El sistema mixto de Chapman
Insistimos en que las fases de evaluación de la crisis y del diálogo sobre el Seguro Social han terminado. Ahora es el momento de evaluar las alternativas de solución y tomar decisiones. Al mismo tiempo, hay que continuar con la labor de docencia de la ciudadanía y en especial de los asegurados. El tiempo no trabaja a favor de la institución, porque en cada día de tardanza sus condiciones financieras se agravan y los déficit en todos sus programas, excepto el de administración que solventa el gobierno para la administración de los hospitales, se agudiza.
En esta ocasión nos referiremos a una de las alternativas de solución más interesantes. Se trata del que podríamos llamar "sistema mixto de Chapman", que por el peso, desprendimiento, prestigio, experiencia y sólido sustento técnico de quien lo plantea, merece la más seria ponderación. Su proponente, Guillermo Chapman, es de lejos el más avezado economista nacional quien, en su abono, tiene en su alrededor, en calidad de socios y colaboradores, a lo más granado de su disciplina del país, conformando un equipo que es de los más reconocidos del continente, hasta el punto de haber jugado papel de relevancia en la reestructuración monetaria, hacia la dolarización, de Ecuador y El Salvador que ha encausado por mejor sendero a las economías de ambas naciones.
Hace algunos años, en esta misma columna, planteamos la posibilidad de adoptar un sistema que estimulara la cotización, al contrario del actual, que la desalienta y estimula de evasión. Bajo esa idea, se abrirían cuentas individuales de modo que el que más cotiza más cobre al jubilarse, destinándose sin embargo parte de estos aportes superlativos al fondo común de quienes, con bajos sueldos, menos cotizan. De ese modo, todo el mundo correría a cotizar más, quedando indemne el principio de solidaridad, reforzado con un toque de individualidad.
Chapman, ex ministro de Economía y Finanzas, sugiere reemplazar el actual sistema de reparto por uno mixto, que entremezcle reparto con capitalización individual. El fondo de pensiones actual, se reformaría, aumentando cuotas, edad y años de cotización, lo que es inevitable para que sea autosustentable. Paralelamente, se crearía otro fondo, complementario al anterior, de cuentas individuales, que se nutriría con los aportes y con el rendimiento.
De ese modo, se salvaguardarían las ventajas sociales del sistema actual de reparto, deficitario, y se complementaría con un nuevo, robusto y saludable, de capitalización individual, igual de público, porque nadie propone su privatización. En este esquema, se garantizaría una pensión mínima decorosa para los de menores ingresos y, al mismo tiempo, jubilaciones más altas para quienes más ahorren o coticen bajo el de capitalización individual, parte de cuyos dividendos reforzaría el primero.
Igualmente, las conexiones con México son numerosas, especialmente de las pandillas que operan en Sinaloa, Colima, Hermosillo, Tamaulipas y Ciudad Juárez, que se valen de rutas no solamente aéreas, sino también marítimas, terrestres y fluviales, para llevar a cabo sus protervos objetivos, desde territorios sudamericanos hasta los que se localizan en Estados Unidos.
Con satisfacción, se debe resaltar que Bolivia y Perú han rebajado considerablemente la producción de cocaína. En años anteriores, ocupaban los primeros lugares en este incalificable negocio.
Algo que se vuelve necesario puntualizar es el galopante consumo de drogas ilícitas en Latinoamérica. Brasil ocupa un nada recomendable lugar, con los consiguientes efectos en el campo del delito y otras degradaciones. No obstante, los esfuerzos que efectúan los gobiernos para neutralizar al narcotráfico, cuya conjura va en contra de las comunidades nacional e internacional, este flagelo constituye plaga de incalculables dimensiones que, a su vez, genera otros devastadores fenómenos que impactan en la sana convivencia y en el presente y el futuro, singularmente de la niñez y la juventud, que son las más vulnerables a esas torvas y persistentes arremetidas de los apocalípticos jinetes de la droga.
Lo recomendable no es darse por vencidos, la sociedad no puede rendirse ante el crimen. Urge intensificar acciones conjuntas de los países para derrotar al narcotráfico, terrorífico mal de naturaleza transnacional, que se halla ligamentado a otras peligrosas lacras. Caso contrario, las lamentaciones serán estériles y tardías.
En esta ocasión nos referiremos a una de las alternativas de solución más interesantes. Se trata del que podríamos llamar "sistema mixto de Chapman", que por el peso, desprendimiento, prestigio, experiencia y sólido sustento técnico de quien lo plantea, merece la más seria ponderación. Su proponente, Guillermo Chapman, es de lejos el más avezado economista nacional quien, en su abono, tiene en su alrededor, en calidad de socios y colaboradores, a lo más granado de su disciplina del país, conformando un equipo que es de los más reconocidos del continente, hasta el punto de haber jugado papel de relevancia en la reestructuración monetaria, hacia la dolarización, de Ecuador y El Salvador que ha encausado por mejor sendero a las economías de ambas naciones.
Hace algunos años, en esta misma columna, planteamos la posibilidad de adoptar un sistema que estimulara la cotización, al contrario del actual, que la desalienta y estimula de evasión. Bajo esa idea, se abrirían cuentas individuales de modo que el que más cotiza más cobre al jubilarse, destinándose sin embargo parte de estos aportes superlativos al fondo común de quienes, con bajos sueldos, menos cotizan. De ese modo, todo el mundo correría a cotizar más, quedando indemne el principio de solidaridad, reforzado con un toque de individualidad.
Chapman, ex ministro de Economía y Finanzas, sugiere reemplazar el actual sistema de reparto por uno mixto, que entremezcle reparto con capitalización individual. El fondo de pensiones actual, se reformaría, aumentando cuotas, edad y años de cotización, lo que es inevitable para que sea autosustentable. Paralelamente, se crearía otro fondo, complementario al anterior, de cuentas individuales, que se nutriría con los aportes y con el rendimiento.
De ese modo, se salvaguardarían las ventajas sociales del sistema actual de reparto, deficitario, y se complementaría con un nuevo, robusto y saludable, de capitalización individual, igual de público, porque nadie propone su privatización. En este esquema, se garantizaría una pensión mínima decorosa para los de menores ingresos y, al mismo tiempo, jubilaciones más altas para quienes más ahorren o coticen bajo el de capitalización individual, parte de cuyos dividendos reforzaría el primero.
Igualmente, las conexiones con México son numerosas, especialmente de las pandillas que operan en Sinaloa, Colima, Hermosillo, Tamaulipas y Ciudad Juárez, que se valen de rutas no solamente aéreas, sino también marítimas, terrestres y fluviales, para llevar a cabo sus protervos objetivos, desde territorios sudamericanos hasta los que se localizan en Estados Unidos.
Con satisfacción, se debe resaltar que Bolivia y Perú han rebajado considerablemente la producción de cocaína. En años anteriores, ocupaban los primeros lugares en este incalificable negocio.
Algo que se vuelve necesario puntualizar es el galopante consumo de drogas ilícitas en Latinoamérica. Brasil ocupa un nada recomendable lugar, con los consiguientes efectos en el campo del delito y otras degradaciones. No obstante, los esfuerzos que efectúan los gobiernos para neutralizar al narcotráfico, cuya conjura va en contra de las comunidades nacional e internacional, este flagelo constituye plaga de incalculables dimensiones que, a su vez, genera otros devastadores fenómenos que impactan en la sana convivencia y en el presente y el futuro, singularmente de la niñez y la juventud, que son las más vulnerables a esas torvas y persistentes arremetidas de los apocalípticos jinetes de la droga.
Lo recomendable no es darse por vencidos, la sociedad no puede rendirse ante el crimen. Urge intensificar acciones conjuntas de los países para derrotar al narcotráfico, terrorífico mal de naturaleza transnacional, que se halla ligamentado a otras peligrosas lacras. Caso contrario, las lamentaciones serán estériles y tardías.