El SIACAP, la irresponsabilidad y la demagogia
Miembro del PRD
La situación económica que vive nuestro país es verdaderamente asfixiante y lo es más para las clases menos favorecidas. Dentro ese rango de la sociedad, cada día más amplio, los que menos tienen están acostumbrados a sus eternas penurias y necesidades; éstos no tienen teléfonos, automóviles, trabajo fijo al cual ir diariamente en transporte, y lo más probable es que no pagan energía eléctrica ni agua. Es decir, este grupo no está viviendo nada nuevo. A éste se han sumado nuevos contingentes que proceden de los desplazados hacia abajo, es decir los despedidos por el cambio de gobierno y los que se han quedado sin trabajo por la situación económica del país. Estos contingentes ya habían olvidado cómo se vivía en ese nivel económico y tenían la esperanza que nunca más iban a volver a esa amarga situación del pasado. Este grupo se encuentra desesperado por la crítica situación por la están pasando y esa desesperación está siendo aprovechada por políticos y oportunistas. Los primeros pensando en tres situaciones diferentes, pero muy ligadas y los segundos escuchando ya el tintineo de sus cajas registradoras sumando enormes cantidades de dinero.
Por parte de los políticos, los legisladores actuales prometen solucionar un problema macro-económico con una medida coyuntural, como sería la que están proponiendo. Estoy seguro que ellos son conscientes de lo que en realidad están haciendo. Si es así, ¿por qué se procede de la forma en que lo están haciendo? Sencillo. Primero, porque los legisladores son prisioneros de sus propias debilidades. Los que más requieren de soluciones acuden a la Asamblea, no por que sea el órgano político por excelencia, sino porque es identificado, según las encuestas, como un órgano ineficiente y con alta grado de corrupción, por eso y porque los legisladores, ante todo, piensan en su reelección; el pueblo, con un maloliente aire de chantaje político, acude a ese recinto a exigir soluciones. Por eso son los subsidios, las exoneraciones, las condonaciones, las leyes que ponen tope a las ganancias de otros, las leyes regalando los terrenos del Estado, etc.
Otro grupo de políticos ven la oportunidad para cotizarse de cara a las próximas elecciones, tanto como para legisladores o para presidente, sin pensar que cuando lleguen esos eventos en el 2004 los votantes estarán sin dinero y al estar más viejos y con un futuro más negro que el de ahora mismo, buscarán a los culpables de esa nueva situación y los castigarán con el voto.
Cuando se acaben las migajas de dinero del SIACAP y si seguimos por este camino de aplicar soluciones coyunturales, se tendrá que arremeter contra los dineros que tenemos para nuestras pensiones en nuestra cuenta del Seguro Social para que también nos lo devuelvan. Si algún político, con aspiraciones desmedidas, llega prometer ese exabrupto, no tengo la menor duda que será aceptado iniciándose una lucha idéntica a la actual con el apoyo de los que desean privatizar el sistema de pensiones en Panamá.
Como médico y político observo a diario la precaria situación de los pensionados panameños desde el punto de vista de salud y de vida diaria. Es por ello que en su momento apoyamos la creación del SIACAP. Lo vimos como una oportunidad de crear ahorro nacional y sobre todo, como un método de hacerle justicia los que siempre habían cotizado en el Fondo Complementario y nunca había recibido beneficio alguno por esa cotización. Y lo más importante, la apoyamos porque era una forma de redondear las escuálidas pensiones que reciben los asegurados.
Por todo esto opino que es una total irresponsabilidad de los legisladores, de los políticos con aspiraciones a cualquier precio y de los oportunistas el no querer orientar y buscarle las verdaderas soluciones a los problemas nacionales. Definitivamente que a los desempleados hay que buscarles algún tipo de solución, pero ésta es la menos indicada, puesto que los condena inmediatamente a los funcionarios y a los desempleados a un futuro sin horizonte, ya que las perspectivas económicas del país desmejorarán inmediatamente se apruebe el mamotreto económico que se está proponiendo, y eso compromete la verdadera solución a los desempleados, que es el que aquí lleguen más inversiones extranjeras y que nuestros empresarios sientan que las condiciones están dadas para recuperar lo que se invierte, no existe otra forma de crear empleos.
La condena posterior ya la explicamos y es más dolorosa. Si no lo creen, miren a su alrededor a los familiares y amigos pensionados, la forma en que viven, comen, visten y qué solos se quedan cuando ya los familiares no los pueden mantener. Observo que los que todavía están empleados no les están haciendo el coro a los políticos aspirantes. El problema es los que han dejado de trabajar por diferentes razones y ellos se merecen una solución, pero no una condena a vivir peor cuando estén viejos.
Hay cientos de soluciones que no atentan contra el patrimonio del futuro. Una podría ser que se les paguen los seis decimoterceros que se le deben a todos funcionarios, otra que se les permita utilizar los intereses (no el capital ahorrado) que han devengados sus fondos en el SIACAP; otra podría ser que se les preste con todas las garantías y con intereses muy bajos parte del capital, lo cual hasta engrosaría sus futuras pensiones.
Se puede hacer mucho, pero nunca jugar a la politiquería con el futuro de los ciudadanos como sería el prohijar una ley que trunque las posibilidades de mejor la calidad de vida de los pensionados y jubilados que todos los años claman por aumento de sus ingresos.