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El silencio de la Embajadora


L a embajadora de Estados Unidos, Linda Watt, ha vuelto chasquear el chirrión de la advertencia. Desconozco si esto se ajusta a las costumbres diplomáticas tradicionales. Pero de momento, me acojo a las realidades del mundo de hoy.
La Sra. Watt, pues, ha reiterado aspectos muy sensibles de nuestra vida cotidiana que, por cierto, no constituyen ninguna novedad entre nosotros, como lo han comentado algunos medios. Pero ha puntualizado algunos conceptos que vale la pena compartir, no sin antes decir que tropieza con la misma tapia que la mayoría de los panameños sensatos: La absoluta sordera de nuestras elites de decisión, que sin duda todavía estarán brindando por el 4 de Julio, como aquel "aquí no ha pasado nada" y que siga la fiesta. Pero sí que ha pasado. Y mucho. Veamos.
En su intervención, la cual he visto varias veces, de tanto en tanto la embajadora hace un silencio, por demás, atronador. ¿Qué piensa, entonces? De lo dicho por Collin Powell, en verdad tampoco seríamos amigos del pueblo norteamericano, sino le dijéramos nuestras realidades, aunque ello nos cueste "tarjeta amarilla". Quizás pensaba en su silencio, que si bien la pobreza es asunto de todos los panameños, mucho de ella nos viene de afuera. Qué buen ejemplo, a propósito, el de Franklin Delano, quien estimuló cooperativas y reforestaciones masivas para paliar el desempleo. Pero lo más impactante para nosotros fue el Nuevo Trato (New Deal). Esto, estoy seguro, ocupó el silencio de la Embajadora.
Quizás en estos tiempos globalizados necesitemos otro "New Deal" más simétrico, como se dice ahora. Coincidimos en los niveles de pobreza y los informes sobre los que "no se necesita leer para comprender la magnitud de la tragedia que se está desarrollando aquí".
En mi modesto empeño, llevo 30 años, junto a muchos otros, señalando esto, sobre todo en el área rural e indígena. ¿Pero quién se atreve a escuchar, al menos? Tiene que venir, tal vez en momento aún oportuno, la representante del país más poderoso del mundo (antes lo hizo Japón) para que haya alguna reacción, aunque sea mínima. La elite "familiar y empresarial", como bien sostiene Linda, prefiere seguir jugando a las del avestruz y sumirse en la Eurocopa, en vez de razonar lo denunciado. Y aquí viene otro silencio de la embajadora evocando quizás, los besos y las miradas más que angelicales conque la Presidenta de uno de los gobiernos más bochornosos que registra la historia del país victimado, fue obsequiada en la Casa Blanca, en una especie de evidente espaldarazo. Esta tragedia también la paga la pobreza del pueblo panameño.
Pero hay algo que me ha llamado la atención y que estimo es lo novedoso en las apreciaciones de la Sra. Watt: Las "... 80 personas ligadas por lazos familiares y empresariales que controlan la mitad del producto anual bruto de Panamá". Ojo, esto no lo están diciendo, al menos no públicamente, los panameños de Curundú, la cordillera ngöbe, los de la barriada 24 de Diciembre, y menos el que escribe. Otro silencio, que el fantasma del viejo Carlos, el de El Manifiesto, bien pudiera aparecer. Es lo que en otro tiempo se calificó como oligarquía, y que ahora resulta un anatema siquiera pensarlo, pero que en labios de la Embajadora, resulta toda una revelación: ¡"80 personas"!, ni siquiera familias, se enguyen la mitad de toda la riqueza del país. Pero, en este otro silencio, estoy seguro que la Sra., habrá imaginado quién sostiene esta estructura, al parecer, insalvable de corrupción, egoísmo y absoluta falta de escrúpulo que incluso llega al homicidio.
Un último silencio de Linda Watt: EU está dispuesto a incrementar su cooperación con Panamá. ¡Bienvenidos! ¿Qué es lo que la potencia mayor no podría hacer por un país pequeño, de escasa población; pero dispuesto a sacrificios como, por ejemplo, la prevención de la fiebre Aftosa para asegurar la salud de la ganadería al hemisferio norte? Sería inconmensurable. Esperemos que el nuevo gobierno, sea rodeado del mayor apoyo y respaldo para que pueda, sin obstáculos externos, cumplir a cabalidad su programa contra la pobreza y la corrupción, aliviando las amigables y sanas preocupaciones de la Sra. Embajadora y las angustias de los panameños ajenos al grupo 80.
(adagal43@hotmail.com)

101 años de Panamá América

 
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