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El salario mínimo


Los empresarios se oponen al aumento del salario mínimo por dos premisas que, según ellos, son fundamentales. La primera que el salario mínimo en Panamá es el mayor en toda Latinoamérica, y la segunda, que no es el momento oportuno para que se otorgue dicho aumento.
Estos dos argumentos son fáciles de rebatir. Los trabajadores y las organizaciones sindicales no exigen un aumento porque deseamos ganar y gastar más, sino por un simple hecho, que no mencionan, que el costo de la vida en nuestro país es superior al resto de América Latina, y para compensar ese alto costo de vida es necesario un aumento en los ingresos. La actual situación económica no es culpa del trabajador, que es el que produce la riqueza, sino de los capitalistas empresarios y del gobierno, que en su gran mayoría está conformado por éstos. El mayor ejemplo lo tenemos del Ministro de Trabajo y Desarrollo Laboral, J.J. Vallarino, empresario que preside la comisión de salario mínimo.
El alto costo de la vida se debe a los propios empresarios por su afán desmedido de ganar cada año mucho más. Siendo el salario y más aún el mínimo, un derecho humano, la Comunidad Económica Europea aprobó en la década del "70 una carta social, que aunque no tiene obligatoriedad de Ley, estipula el derecho a un salario mínimo, asistencia social, contrato colectivo de trabajo, adiestramiento vocacional, y medidas de seguridad y protección para la salud.
Exigimos aumento del salario mínimo que se aplique al sector público, y si se equiparó a Panamá Ports, exonerándolos de pagar casi 30 millones de balboas anuales al Estado, también se debe equiparar el salario mínimo de los servidores públicos con los del sector privado, y aumentar el décimo tercer mes de los trabajadores estatales a las sumas que reciben los de las empresas privadas.

101 años de Panamá América

 
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