El sonambulismo financiero de la Autoridad del Canal
LA COMISIÓN de Relaciones Exteriores del Senado de los Estados Unidos fue el escenario en el que se dio el testimonio del señor Rogelio (Roger) Pardo-Maurer, Sub-Secretario de Defensa para el Hemisferio Occidental, quien a pregunta de un Senador manifestó que las obras de ampliación de la vía interoceánica supondrían una inversión por una cuantía de 16 a 25 mil millones de dólares.
Pero la caja de resonancia de las declaraciones del Subsecretario de Defensa fue, como es natural, nuestro país.
Quienes primero reaccionaron fueron el Administrador del Canal, el Canciller de la República y el Ministro de Economía y Finanzas, Presidente de la Junta Directiva de la ACP. Lo hicieron en términos que fueron ampliamente registrados en los medios de comunicación nacionales. El primero, desmintió al Pentágono y calificó de "irresponsables" las declaraciones de Pardo-Maurer, haciéndole la imputación de que eran "declaraciones hechas con mucha ligereza", agregando que "Pardo-Maurer está completamente equivocado".
Un vocero de la Junta Directiva de la ACP manifestó, como si fuese una posición colectiva de ese organismo, que "el proyecto cuesta mucho menos", absteniéndose de decir cuál era el "mucho menos". Sin embargo agregó que si el costo fuera entre 16 mil millones y 25 mil millones de dólares el proyecto "no sería factible". No cabe duda que este ha sido el punto de mayor sensibilidad para los personeros de la ACP, singularmente frente a las expresiones del vocero del Pentágono quien le señaló a la Comisión del Senado que "Panamá ha llegado a la etapa final de la decisión en cuanto a seguir adelante con esto, y ellos van a estar buscando inversionistas", a juicio de Pardo-Maurer.
Las declaraciones de Pardo-Maurer hicieron, sin duda, profunda mella en el Canciller de la República, Samuel Lewis Navarro, quien tildó de "disparatadas" las cifras ofrecidas por Pardo-Maurer a la Comisión del Senado, cuyo tema principal era la supuesta influencia de China Popular en América Latina. Lewis Navarro dejó trascender su irritación al señalar en no muy buen talante que Pardo-Maurer "queda muy mal, porque sus apreciaciones no tienen asidero alguno".
En un plano de mayor compostura, el Ministro Vásquez, Presidente de la Junta Directiva de la ACP, calificó las declaraciones del personero del Pentágono como un mensaje negativo, ya que a juicio del Ministro Vásquez la ACP confía en presentar una propuesta viable.
Me ha parecido no sólo equilibrado sino necesario, prestarle atención, mucha atención, al señor Rogelio (Roger) Pardo-Maurer, cuyo currículum vitae sugiere que es un hombre consistente intelectualmente y profesionalmente. Cabe mencionar al respecto que Pardo-Maurer nacido en Connecticut y criado en Costa Rica, se graduó de Historia en la Universidad de Yale (Estados Unidos) y de Economía en la Universidad de Cambridge (Inglaterra). Como Sub-Secretario de Defensa para el Hemisferio Occidental, es el principal consejero del Secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, para la región. Es, sin duda, uno de los voceros más autorizados del Pentágono, institución que, por lógica elemental, cuenta con información importante sobre la ampliación del Canal. Sobre este particular, basta recordar que la Autoridad del Canal contrató hace un tiempo a una dependencia del Pentágono, esto es al Cuerpo de Ingenieros del Ejército de los Estados Unidos para hacer los diseños de las nuevas esclusas para la ampliación del Canal en el sector atlántico. En este punto nuevamente cobra validez el antiguo proverbio chino conforme al cual "una conciencia tranquila es muchas veces el fruto de una mala memoria". Valga también traer a colación aquel artículo de Neil King Jr. publicado en "The Wall Street Journal" el 7 de enero de 2004, en el cual el autor cita al Ing. Alberto Alemán Zubieta, Administrador del Canal, expresando que "con los estudios conceptuales de las esclusas acabados de recibir, el señor Alemán dice que el trabajo podría ser casi tan desafiante como el trabajo original --y muchas veces más costoso." En la misma línea de pensamiento, como tuve ocasión de mencionarlo en una de mis crónicas (El Panamá América, 6 de diciembre de 2004), los personeros de "Parsons Brinkerhoff", empresa que ganó el contrato de asesoría de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), para desarrollar el "Plan Maestro" de la expansión de la vía acuática, dieron a conocer en Washington que la "ACP ha llegado a un consenso interno sobre la dimensión del proyecto, el programa de trabajo y tiene una buena idea del costo".
El jueves pasado, luego de varios días de controvertidas expresiones escritas y orales, un despacho publicado en La Prensa da cuenta de que son las embajadas, la de Estados Unidos en Panamá y la de Panamá en Washington, las que han hecho declaraciones dirigidas a restarle importancia a la cifra que el señor Pardo-Maurer mencionó ante el Senado como costo aproximado de la ampliación del Canal.
No creo que esas aclaraciones diplomáticas tengan la virtud de borrar en mucha gente la impresión causada por las declaraciones originales. No es posible, con ningún argumento, hacerle la ofensa al Subsecretario Pardo-Maurer de haber incurrido en ligereza al mencionar las cifras que han creado la polémica de 16 a 25 mil millones de dólares. No es posible imaginar a un Subsecretario del Pentágono recitar ante el Senado de su país cifras como quien dispara un fusil sin destreza ni dirección. Tales cifras las sigue manteniendo. No puede ser de otra forma, ya que de desechar su declaración ante la Comisión del Senado incurriría en una infracción de graves consecuencias morales y legales con la consiguiente responsabilidad.
En los asuntos de la ampliación del Canal hay una especie de sonambulismo financiero cuya causa está en el hermetismo que hasta ahora guarda la ACP. Las autoridades del Canal siguen, sin sobresaltos (fuera de los que pueden provocarles eventos imprevistos como las declaraciones del Subsecretario de Defensa Rogelio Pardo-Maurer) un camino que sólo ellos conocen hacia donde lleva. Hay una frase del filósofo inglés George Berkeley ESSE EST PERCIPI que significa, aproximadamente "existir es percibir".
He escrito diversos artículos con respecto a la ampliación del Canal de Panamá. En ellos he mencionado la percepción que siempre he tenido y que sigo teniendo, de que en la gran mayoría de la población panameña se está generando un sentimiento de preocupación y de incertidumbre. Todos podemos vivir con la idea de que hay gente que se está ocupando de los asuntos del Canal y que lo hace bien. Pero todos necesitamos saber qué proyecto tendremos que votar en el referéndum? Cuándo? En qué condiciones?, si queda establecido un régimen corresponda a los intereses del Estado panameño singularmente en lo que concierne a la nacionalidad fundamentalmente panameña, a la transparencia, la rentabilidad y la rendición de cuentas.
A nadie le gusta estar siempre en el aire, sin poder aterrizar en materias que son serias y cruciales para todos los panameños. La ACP saldría muy beneficiada en la percepción de los panameños si se dispone a instalar la verdad allí adonde hay hasta ahora dudas, si se dispone a reconocer que el pueblo quiere saber de qué se trata y no desea estar sometido a las conjeturas. Es necesario que los personeros de la Autoridad del Canal de Panamá entiendan que cualquier preocupación expresada sobre su manera de manejar el asunto de la ampliación del Canal es legítima. Si es cierto que el momento de la participación del pueblo en el asunto de la ampliación se dará en el referéndum, debería haber momentos anteriores de información, de explicación, de transparencia, de liberación democrática.
Pero la caja de resonancia de las declaraciones del Subsecretario de Defensa fue, como es natural, nuestro país.
Quienes primero reaccionaron fueron el Administrador del Canal, el Canciller de la República y el Ministro de Economía y Finanzas, Presidente de la Junta Directiva de la ACP. Lo hicieron en términos que fueron ampliamente registrados en los medios de comunicación nacionales. El primero, desmintió al Pentágono y calificó de "irresponsables" las declaraciones de Pardo-Maurer, haciéndole la imputación de que eran "declaraciones hechas con mucha ligereza", agregando que "Pardo-Maurer está completamente equivocado".
Un vocero de la Junta Directiva de la ACP manifestó, como si fuese una posición colectiva de ese organismo, que "el proyecto cuesta mucho menos", absteniéndose de decir cuál era el "mucho menos". Sin embargo agregó que si el costo fuera entre 16 mil millones y 25 mil millones de dólares el proyecto "no sería factible". No cabe duda que este ha sido el punto de mayor sensibilidad para los personeros de la ACP, singularmente frente a las expresiones del vocero del Pentágono quien le señaló a la Comisión del Senado que "Panamá ha llegado a la etapa final de la decisión en cuanto a seguir adelante con esto, y ellos van a estar buscando inversionistas", a juicio de Pardo-Maurer.
Las declaraciones de Pardo-Maurer hicieron, sin duda, profunda mella en el Canciller de la República, Samuel Lewis Navarro, quien tildó de "disparatadas" las cifras ofrecidas por Pardo-Maurer a la Comisión del Senado, cuyo tema principal era la supuesta influencia de China Popular en América Latina. Lewis Navarro dejó trascender su irritación al señalar en no muy buen talante que Pardo-Maurer "queda muy mal, porque sus apreciaciones no tienen asidero alguno".
En un plano de mayor compostura, el Ministro Vásquez, Presidente de la Junta Directiva de la ACP, calificó las declaraciones del personero del Pentágono como un mensaje negativo, ya que a juicio del Ministro Vásquez la ACP confía en presentar una propuesta viable.
Me ha parecido no sólo equilibrado sino necesario, prestarle atención, mucha atención, al señor Rogelio (Roger) Pardo-Maurer, cuyo currículum vitae sugiere que es un hombre consistente intelectualmente y profesionalmente. Cabe mencionar al respecto que Pardo-Maurer nacido en Connecticut y criado en Costa Rica, se graduó de Historia en la Universidad de Yale (Estados Unidos) y de Economía en la Universidad de Cambridge (Inglaterra). Como Sub-Secretario de Defensa para el Hemisferio Occidental, es el principal consejero del Secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, para la región. Es, sin duda, uno de los voceros más autorizados del Pentágono, institución que, por lógica elemental, cuenta con información importante sobre la ampliación del Canal. Sobre este particular, basta recordar que la Autoridad del Canal contrató hace un tiempo a una dependencia del Pentágono, esto es al Cuerpo de Ingenieros del Ejército de los Estados Unidos para hacer los diseños de las nuevas esclusas para la ampliación del Canal en el sector atlántico. En este punto nuevamente cobra validez el antiguo proverbio chino conforme al cual "una conciencia tranquila es muchas veces el fruto de una mala memoria". Valga también traer a colación aquel artículo de Neil King Jr. publicado en "The Wall Street Journal" el 7 de enero de 2004, en el cual el autor cita al Ing. Alberto Alemán Zubieta, Administrador del Canal, expresando que "con los estudios conceptuales de las esclusas acabados de recibir, el señor Alemán dice que el trabajo podría ser casi tan desafiante como el trabajo original --y muchas veces más costoso." En la misma línea de pensamiento, como tuve ocasión de mencionarlo en una de mis crónicas (El Panamá América, 6 de diciembre de 2004), los personeros de "Parsons Brinkerhoff", empresa que ganó el contrato de asesoría de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), para desarrollar el "Plan Maestro" de la expansión de la vía acuática, dieron a conocer en Washington que la "ACP ha llegado a un consenso interno sobre la dimensión del proyecto, el programa de trabajo y tiene una buena idea del costo".
El jueves pasado, luego de varios días de controvertidas expresiones escritas y orales, un despacho publicado en La Prensa da cuenta de que son las embajadas, la de Estados Unidos en Panamá y la de Panamá en Washington, las que han hecho declaraciones dirigidas a restarle importancia a la cifra que el señor Pardo-Maurer mencionó ante el Senado como costo aproximado de la ampliación del Canal.
No creo que esas aclaraciones diplomáticas tengan la virtud de borrar en mucha gente la impresión causada por las declaraciones originales. No es posible, con ningún argumento, hacerle la ofensa al Subsecretario Pardo-Maurer de haber incurrido en ligereza al mencionar las cifras que han creado la polémica de 16 a 25 mil millones de dólares. No es posible imaginar a un Subsecretario del Pentágono recitar ante el Senado de su país cifras como quien dispara un fusil sin destreza ni dirección. Tales cifras las sigue manteniendo. No puede ser de otra forma, ya que de desechar su declaración ante la Comisión del Senado incurriría en una infracción de graves consecuencias morales y legales con la consiguiente responsabilidad.
En los asuntos de la ampliación del Canal hay una especie de sonambulismo financiero cuya causa está en el hermetismo que hasta ahora guarda la ACP. Las autoridades del Canal siguen, sin sobresaltos (fuera de los que pueden provocarles eventos imprevistos como las declaraciones del Subsecretario de Defensa Rogelio Pardo-Maurer) un camino que sólo ellos conocen hacia donde lleva. Hay una frase del filósofo inglés George Berkeley ESSE EST PERCIPI que significa, aproximadamente "existir es percibir".
He escrito diversos artículos con respecto a la ampliación del Canal de Panamá. En ellos he mencionado la percepción que siempre he tenido y que sigo teniendo, de que en la gran mayoría de la población panameña se está generando un sentimiento de preocupación y de incertidumbre. Todos podemos vivir con la idea de que hay gente que se está ocupando de los asuntos del Canal y que lo hace bien. Pero todos necesitamos saber qué proyecto tendremos que votar en el referéndum? Cuándo? En qué condiciones?, si queda establecido un régimen corresponda a los intereses del Estado panameño singularmente en lo que concierne a la nacionalidad fundamentalmente panameña, a la transparencia, la rentabilidad y la rendición de cuentas.
A nadie le gusta estar siempre en el aire, sin poder aterrizar en materias que son serias y cruciales para todos los panameños. La ACP saldría muy beneficiada en la percepción de los panameños si se dispone a instalar la verdad allí adonde hay hasta ahora dudas, si se dispone a reconocer que el pueblo quiere saber de qué se trata y no desea estar sometido a las conjeturas. Es necesario que los personeros de la Autoridad del Canal de Panamá entiendan que cualquier preocupación expresada sobre su manera de manejar el asunto de la ampliación del Canal es legítima. Si es cierto que el momento de la participación del pueblo en el asunto de la ampliación se dará en el referéndum, debería haber momentos anteriores de información, de explicación, de transparencia, de liberación democrática.