El salario mínimo
Dentro de pocos días el Organo Ejecutivo anunciará su decisión con relación al Salario Mínimo, que de acuerdo a la ley debe revisarse por lo menos cada dos años. Para ello ha estado trabajando una comisión tripartita con representación de empleados, empleadores y gobierno que ha estudiado cuidadosamente las cifras preparadas por los técnicos en la materia.
Toda la comunidad está consciente de la necesidad de establecer un salario mínimo que le permita llevar al trabajador y a su familia una vida digna; pero al mismo tiempo que no represente un obstáculo a la creación de nuevas oportunidades de ocupación para muchos panameños que esperan en la fila de los desempleados. Panamá en este momento tiene la segunda tasa más alta de desempleo de la región centroamericana siendo superada por Nicaragua.
Una de las cifras que es necesario revisar tiene que ver con el comportamiento del costo de la canasta básica. Afortunadamente para los panameños la inflación se mantiene baja y su incidencia en el aumento de los precios de sus productos componentes es pequeña. Además la importación de artículos con aranceles menores ha permitido notar mejoría en algunos de estos precios aunque no al nivel esperado.
Otro elemento que en esta ocasión debe ser tenido muy en cuenta, porque cada vez tiene más influencia en la decisión de aumento del salario, es el nivel de competitividad que permite el costo de mano de obra con relación al resto de la región. Al bajar el techo arancelario, los productores panameños tienen que competir con otros países que pagan mucho menos a sus trabajadores. En el caso de Centroamérica es notable la diferencia que existe con Honduras y Nicaragua donde se paga 28 y 21 centavos la hora respectivamente.
Actualmente en Panamá el salario mínimo industrial es de 1.00 balboa, pero con la carga adicional de prestaciones se convierte en 1.44 que resulta el más alto de toda Centroamérica siendo cinco veces mayor que Nicaragua y dos veces mayor que El Salvador. Esperamos que todos estos elementos sean tenidos en cuenta en el momento de establecer un nuevo salario mínimo de manera que esa decisión nos ayude en nuestro camino hacia el desarrollo trayéndonos más inversiones y mejores empleos.
Toda la comunidad está consciente de la necesidad de establecer un salario mínimo que le permita llevar al trabajador y a su familia una vida digna; pero al mismo tiempo que no represente un obstáculo a la creación de nuevas oportunidades de ocupación para muchos panameños que esperan en la fila de los desempleados. Panamá en este momento tiene la segunda tasa más alta de desempleo de la región centroamericana siendo superada por Nicaragua.
Una de las cifras que es necesario revisar tiene que ver con el comportamiento del costo de la canasta básica. Afortunadamente para los panameños la inflación se mantiene baja y su incidencia en el aumento de los precios de sus productos componentes es pequeña. Además la importación de artículos con aranceles menores ha permitido notar mejoría en algunos de estos precios aunque no al nivel esperado.
Otro elemento que en esta ocasión debe ser tenido muy en cuenta, porque cada vez tiene más influencia en la decisión de aumento del salario, es el nivel de competitividad que permite el costo de mano de obra con relación al resto de la región. Al bajar el techo arancelario, los productores panameños tienen que competir con otros países que pagan mucho menos a sus trabajadores. En el caso de Centroamérica es notable la diferencia que existe con Honduras y Nicaragua donde se paga 28 y 21 centavos la hora respectivamente.
Actualmente en Panamá el salario mínimo industrial es de 1.00 balboa, pero con la carga adicional de prestaciones se convierte en 1.44 que resulta el más alto de toda Centroamérica siendo cinco veces mayor que Nicaragua y dos veces mayor que El Salvador. Esperamos que todos estos elementos sean tenidos en cuenta en el momento de establecer un nuevo salario mínimo de manera que esa decisión nos ayude en nuestro camino hacia el desarrollo trayéndonos más inversiones y mejores empleos.