"El retorno del balserito"
Un hermoso día de verano terminaba en la paradisíaca isla caribeña de Cuba. Dos aviones fletados desde Estados Unidos, traían al aeropuerto de La Habana, a un grupo de personas que fueron motivo de la atención mundial, en especial un niño que cruzó el traicionero estrecho de La Florida, en noviembre de 1999.
Al bajar del avión, Elián González se encontraba con su padre y éstos son recibidos por niños escolares del colegio donde estudiaba usualmente el infante, hasta el momento en que su madre decidió llevárselo a la aventura de intentar el viaje a la "tierra de las promesas", los Estados Unidos. Tal decisión le costó su muerte, además del inicio de un capítulo tortuoso, aunque interesante en las relaciones conflictivas entre Washington y La Habana.
En un hecho sin precedentes, la justicia norteamericana, a través de los tribunales de Atlanta y la misma Corte Suprema, decidieron otorgarle los derechos de Patria Potestad a Juan Miguel González, el padre genético del niño Elián, quien estaba temporalmente bajo la custodia de su tío abuelo, Lázaro González, miembro de la Comunidad Cubano Americana.
Para efectos de la situación controversial, el asalto del Sábado de Gloria hecho por las autoridades de Justicia Estadounidenses para proteger la voluntad del Gobierno en ejercer la ley, así como el cambio de posturas de los gobernantes en Washington frente a las relaciones de los inmigrantes isleños cubanos, hoy hemos llegado a un punto que termina definitivamente cuatro décadas de tensiones provocados por la cuestión de la Guerra Fría y la victoria revolucionaria de las huestes de Fidel Castro, cuando un primero de enero de 1959, lograron imponer un sistema socialista en Cuba, con el apoyo de las masas populares, a tan sólo 90 millas de la nación que representa la esencia del capitalismo.
Paralelamente a la salida de Elián González hacia Cuba, el Capitolio en Washington se debatía en las repercusiones de la flexibilización del embargo general hacia la isla socialista. Días antes, negociadores del Congreso de Estados Unidos llegan a un acuerdo para levantar el embargo de alimentos y medicamentos impuesto hace casi cuarenta años. Pero sus términos contienen tantas restricciones que podrían limitar mucho la capacidad de la isla para beneficiarse de él.
El compromiso permitirá vender productos norteamericanos a Cuba, aunque impedirá tanto al gobierno federal como a los bancos de Estados Unidos financiar tales ventas. Aunque el acuerdo es restrictivo, este hecho puede ser el signo de que, en el futuro, habrá cambios políticos que favorezcan un acercamiento entre los dos países opuestos ideológicamente.
La odisea de Elián ha terminado. Quizás llegará a ser un elemento político importante en su juventud, lo cual puede darle una perspectiva de haber experimentado la forma de vida en los dos sistemas ideológicos más controversiales de la poca Contemporánea: El balserito, de la noche a la mañana, estuvo almorzando en un restaurante McDonald´s, unas papas fritas, mientras era rodeado en su casa temporal de Miami por juguetes y regalos que nunca encontró en Cuba. Al abrir los ojos, en el amanecer del 29 de junio, ahora se encontraba en casa, con sus abuelos y la familia de Cárdenas, su pueblo natal.
En un mundo globalizado, abierto a todos los negocios y a las oportunidades, la situación estratégica comercial de la isla de Cuba es realmente esencial para explorar el Nuevo Mundo.
Mientras los republicanos tratan de impedir que empresas norteamericanas inviertan en Cuba, o que se logren ventas y compra de productos gringos en la isla caribeña, ya los hoteles españoles de Melia, los empresarios alemanes y los japoneses, colocan sus mercancías en el territorio socialista de Fidel.
Los norteamericanos ya se percataron, muy tarde por cierto, que Cuba, su posición geográfica y mano de obra preparada, es un elemento vital para lograr grandes beneficios económicos. Con el caso de Elián y la postura de los habitantes de ese país hacia el respaldo a su regreso a la isla, se ha logrado un gran paso hacia la normalización de relaciones bilaterales entre la Casa Blanca y la dirigencia comunista cubana.
Al bajar del avión, Elián González se encontraba con su padre y éstos son recibidos por niños escolares del colegio donde estudiaba usualmente el infante, hasta el momento en que su madre decidió llevárselo a la aventura de intentar el viaje a la "tierra de las promesas", los Estados Unidos. Tal decisión le costó su muerte, además del inicio de un capítulo tortuoso, aunque interesante en las relaciones conflictivas entre Washington y La Habana.
En un hecho sin precedentes, la justicia norteamericana, a través de los tribunales de Atlanta y la misma Corte Suprema, decidieron otorgarle los derechos de Patria Potestad a Juan Miguel González, el padre genético del niño Elián, quien estaba temporalmente bajo la custodia de su tío abuelo, Lázaro González, miembro de la Comunidad Cubano Americana.
Para efectos de la situación controversial, el asalto del Sábado de Gloria hecho por las autoridades de Justicia Estadounidenses para proteger la voluntad del Gobierno en ejercer la ley, así como el cambio de posturas de los gobernantes en Washington frente a las relaciones de los inmigrantes isleños cubanos, hoy hemos llegado a un punto que termina definitivamente cuatro décadas de tensiones provocados por la cuestión de la Guerra Fría y la victoria revolucionaria de las huestes de Fidel Castro, cuando un primero de enero de 1959, lograron imponer un sistema socialista en Cuba, con el apoyo de las masas populares, a tan sólo 90 millas de la nación que representa la esencia del capitalismo.
Paralelamente a la salida de Elián González hacia Cuba, el Capitolio en Washington se debatía en las repercusiones de la flexibilización del embargo general hacia la isla socialista. Días antes, negociadores del Congreso de Estados Unidos llegan a un acuerdo para levantar el embargo de alimentos y medicamentos impuesto hace casi cuarenta años. Pero sus términos contienen tantas restricciones que podrían limitar mucho la capacidad de la isla para beneficiarse de él.
El compromiso permitirá vender productos norteamericanos a Cuba, aunque impedirá tanto al gobierno federal como a los bancos de Estados Unidos financiar tales ventas. Aunque el acuerdo es restrictivo, este hecho puede ser el signo de que, en el futuro, habrá cambios políticos que favorezcan un acercamiento entre los dos países opuestos ideológicamente.
La odisea de Elián ha terminado. Quizás llegará a ser un elemento político importante en su juventud, lo cual puede darle una perspectiva de haber experimentado la forma de vida en los dos sistemas ideológicos más controversiales de la poca Contemporánea: El balserito, de la noche a la mañana, estuvo almorzando en un restaurante McDonald´s, unas papas fritas, mientras era rodeado en su casa temporal de Miami por juguetes y regalos que nunca encontró en Cuba. Al abrir los ojos, en el amanecer del 29 de junio, ahora se encontraba en casa, con sus abuelos y la familia de Cárdenas, su pueblo natal.
En un mundo globalizado, abierto a todos los negocios y a las oportunidades, la situación estratégica comercial de la isla de Cuba es realmente esencial para explorar el Nuevo Mundo.
Mientras los republicanos tratan de impedir que empresas norteamericanas inviertan en Cuba, o que se logren ventas y compra de productos gringos en la isla caribeña, ya los hoteles españoles de Melia, los empresarios alemanes y los japoneses, colocan sus mercancías en el territorio socialista de Fidel.
Los norteamericanos ya se percataron, muy tarde por cierto, que Cuba, su posición geográfica y mano de obra preparada, es un elemento vital para lograr grandes beneficios económicos. Con el caso de Elián y la postura de los habitantes de ese país hacia el respaldo a su regreso a la isla, se ha logrado un gran paso hacia la normalización de relaciones bilaterales entre la Casa Blanca y la dirigencia comunista cubana.