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El sastre de Hengxiang


LA TRAGEDIA ocurrida con el dietilenglicol (DEG) ha trascendido nuestras fronteras. El periódico The New York Times ha publicado en detalle la historia de la intoxicación y además ha registrado en forma pormenorizada la hoja de ruta del tóxico desde su fabricación en un sórdido galpón en un pueblo de China, al norte de Shangai, llamado Hengxiang, hasta su llegada a Panamá previa escala en España. Y la FDA (Food and Drugs Administration) acaba de enviar un alerta mundial sobre el tema que nos atañe.
El único control que hubo de la sustancia hasta ser ingerida aquí en forma de jarabe antitusivo para diabéticos, al parecer, es el que su fabricante, Wang Guiping, un sastre con sólo nueve años de escolaridad que, con ayuda de un libro de química, realizara ingiriendo un sorbo.
Si no fuera por el respeto que se merecen las familias y las víctimas de este drama, todo esto pareciera un cuento macabro salido de mentes diabólicas en un nuevo género literario que yo llamaría "tragedia fantástica". Creo, sin lugar a dudas, que el tema ha expuesto al país y a sus instituciones en la vitrina mundial junto al boom económico de los megaproyectos. Salvo que esta vez nos revela el otro lado de la moneda, es decir, el rostro oscuro de nuestra sociedad. Es por esto último que quisiera instar a todas las partes involucradas, gobierno, sistema judicial, instituciones científicas, médicos, periodistas, personas afectadas, familiares, empresarios y ciudadanos en general a tomar con responsabilidad y mesura cada una de sus actuaciones para que no se afecte el resultado final, que es el debido proceso de la justicia, lo único que dará cierto alivio a los afectados y rescatará la imagen de las maltrechas instituciones del país.
Existe cierto desconocimiento público sobre el tema, especialmente de los aspectos médicos y científicos de esta inusual intoxicación. El DEG es una sustancia tóxica parecida a la glicerina, esta última es utilizada como coadyuvante en la fabricación de jarabes y otros medicamentos. El DEG sólo es de uso industrial. El DEG, una vez ingerido, daña directamente los riñones, el sistema nervioso y el hígado, produciendo la muerte por Insuficiencia Renal Aguda (se deja de orinar y el organismo se paraliza por las sustancias tóxicas acumuladas -uremia- o ingeridas). El DEG se metaboliza (procesa) en el hígado por dos enzimas (aceleradores químicos) la Alcohol Dehidrogenasa (ADH) y la Aldehído dehidrogenasa (ALDHG) que lo descomponen en ácido 2 Hidroxi Etoxi Acético (AHEA) y otros metabolitos. Este ácido producto de la degradación hepática del DEG es sumamente tóxico, aún mayor que la sustancia de origen.
Desde el punto de vista legal se debe probar que el afectado tomó el tóxico en cantidad suficiente para producir la intoxicación aguda y letal. Pequeñas cantidades de la sustancia pueden producir invalidez, pero no la muerte. Además debe demostrarse que haya daño en los mismos órganos que afecta la sustancia y que ésta se encuentre presente -entera (como DEG) o en sus metabolitos activos dañinos (AHEA)- en los tejidos de los órganos extirpados.
El director del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses, Dr. José Vicente Pachar, me ha informado gentilmente que ellos están clasificando los casos con base en los siguientes criterios: 1. Consumo del tóxico: documentado en recetas o en el expediente; 2. Síntomas y Signos: digestivos, renales, hepáticos y neurológicos; 3. Pruebas de laboratorio: funciones renales, hepáticas; 4. Tratamiento; 5. Examen macro y microscópico de los casos autopsiados; 6. Análisis cromatográfico de los tejidos obtenidos en casos de exhumación; 7. Valoración de secuelas en los sobrevivientes
Los casos investigados pueden presentar diferentes posibilidades diagnósticas:
A- La más sencilla es encontrar los antecedentes, la sustancia, los datos de laboratorio y de necropsia coincidentes con la causa de muerte. Esto sería un caso Positivo sin duda alguna.
B-Todos los datos coinciden, pero la causa de muerte ha sido otra (cáncer, infarto, hemorragia etc.). Positivo por intoxicación, pero negativo como causa directa de muerte (aunque esta puede ser desencadenada o favorecida por el tóxico).
C- No se tienen datos de ingesta o faltan otros, pero el tóxico está presente en sangre y
o tejidos. Caso positivo pero con datos clínicos insuficientes. Puede haber contaminación de las muestras, en especial si la muestra de tejidos es normal.
D- Todos los datos clínicos son positivos pero no se halla el tóxico. Caso Clínicamente Positivo pero Tóxico Negativo. Puede ser verdadero negativo: no hay tóxico o falso negativo: hubo tóxico, pero no se detectó por insensibilidad o inespecificidad del método, ya sea por el tratamiento recibido o por el tiempo transcurrido entre la intoxicación y la muerte o por la recolección de muestras. Porque el método aplicado es erróneo.
E- Datos negativos y tóxico negativo. Caso verdaderamente negativo.
F- Casos con datos clínicos insuficientes y rastros del tóxico. Caso indeterminado.
Estos son seis ejemplos típicos, pero pueden existir otras variaciones más complejas, por lo que debemos estar prevenidos que no se solucionarán todos los casos sospechosos presentados y que la cifra exacta de envenenados por DEG en Panamá nunca se va a saber. Esta tragedia dejará cicatrices imborrables en la memoria colectiva y debemos estar psicológicamente preparados para enfrentarla.
La comunidad debe demostrar, una vez más, que se halla alineada solidariamente con todos los actores participantes de este drama y que con organización, mesura y paciencia lograremos salir fortalecidos de esta desgracia que nos ha tocado vivir como individuos y como sociedad.

101 años de Panamá América

 
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