto para gobierno, partidos políticos y pueblo es de singular importancia por lo que entraña la administración de un país dueño del canal y sus áreas adyacentes, lo que debe hacerse con verdadero patriotismo, con criterio profesional, con honestidad, capacidad y mucha eficiencia, poniendo a un lado los intereses partidistas y ambiciones personales ; un reto que nos invita a sentirnos más hermanos en el quehacer ciudadano para que la nación no tenga traumas, ni indecisiones en su marcha como territorio libre y soberano; el reto que nos exige el trabajo y el esfuerzo de todos en un clima de concertación que permita que los intereses de la república, siempre estén por encima de las ambiciones, egoísmos, de la corrupción y de la ineficiencia tan dañinos para el logro de las metas que aspiramos en este momento de trascendental importancia.
Y esa voz de esperanza, optimismo y de conciencia ciudadana surgió límpida y con vigor patriótico, llamando a la unidad y al trabajo honesto y constructivo, cuando la Señora Presidenta de la República recibió, en nombre de todos los panameños, esa franja canalera tan ansiada y que tantas lágrimas dolor y sangre costaran a este pueblo que hoy -celebra, alborozadamente, tan magno acontecimiento.
Esa voz de quienes ansiábamos la total soberanía y libertad se levantó por los cielos panameños llevando un mensaje al mundo de que el Canal es nuestro y ahora sólo nos queda unirnos como un solo hombre, para llevar el bienestar material y espiritual a todos los hombres, mujeres y niños nacidos en esta tierra de grandes perspectivas para los años venideros si actuamos con responsabilidad y sentido de patria.
Este no es el momento para la traición y deslealtad entre partidos, es la hora para la concertación nacional a fin de dar solución a los más vitales problemas que confronta el país.
Es el momento de una OPOSICION alejada de los vicios politiqueros, de una OPOSICION constructiva y patriótica para que los que manejan la nave del Estado puedan encontrar en ella, un soporte para seguir adelante, porque es la patria la que está en espera del buen juicio, de la capacidad, del deseo de trabajar de los mejores panameños para su engrandecimiento y bienestar.
Así es como debemos reflexionar gobierno, partidos políticos y pueblos para enfrentar el reto de la marcha de una nación dueña del Canal y a la entrada de un nuevo milenio.

101 años de Panamá América

 
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