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El Rincón de Adelita Sobre el TPC y la agenda complementaria


¿Cuál es la política estatal del campo?
"Una política de Estado va más allá del mandato de un gobierno determinado y procura ser la expresión de una visión que comparten los ciudadanos". Decía el fallecido Ex Presidente Alfonso López Michelsen al citar a un homólogo chileno. Este gran estadista inició uno de los gobiernos más progresistas en la historia de Colombia: le dio igualdad jurídica a las mujeres en los matrimonios, estableció la ciudadanía a los 18 años, instauró las relaciones con Cuba y mejoró la política petrolera. Su visión, sin duda, tenia luces largas que alcanzarían a varias generaciones de nuestros vecinos.
Esto nos obliga a reflexionar sobre la agenda complementaria que pretende impulsar el gobierno al ratificar ante la Asamblea Nacional, los Tratados de Promoción Comercial con Estados Unidos. No sin antes haber absuelto ciertas interrogantes: ¿Cual es el costo de la modernización del sector agropecuario? ¿Cuáles son los instrumentos y programas idóneos para alcanzar los objetivos?
Se hace necesaria una mesa de trabajo que redefina el rumbo de nuestra política agropecuaria a corto, mediano y largo plazo.
El sector requiere de una estructura que lo satisfaga en tecnología, el financiamiento no llega ni al 10 %, la investigación sigue dispersa en entidades oficiales, sin cohesión y resultados concretos, vemos distritos de riego abandonados, y como si fuera poco, los mecanismos de ayuda al productor no se ajustan a la realidad de sus actividades, más bien, los confunde o eternizan los problemas del agro.
Estamos a punto de integrar nuestra agricultura a mercados competitivos de países desarrollados, una puerta para que nuestro mercado local ingrese a compradores de gran escala, oportunidades de desarrollo que debemos aprovechar para la exportación de productos frescos y con valor agregado.
Hay que trabajar en tres pilares fundamentales: innovación tecnológica, genética y mercadeo. Esta última indispensable en la comercialización industrial de productos lácteos para poder abastecer los anaqueles en forma sostenida. Las fincas de grado B y C restan competitividad a sus productos, entre otras razones, por la falta de pastos mejorados, los altos precios del combustible, y un limitado acceso a financiamiento bancario en prestamos blandos y a largo plazo.
Los ganaderos no han podido vender ni una libra de carne a los Estados Unidos porque el gobierno lleva años, décadas, tratando de adecuar el Laboratorio de Residuos Tóxicos de acuerdo a las exigencias de importación de los estadounidenses. ¿Por qué demora tanto tiempo el MIDA en su acondicionamiento si tenemos un déficit en la balanza comercial de carne de 280 toneladas en sus mejores años?
Invertir en mejoramiento de pastos, equipamiento, genética y una repoblación ganadera asciende aproximadamente a 70 millones de dólares, según los cálculos de la Asociación Nacional de Ganaderos (ANAGAN).
Los arroceros importan la semilla mientras que el Instituto de Investigación Agropecuaria (IDIAP) logre un mejoramiento genético de la misma. Muchos quedan rezagados del plan de riego a pesar de que vivimos en un país donde predomina el recurso hídrico. Un caso similar ocurre con los maiceros, un rubro dependiente del mercado exterior, sujeto a sus elevados precios que ascienden a consecuencia de su uso energético cuyo costo pone en riesgo nuestra seguridad alimentaria.
Es evidente nuestro rezago frente a países competidores, nos llegó la hora de hacer cifras y darnos cuenta de que los 20 millones de dólares que designó el gobierno para la agenda complementaria no son ni el ápice de lo que requiere nuestro país para dar la cara a los retos que se avecinan. Por ello cabe la pregunta, ¿estamos listos para hacer desembolsos mayores, que den resultados a largo plazo? ¿Seremos capaces de respetar los planes de Estado, para otorgar un apoyo económico sostenido al sector en los años venideros?
Más bien, ¿dónde está la política estatal de tierras y de financiamiento para desarrollar a corto y mediano plazo estos proyectos productivos rentables?
Añadió que la especulación inmobiliaria en avenida Balboa, el tema de la Cinta Costera, el desarrollo de Punta Pacífica, son instrumentos que disparan los precios de los terrenos en esos puntos.
Comentó que han visto variaciones en meses de terrenos que de B/.500 y B/.600 pasan a B/.1, 200 y B/.2, 000 debido a la especulación.

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