El retorno militar en marcha
Luego de una continuada lucha civilista en contra de la dictadura, llena de atropellos y muertes innecesarias, con el arribo a la Presidencia de Ricardo de la Espriella, se dieron los primeros pasos para democratizar el país, lo que implicó el dominio político de los Representantes de Corregimiento, que fueron reconcentrados hasta que aprobaron el procedimiento que dio lugar a la reforma constitucional de 1984.
La primera elección presidencial tuvo como contendores al Dr. Arnulfo Arias Madrid y Nicolás Ardito Barletta, cuyo triunfo fue ampliamente cuestionado, hasta que en 1987 se produjo la crisis que detonaron las declaraciones del militar Díaz Herrera, quien aceptó públicamente el triunfo del Dr. Arnulfo Arias.
El General Manuel A. Noriega no sólo endureció el rechazo a los civilistas, sino que su actitud enardeció a los demócratas que fueron sumando acciones, hasta que reunidos los Representantes de Corregimiento en el Teatro Balboa, lo designaron Jefe de Gobierno y además se declaró la guerra a los Estados Unidos. Si mal no recuerdo, la hoy pre candidata presidencial jugó papel de primer orden en la coordinación de esos eventos; confiados en la derrota del ejército norteamericano, en manos de las Fuerzas de Defensa. Los hechos demostraron un falso liderazgo y la cobardía de nuestras huestes militares.
Después de 18 años de vivencias democráticas, se ha recurrido a militares en retiro para dirigir instituciones que los civiles podrían enaltecer y propulsar científicamente. El retorno militar está en marcha, con la complicidad de quienes depusieron a Ricardo de la Espriella, a Nicolás Ardito Barletta, a Eric Delvalle y que impusieron personajes como Jorge Illueca, Manuel Solís Palma y Francisco Rodríguez, que sellaron los últimos años de la gestión Noriega.
La disimulada reorganización y estructuración de la Policía Nacional, so pretexto de afianzar la seguridad pública nacional, avisora días muy difíciles para el pueblo panameño y para el ejercicio de la democracia, especialmente en las próximas elecciones, ya que por designio popular habrá de cambiar como corresponde, y es lo justo, los dirigentes gubernamentales, desde el Presidente hasta el último funcionario elegido.
No seamos incautos, ni pensemos que esa soñada reestructuración tiene propósitos nobles. Se oculta la reencarnación de las fuerzas opresoras en manos de la misma gente, con el beneplácito de los Diputados que habían fingido un cambio en su forma de pensar. Busquemos y leamos los acontecimientos posteriores a octubre de 1989, veamos los personajes que fueron organizadores de la antidemocracia, hombres y mujeres de corazón, entregados a la nefasta dictadura, en donde nacieron, crecieron y lucraron todo el tiempo, por lo cual debemos pensar que no han cambiado.