El Seguro necesita una transfusión
De mano en mano se perdió un elefante. De entre miles de millones, se pierden millones. Por mucho tiempo se ha hablado de los problemas financieros estructurales de la Caja de Seguro Social. Es claro que éste es el principal problema que pone en entredicho su viabilidad como institución, pero la reforma estructural de sus finanzas no puede obstaculizar o posponer una reforma administrativa integral.
Cuando una institución tiene un presupuesto que supera los mil doscientos millones de balboas es muy fácil ocultar sobre costos y peculados millonarios. Las denuncias sobre el mal servicio que presta la Caja, la falta de medicamentos de cierto tipo y la sobre compra de otros medicamentos, las interminables licitaciones para comprar los tomógrafos y los cineangiógrafos, sumadas a los inexplicables daños de equipos nuevos que demoran una eternidad en ser reparados, mientras los mismos servicios se le prestan a los asegurados en clínicas privadas, algunas veces por los mismos profesionales que lo debieran hacer en la Caja, y las demoras de meses en hacer ciertos exámenes o realizar ciertas operaciones quirúrgicas, señalan que hay algo podrido en el Seguro.
Si a todo lo anterior le sumamos un sistema informático obsoleto, archivos manuales y una abultada planilla, tenemos un caso de cáncer administrativo con visos de metástasis.
Es indispensable que el nuevo Director General designe a un funcionario del más alto nivel, ojalá fuera el Sub Director, con la función de revisar todos y cada uno de los sistemas y procesos de la institución, con el fin de reestructurarlos y convertir e la Caja de Seguro Social en una institución altamente eficiente. No tenemos que inventar la rueda. Existe en Panamá otra entidad estatal que maneja un presupuesto que supera los mil millones de balboas anuales, que tiene muy eficientes sistemas y procesos administrativos, especialmente en el campo de las compras y los recursos humanos, y que es operada por panameños con estándares de calidad global, con mucho éxito y con muy bajos niveles de corrupción. Es la Autoridad del Canal de Panamá.
La Caja de Seguro Social necesita una transfusión de sistemas y procesos. Para hacer una transfusión, el médico ordena que el paciente sea canalizado, de forma que fluyan los líquidos externos por su sistema. Ya panameñizamos el Canal, ahora necesitamos "canalizar" a la Caja de Seguro Social.
Cuando una institución tiene un presupuesto que supera los mil doscientos millones de balboas es muy fácil ocultar sobre costos y peculados millonarios. Las denuncias sobre el mal servicio que presta la Caja, la falta de medicamentos de cierto tipo y la sobre compra de otros medicamentos, las interminables licitaciones para comprar los tomógrafos y los cineangiógrafos, sumadas a los inexplicables daños de equipos nuevos que demoran una eternidad en ser reparados, mientras los mismos servicios se le prestan a los asegurados en clínicas privadas, algunas veces por los mismos profesionales que lo debieran hacer en la Caja, y las demoras de meses en hacer ciertos exámenes o realizar ciertas operaciones quirúrgicas, señalan que hay algo podrido en el Seguro.
Si a todo lo anterior le sumamos un sistema informático obsoleto, archivos manuales y una abultada planilla, tenemos un caso de cáncer administrativo con visos de metástasis.
Es indispensable que el nuevo Director General designe a un funcionario del más alto nivel, ojalá fuera el Sub Director, con la función de revisar todos y cada uno de los sistemas y procesos de la institución, con el fin de reestructurarlos y convertir e la Caja de Seguro Social en una institución altamente eficiente. No tenemos que inventar la rueda. Existe en Panamá otra entidad estatal que maneja un presupuesto que supera los mil millones de balboas anuales, que tiene muy eficientes sistemas y procesos administrativos, especialmente en el campo de las compras y los recursos humanos, y que es operada por panameños con estándares de calidad global, con mucho éxito y con muy bajos niveles de corrupción. Es la Autoridad del Canal de Panamá.
La Caja de Seguro Social necesita una transfusión de sistemas y procesos. Para hacer una transfusión, el médico ordena que el paciente sea canalizado, de forma que fluyan los líquidos externos por su sistema. Ya panameñizamos el Canal, ahora necesitamos "canalizar" a la Caja de Seguro Social.