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El suplicio y la tragedia del tránsito


Francamente que el pueblo panameño es resignado y callado. Y las autoridades se aprovechan de ello para acabar con nuestra paciencia. ¿Qué es lo que es ahora? El tránsito que está inaguantable y enferma los nervios de los que tenemos que manejar por estas calles de Dios, sin defensa, sin protección, tan sólo aguantando y cundiendo en stress.
Van cuatro meses y el Director no ha hecho NADA para aliviar nuestros dolores. Lo que pasa es que las autoridades se encierran en sus oficinas y desde allí quieren arreglar teóricamente los problemas. No, Sr. Director; salga a Vía Porras y vea el suplicio que es eso y por qué sucede, que hasta yo lo he visto. Vaya a las ocho de la mañana por Vía Cincuentenario para que vea los carros de regreso hacia fuera, que debe ser una vía; vienen doble porque no hay policías que lo impidan y cada uno hace lo que le da la gana.
El Sr. Director no se da cuenta de la cantidad de semáforos con luces quemadas que trastornan el paso de los carros. No se ha percatado de los semáforos que están en luz intermitente en las horas de más movimiento, causando accidentes. Tampoco se ha fijado en la falta de coordinación en los semáforos que se continúan en calles seguidas.
Sinceramente, hay horas en que no se puede manejar; hay calles como la Vía Israel en que los carros no se mueven ni avanzan. Pero, que se me ocurra a mí equivocarme y cruzarme una doble raya amarilla; enseguida aparece el policía, boleta en mano, blandiendo la pluma en señal acusadora, listos para multar sin conversar con uno, dar un consejo, ni escucharnos. ¿Y qué decir de los que piden coima?.
¿Y qué me cuentan de tener un pequeño choque? Son mínimo tres horas esperando al tránsito para que lo citen al juzgado seis meses más tarde. Uno siente como si los policías dijeran: ¿manejaste mal, tuviste un choque? Pues ahora te friegas y espera pacientemente. El otro día chocaron un joven y una joven; fue tan largo el tiempo de espera que tuvieron oportunidad de conocerse, hacer una cita y al final se enamoraron y se van a casar; como si San Antonio hubiera intervenido. Claro que ésto es la excepción.
Las señales de tránsito no existen o son perversas y ésto también es causa de accidentes, porque nadie sabe por dónde ir a cada hora del día.
"Esquiusmi", Sr. Director. Usted sí hizo algo bueno. Ahora que recuerdo, ya no se quita la licencia cuando hay choque y que antes se perdían. A mí me la extraviaron por más de mes y medio hasta que apareció. Pero estoy por creer que esa medida no la tomó por buena, sino por eliminar lo que el gobierno anterior hizo. Bueno, nos benefició de todas maneras.
¡Ah! Eso que le pedí al Niño Dios que me trajera un regalito. Ya que calle 50 es cuatro vías hacia fuera, pongan Vía Porras cuatro vías hacia adentro. Entre los carros que doblan hacia la izquierda y los que salen de las calles laterales para entrar a la fila, nos desespera a los conductores porque se forman tranques. ¡Pido auxilio!
Esto no es crítica, es sólo poner en blanco y negro la experiencia diaria de una pobre conductora que llega exhausta a donde va. No es que tenga nada contra el Sr. Director; es sólo que quisiera invitarlo para ir juntos durante una mañana y vea los taxis, los buses, las cuatro por cuatro y los páneles comerciales (que atrás dicen: reporte cómo manejo. ¡Qué coraje!), haciendo de las suyas. ¿Y los policías de tránsito? Brillan por su ausencia o bien y usted. Allá que se maten todos.
¡Pobres de nosotros y que Dios nos coja confesados! Tendré que ahorrar para andar en taxi y no tener que manejar. Que Dios nos proteja de los accidentes y del tránsito.
Sinceramente quisiera que pusieran orden para hacer de esta ciudad un lugar más agradable y disminuir el stress de la gente, que por eso es que mueren del corazón tan jóvenes.

101 años de Panamá América

 
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