El salario mínimo
En esta semana, La Prensa publicó un escrito de opinión, donde se sugiere abolir el salario mínimo, como una estrategia para combatir el desempleo, y trae a colación lo que gana Mariano Rivera en los Yankees de Nueva York. Realmente no entiendo cómo eliminar el salario mínimo, cuando toda actividad tiene un mínimo de honorarios para iniciar. En una empresa hasta los puestos gerenciales tiene un inicio salarial, y la productividad de ese gerente mejorará sus ingresos. Hasta en las Grandes Ligas existe un salario mínimo que, casualmente, pasó de B/.150,000 a B/.300,000 a partir de la próxima temporada. Lo que sí creo que se debe instituir son incentivos para la productividad, como existe en los puestos gerenciales y en otras actividades, incluyendo los deportes. Así, el salario mínimo sería la base salarial y su productividad sería premiada con un aumento proporcional a lo producido ese mes.
La tesis esgrimida que se debe eliminar el salario mínimo, sólo traería la explotación a los empleados, donde, aprovechándose de las situaciones de desempleo, muchos patronos pagarían una miseria de sueldo, que traería más pobreza, menos distribución de riqueza y una explosión social en corto tiempo.
En estos momentos de crisis económica, no podemos proponer soluciones que afecten a muchos para beneficiar a pocos. Es cuando la creatividad debe imponerse. Por qué entre gobierno y productores no buscamos aumentar la industria de la agro exportación, donde el gobierno apoye en tecnología, pone a sus embajadas a ampliar los mercados y los productores a invertir en esos rubros. Por qué en esta situación, gobierno, empresarios y empleados no buscan las fórmulas para que los trabajadores tengan estabilidad basada en la productividad, y se acabe con la injusticia e inmoralidad de los contratos de tres meses de trabajo, que tanto le hace daño al trabajador y a la economía del país, porque esos miles de empleados no son sujetos de crédito, ni para poder adquirir sus viviendas.
Por qué, paralelamente, a las dos sugerencias anteriores, no establecemos un método de capacitar a nuestra la fuerza laboral para que sea más productiva, hasta en las áreas en que estamos escasos.
No creo que la manera de mejorar es disminuyendo los salarios, con el argumento que con salarios bajos vendrían los inversionistas internacionales. De ser así Haití y Bolivia estarían topados de inversiones extranjeras y nadie invertiría en Japón, Europa o Estados Unidos por sus altos salarios.
Claro que no estoy de acuerdo que en estos momentos se eleve el salario mínimo a cifras utópicas, porque generaría un caos nacional y una hiperinflación, pero esto es muy diferente a eliminar el salario mínimo o disminuirlo.
Dicen que no existe crisis, sino momento de oportunidades; entonces, comencemos a crearlas.
“Cuando los hombres decentes no participan en política, los indecentes se aprovechan de ella y entonces los decentes tendrán que callar”. Ghandi
(cdaa@sinfo.net)
La tesis esgrimida que se debe eliminar el salario mínimo, sólo traería la explotación a los empleados, donde, aprovechándose de las situaciones de desempleo, muchos patronos pagarían una miseria de sueldo, que traería más pobreza, menos distribución de riqueza y una explosión social en corto tiempo.
En estos momentos de crisis económica, no podemos proponer soluciones que afecten a muchos para beneficiar a pocos. Es cuando la creatividad debe imponerse. Por qué entre gobierno y productores no buscamos aumentar la industria de la agro exportación, donde el gobierno apoye en tecnología, pone a sus embajadas a ampliar los mercados y los productores a invertir en esos rubros. Por qué en esta situación, gobierno, empresarios y empleados no buscan las fórmulas para que los trabajadores tengan estabilidad basada en la productividad, y se acabe con la injusticia e inmoralidad de los contratos de tres meses de trabajo, que tanto le hace daño al trabajador y a la economía del país, porque esos miles de empleados no son sujetos de crédito, ni para poder adquirir sus viviendas.
Por qué, paralelamente, a las dos sugerencias anteriores, no establecemos un método de capacitar a nuestra la fuerza laboral para que sea más productiva, hasta en las áreas en que estamos escasos.
No creo que la manera de mejorar es disminuyendo los salarios, con el argumento que con salarios bajos vendrían los inversionistas internacionales. De ser así Haití y Bolivia estarían topados de inversiones extranjeras y nadie invertiría en Japón, Europa o Estados Unidos por sus altos salarios.
Claro que no estoy de acuerdo que en estos momentos se eleve el salario mínimo a cifras utópicas, porque generaría un caos nacional y una hiperinflación, pero esto es muy diferente a eliminar el salario mínimo o disminuirlo.
Dicen que no existe crisis, sino momento de oportunidades; entonces, comencemos a crearlas.
“Cuando los hombres decentes no participan en política, los indecentes se aprovechan de ella y entonces los decentes tendrán que callar”. Ghandi
(cdaa@sinfo.net)