El sentido de la Semana Santa
En estos días, los católicos estamos por finalizar la Cuaresma, que es el período de cuarenta días (cuadragésima, misterio de Jesús en el Desierto) reservado a la preparación de la Pascua (resurrección, venida del Señor), la cual es celebrada desde el siglo IV D.C., donde se manifiesta la tendencia a constituirla en tiempo de penitencia y de renovación para toda la Iglesia, con la práctica del ayuno y de la abstinencia, aunque la misma es conservada con bastante vigor, al menos en un principio, en las iglesias de Oriente, contrario a las de Occidente que han sido más aligeradas.
Sin embargo, en este período religioso debe observarse un espíritu penitencial y de conversión; es decir, literalmente un cambio de vida. Se dice del acto del pecador que vuelve a Dios después de haber estado alejado de él.
De esa manera, entonces, llegamos a la Semana Santa, donde recordamos la pasión y muerte de Jesús, y donde trasciende para un verdadero creyente en la fe de Dios, la llamada conversión, o sea, luchar o quitar lo malo, lo que ofende a Dios.
Convertirse es también tratar de ser cada día mejor en todo lo que uno hace.
No obstante, observamos cada año que el sentido de la Semana Santa se está perdiendo, ya que el morbo, la suciedad, lo pagano se reafirman aún más para estos días, pues es muy común ver en nuestras playas y lugares de esparcimiento más diversión que un recogimiento en recordación del sufrimiento de nuestro señor Jesús.
A pesar de lo anterior, soy consciente de que hay que respetar las ideologías, pensamientos y creencias de los demás, por lo que tampoco estoy de acuerdo en que se establezca el cierre de los lugares de expendio de bebidas alcohólicas para estos días, incluso para fechas como el 9 de enero (Día de los Mártires) ó 2 de noviembre (Día de los Difuntos), porque nuestro país, al ser una nación democrática, debe estar abierto al respeto de los demás, como es el caso de los turistas que nos visitan en esta temporada.
Sin embargo, no quiero hacer de este artículo una confrontación de ninguna naturaleza, y menos con la Iglesia católica. Lo que busco es una reflexión verdadera por parte de la ciudadanía que ha visto más en estos días la diversión que la reflexión, aunque hay que ser conscientes de que estas fechas son propias para el descanso y para compartir en familia, viajar al interior, en el caso de los que tienen a sus seres queridos en dicha región.
Solamente deseamos que en esta época de Semana Santa, en vísperas de las elecciones generales, nuestros candidatos a puestos de elección popular reflexionen sobre el sentido de la misma.
Es necesario que en el devenir de los próximos días no exista el insulto y más bien celebremos una fiesta democrática en armonía, sin que haya distancia entre las familias por la preferencia de un determinado candidato.
(nanchy@hotmail.com)
Sin embargo, en este período religioso debe observarse un espíritu penitencial y de conversión; es decir, literalmente un cambio de vida. Se dice del acto del pecador que vuelve a Dios después de haber estado alejado de él.
De esa manera, entonces, llegamos a la Semana Santa, donde recordamos la pasión y muerte de Jesús, y donde trasciende para un verdadero creyente en la fe de Dios, la llamada conversión, o sea, luchar o quitar lo malo, lo que ofende a Dios.
Convertirse es también tratar de ser cada día mejor en todo lo que uno hace.
No obstante, observamos cada año que el sentido de la Semana Santa se está perdiendo, ya que el morbo, la suciedad, lo pagano se reafirman aún más para estos días, pues es muy común ver en nuestras playas y lugares de esparcimiento más diversión que un recogimiento en recordación del sufrimiento de nuestro señor Jesús.
A pesar de lo anterior, soy consciente de que hay que respetar las ideologías, pensamientos y creencias de los demás, por lo que tampoco estoy de acuerdo en que se establezca el cierre de los lugares de expendio de bebidas alcohólicas para estos días, incluso para fechas como el 9 de enero (Día de los Mártires) ó 2 de noviembre (Día de los Difuntos), porque nuestro país, al ser una nación democrática, debe estar abierto al respeto de los demás, como es el caso de los turistas que nos visitan en esta temporada.
Sin embargo, no quiero hacer de este artículo una confrontación de ninguna naturaleza, y menos con la Iglesia católica. Lo que busco es una reflexión verdadera por parte de la ciudadanía que ha visto más en estos días la diversión que la reflexión, aunque hay que ser conscientes de que estas fechas son propias para el descanso y para compartir en familia, viajar al interior, en el caso de los que tienen a sus seres queridos en dicha región.
Solamente deseamos que en esta época de Semana Santa, en vísperas de las elecciones generales, nuestros candidatos a puestos de elección popular reflexionen sobre el sentido de la misma.
Es necesario que en el devenir de los próximos días no exista el insulto y más bien celebremos una fiesta democrática en armonía, sin que haya distancia entre las familias por la preferencia de un determinado candidato.
(nanchy@hotmail.com)