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El sesquicentenario de José Martí


Hoy se cumplen 150 años del nacimiento del hombre que estaba llamado a iniciar un verdadero renacimiento en la literatura de América y de España, y a dejar, además, una obra riquísima como pensador político, una obra que todavía puede ser fuente de inspiración para los pueblos que luchan por alcanzar mejores condiciones de vida y mayores oportunidades de superación.
Aunque la figura de Martí como poeta y prosista se ha visto un tanto relegada debido a un permanente afán de recalcar su espíritu revolucionario y su patriotismo, lentamente, pero por camino seguro, va surgiendo su reputación de gran creador, de hombre de vastísima cultura, que conoció los clásicos latinos y griegos, y que tenía una apreciable familiaridad con la mejor literatura europea de sus tiempos y de antes de sus tiempos.
Si bien los cubanos en el exilio y los organismos y medios de comunicación de la oposición internacional al régimen castrista han enarbolado el nombre de Martí como bandera y símbolo de su lucha y de sus aspiraciones, el gobierno cubano actual ha dado, en todo momento, una enorme importancia al legado de Martí y ha propiciado la publicación reiterada de sus obras completas.
Es harto difícil dar con un caso semejante en que dos posiciones ideológicas en extremos opuestos hayan compartido el culto del mismo héroe y se hayan valido de la misma bandera, pero Martí es un ídolo, un ejemplo a emular, un camino a seguir para niños, jóvenes y adultos cubanos, tanto castristas como anticastristas. Esto, por cierto, en vez de ser mirado como un intento de regatearse unos a otros el paladín que sirve a ambos, puede darnos la medida de la profundidad filosófica del pensamiento martiano y de la diversidad de sus aplicaciones.
Todos podemos aprender con Martí. Para los gobiernos, del tinte que fueren, dejó la lección de que sólo el aprendizaje llevado a todos los rincones puede hacer una nación grande y sólo la cultura puede hacer a sus ciudadanos realmente libres. Para los poetas y los escritores, dejó una obra cuantiosa llena igualmente de lecciones como depositario que fue de la mejor tradición literaria de Occidente. Para los hombres, una exigencia de integridad y de hombría de bien, y para las mujeres un reconocimiento a la dedicación y a los sacrificios de que son capaces y a su capacidad para endulzar la vida. A los ciento cincuenta años de su nacimiento y cincuenta y ocho de su muerte, tal vez comience Martí a ocupar verdaderamente el sitial que le corresponde tanto en la cultura hispánica como en el destino de los pueblos que hablan español.
Este evento no tiene costo, y está abierto a todo ciudadano y ciudadana que desea dar o defender su opinión y posición en temas de importancia nacional. Es por eso que debe asistir a este evento en el cual están invitados todo los partidos políticos, la sociedad civil, universidades, y entidades gubernamentales.

101 años de Panamá América

 
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