El segundo semestre
Ya las autoridades reconocen que el tsunami financiero ha impactado a Panamá. La proyección de crecimiento para este año 2009 ha sido revisada a la baja y se espera un magro 3%. Si lo ajustamos deduciendo la inflación y el crecimiento demográfico, tendremos un decrecimiento real en el nivel de vida, que se acumulará con el 13% de pérdida del poder adquisitivo de los panameños, el cual se ha registrado en los últimos años. A todo esto se suma la esperanza que generan las promesas electorales de un cambio radical a partir de julio de este año.
Sin embargo, hay otros factores que no están aún presentes en el debate público. Primero, que toda transición gubernamental trae desajustes -aún en caso de que haya un gobierno entrante del mismo signo político que el saliente-; y segundo, que el nuevo gobierno -muy probablemente salido de la actual oposición- tendrá que administrar las altas expectativas del país, por lo menos, por los primeros seis meses, con un presupuesto hecho por el gobierno anterior y sujeto a un contralor designado por un partido de signo opuesto.
Eso es algo cierto, pero, a todo lo anterior, hay que añadirle la posibilidad de que en el próximo período contemos con un Ejecutivo sin mayoría legislativa o con una mayoría precaria o coyuntural. Si a eso le agregamos los errores normales del ímpetu inicial de un gobierno inexperto, podemos vaticinar que nos espera un segundo semestre muy movido en Panamá.